El casino sigue creciendo en Ferrari

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Fórmula 1El casino sigue creciendo en Ferrari

Fórmula 1 2019 La opinión de Miguel Sanz

    • Miguel Sanz
  • 30/09/2019 12:02 CEST

Se avecina marejada, en cualquier pista, en cualquier momento, entre los dos pilotos de Ferrari, que como es habitual, andan solos cuando acaban las carreras teniendo que explicar lo inexplicable. Acabarán haciendo de su capa un sayo en Suzuka, México o Austin y les acusarán además de díscolos.

La última vez que Ferrari optó de forma clara al título, hasta la última carrera, tenían claro que había un número uno y un dos, como lo tiene Mercedes, venda Toto Wolff el cuento que venda. Y si le tuvieron que decir a Massa que se quitara de en medio con aquél histórico "Fernando is faster tan you" en Alemania 2010, lo hicieron, quizás en la carrera menos clara, pero pronto para pelear por la corona. Lo hizo Alonso en 2010 y 2012, veremos si ahora Ferrari confía de verdad en Leclerc para 2020 o sigue mareando la perdiz como hizo McLaren en 2007 con el catastrófico resultado que todos conocen.

El juego de Singapur y Sochi deja a los aficionados italianos, que saben de esto un rato, temiéndose lo peor justo cuando tienen un coche para ganar carreras a porrillo. Nadie entiende nada. Vettel afirma que tenían un acuerdo "que creo que estaba claro aunque quizás me perdí algo", Leclerc por la radio no se fiaba de nadie y preguntó varias veces si le iban a devolver su posición porque ya no se cree nada.

Binotto eleva el nivel del lío asegurando que es que Leclerc no se dejó pasar en la salida, que en realidad Vettel cogió su rebufo y que entiende que en su mente le costara ceder la posición; y aún mejor, que no le hicieron 'undercut' (cuatro vueltazas de margen para Leclerc), sino que uno tenía mal las gomas y el otro se quedaba fuera por si habia 'safety'. Vettel luego no quería hablar del acuerdo en público "para no dejar mal al equipo con esta o aquella declaración, aunque no era muy ventajoso", se supone que para él, aunque estiró la tensión hasta que su motor se averió. "Claro que sigo confiando en mi compañero", suelta Leclerc. Órdenes poco claras, que se estiran o encogen en carrera justo cuando hay un monoplaza ganador. Caras largas, sin sonrisas, con contradicciones en las ruedas de prensa posteriores. Un casino (lío gordo en italiano). Y eso que no se están jugando la corona.

En la conversación de radio se aprecia que Vettel da valor a su salida.

Vettel: "Lo habría conseguido de todos modos, pero separémonos por otras dos vueltas. Házmelo saber ".

A Vettel: "Deja pasar a Charles".

Vettel: "Bueno, dile que se acerque".

Leclerc: "Me dejasteis atrás, respeté todo … Hablaremos más tarde, pero ahora es difícil cerrar la brecha, obviamente".

A Vettel: "Está tratando de cerrar la brecha, dejarlo pasar, está 1.4 atrás".

A Vettel: "Estamos mirando al Plan C, Charles 1.9 detrás".

A Vettel: "Eres el coche más rápido en la pista, baja la cabeza y aprieta, vas bien".

A Leclerc: "Charles, haremos el intercambio un poco más tarde, Lewis está un poco cerca, queremos empujar ahora, lo haremos más tarde, solo concéntrate en tu carrera, gracias".

Leclerc: "Entiendo completamente, lo único es que fui respetuoso, di el rebufo, no hay problemas, pero traté de empujar al comienzo de la carrera y sobrecalenté los neumáticos. De todos modos, no hay problemas … manejar la situación".

A Leclerc antes de su parada en boxes: "Puedes empujar ahora".

Vettel: "Mis gomas traseras están cayendo ahora".

A Vettel: "Estamos preocupados por Hamilton, ve más largo]".

A Leclerc durante la vuelta de Vettel: "Necesitamos que empujes".

Vettel tras el pit: "No tengo MGU-K."

A Vettel: "Para el coche".

Vettel: "¿Hablas en serio? Que vuelvan los jodidos V12s".

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Sea como sea, Ferrari lleva todo 2019 a vueltas con las órdenes, enredando para aplazar lo inevitable, que Leclerc es más rápido esta temporada que su piloto número 1, antes de lo esperado, que es lo que suele ocurrir cuando el nuevo es tan bueno, que tiene prisa. Jugando a dobletes en vez de asegurar victorias, en Singapur no dejaron a Leclerc correr, en Rusia a Vettel que corriera más, han fabricado dos 'undercuts' de un compañero a otro y en ambos casos los pilotos andan cabreados como monas, pese a la supuesta armonía del equipo que sólo sostiene la sonrisa y el hablar pausado de Binotto, empeñado en que gane la máquina, que se vea, y no el piloto. Veremos dónde termina el cuento.

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