Cómo revisar los neumáticos del coche, y detectar si están en mal estado

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No nos cansamos, ni nos cansaremos de repetirlo. Los neumáticos son lo único que une tu coche a la carretera, y son un elemento del coche que debe estar impecablemente mantenido. No solo hemos de revisar los neumáticos antes de un viaje largo o antes de salir de vacaciones, deben ser inspeccionados de forma rutinaria y concienzuda. En este artículo te vamos a enseñar a revisar los neumáticos de tu coche. En esta guía te vamos a enseñar una serie de pasos para comprobar su estado y aprenderás a detectar si existe algún tipo de problemas.

Comprueba que no tengan mordiscos, bultos o estén cristalizados

Una simple inspección visual nos puede decir mucho sobre el estado del neumático. Puede estar más o menos limpio, pero nunca debemos encontrar mordiscos en la goma, ya sea en sus flancos o en la banda de rodadura. Esos mordiscos pueden ocurrir a causa de un bordillazo, y comprometen la estructura interna del neumático, haciéndolos más propensos a pinchazos o reventones. Lo mismo ocurre si encontramos un bulto – un huevo, hablando en plata – en los flancos del neumático o la banda de rodadura: la integridad del neumático ha sido comprometida.

Un neumático con mordiscos o bollos es más propenso a pinchazos o reventones. Es necesario reemplazarlos.

Si este es el caso de nuestros neumáticos, además de no pasar la ITV, estaremos poniéndonos en peligro. Es necesaria la sustitución de los neumáticos, por económicamente dolorosa que sea. Para evitar este tipo de defectos en el neumático, evita los bordillazos, ten cuidado con los baches de grandes dimensiones y pasa por badenes y resaltos a baja velocidad. También debemos evitar circular con neumáticos cristalizados. La cristalización es un proceso físico que puede darse en neumáticos con mucha edad, o que no han sido correctamente almacenados.

Cuando un neumático está cristalizado, su superficie se endurece y su agarre disminuye de forma notable. Si no podemos hundir la uña en el neumático y su superficie presenta un aspecto brillante y duro, estamos ante un neumático cristalizado. Suele darse el caso en coches que han tenido muy poco uso, o que llevan años parados. Un neumático cristalizado es muy peligroso y no se debe circular con él, ya que en caso de lluvia, en frenadas o esquivas, o en distancia de frenado, no da la talla con respecto a un neumático en buen estado.

Un neumático cristalizado es un peligro, pero no todos los neumáticos entrados en años están en mal estado.

Inspecciona la banda de rodadura: ¿es uniforme el desgaste?

Uno de los signos más claros de la salud de nuestro neumático es el desgaste de la banda de rodadura, es decir, la parte del neumático que está en contacto con el suelo. En primer lugar, debe tener suficiente dibujo. Debe tener una profundidad de al menos 1,6 mm en sus surcos. El borde dorado de una moneda de un euro es suficiente para comprobar que aún tienen vida por delante, o es necesario sustituirlos. Además, suelen tener testigos de desgaste en la banda de rodadura, pequeños bultos que nos indican cuando hemos excedido su vida útil.

El desgaste del neumático puede ser más o menos grande, pero debe siempre ser uniforme. Un desgaste desigual evidencia problemas con la presión de los neumáticos, o problemas en nuestro coche. Un neumático que presenta más desgaste en los bordes de la banda de rodadura es un neumático subinflado, y un neumático con más desgaste en el centro de la banda de rodadura está hinchado a más presión de la recomendable. Si el neumático solo está desgastado por uno de sus lados, o está "taqueado", es indicativo de problemas en tu suspensión o alineación.

Un neumático con un desgaste desigual ve acortada su vida útil de forma considerable.

Una alineación incorrecta del eje provocará que el coche no trace recto, y acortará artificialmente la vida de los neumáticos. Defectos en rodamientos, suspensiones o cojinetes provocarán defectos similares. Al igual que ocurre con los neumáticos en mal estado, estos defectos garantizarán una ITV desfavorable, además de contribuir a que conducir tu coche sea una actividad más insegura y peligrosa.

Revisa su presión de forma rutinaria

Muchos de los problemas arriba descritos, como un desgaste no uniforme, pueden ser solucionados revisando de forma rutinaria su presión. En Diariomotor recomendamos que la revises cada dos semanas, además de hacerlo antes de iniciar un viaje largo – o un trackday, un uso exigente, en definitiva. Muchos conductores circulan con presiones inadecuadas en sus coches, algo que puede provocar daños en los neumáticos y un grave perjuicio a nuestra seguridad. Ante una frenada de emergencia o una esquiva, un neumático con baja presión puede provocar una pérdida de control y alargará la distancia de frenado.

En tu manual de propietario, en los vanos de las puertas o tras el depósito de combustible encontrarás la presión a la que debes inflar tus neumáticos.

Un neumático correctamente inflado se desgasta de forma regular, reduce el consumo de combustible y contribuye a que el coche tenga reacciones seguras. Si es necesario, revisa su presión en las máquinas de pago de algunas gasolineras, pese a que estemos totalmente en contra de tener que pagar por dicho servicio.

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