Mike Hawthorn, el primer campeón británico de F1

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El 2 de septiembre de 1950 llegó a las carreras John Michael Hawthorn. Espoleado y ayudado por su padre, que se agenció un Nine Riley, ganó la clase 1100 cc.

Tenía 21 años. Su gran entusiasmo, la pasión de su padre por los autos (tenía un taller) y cierta falta de escrúpulos en algunos momentos, le auparon hasta llegar a ser uno de los pilotos más importantes de los años 50.

Tras aquel domingo siguió cosechando buenos resultados y ascendiendo poco a poco. Así llegó al Richmond Trophy y la Lavant Cup el lunes de Pascua en Goodwood, en 1952. La prueba importante era la primera, con parte del equipo Ferrari presente. José Froilán González venció, con Hawthorn detrás. En la siguiente, la Lavant Cup, Hawthorn ganó con su Cooper Bristol T20. En seis vueltas endosó más de 20 segundos al segundo clasificado con el mismo auto. Esas actuaciones llamaron la atención de Enzo Ferrari.

Su debut en la máxima categoría se produjo en Spa-Francorchamps. En el trazado belga fue cuarto. Mike estaba en boca de todos cuando subió al podio en el GP de Gran Bretaña para repetir la cuarta plaza en Zandvoort. Poco después, en el International Trophy en Silverstone, venció a Jean Behra y Peter Collins entre otros. En agosto terminó de convencer a Il Commendatore. En el Daily Mail Trophy, en Boreham, quedaba detrás de los dos Ferrari de Villoresi y Landi bajo un intenso aguacero. Tras 67 vueltas fue el único que aguantó el ritmo de los autos italianos y que no fue doblado.

Y, para 1953, se convirtió en piloto del equipo Ferrari. Ya por entonces marcaba estilo con algo que sería su firma personal, corría con una pajarita.

Alberto Ascari, Ferrari 500 y Mike Hawthorn, Cooper T20-Bristol en Zandvoort

Alberto Ascari, Ferrari 500 y Mike Hawthorn, Cooper T20-Bristol en Zandvoort

En el GP de Francia de 1953 logró su primera victoria. Está considerada una de las carreras del siglo. En ella, dos Ferrari, Hawthorn y Ascari, se enfrentaron en un duelo sin tregua marcado por los rebufos de los Maserati de Fangio y Froilán González. Tras caer el récord de vuelta incontables veces, en la última Ascari se descolgó. Hawthorn tuvo que luchar en solitario contra los dos argentinos media vuelta. En la última curva el británico tuvo la habilidad para abrir un pequeño hueco sobre González, a la vez que salía pegado a Fangio. Gracias al rebufo le batió en meta por un segundo, pasando González cuatro décimas después. Hawthorn se convertía en el piloto más joven en ganar un gran premio de F1, así como el primer británico en hacerlo desde que se instaurara el campeonato, en 1950.

Mike Hawthorn y Luigi Villoresi en sus Ferrari, por delante ruedan Áscari y los Maserati de Fangio y González.

Mike Hawthorn y Luigi Villoresi en sus Ferrari, por delante ruedan Áscari y los Maserati de Fangio y González.

Todo esto le puso en el punto de mira de la prensa, que se cebaron con su estilo de vida. Nunca perdonaba una fiesta o una cita con una bella señorita. Se inventaron noticias falsas, como que se había librado del servicio militar por influencias, cuando la verdad es que sufría de una dolencia de riñón crónica que terminaría por marcar su corta vida. El año de 1954 fue muy duro para Mike Hawthorn. Un accidente en Sicilia le dejó con quemaduras serias en brazos y piernas y su padre falleció en un accidente. Salvó el año ganando el GP de España en Pedralbes.

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Su deseo de correr con una marca británica en el Campeonato del mundo de coches deportivos (Resistencia) le llevó a dejar Ferrari. Fueron dos años duros. Fichó por Vanwall para la F1, pero solo duró dos carreras. Más longevo fue su estadía con Jaguar. Con la marca del felino logró una de sus victorias más importantes, pero marcada por el peor accidente de la historia. Un movimiento brusco de Mike para parar en boxes, provocó un accidente que terminó con alrededor de una centena de muertos entre los espectadores de la clásica francesa. Mercedes se retiró de la prueba y le ofreció a Jaguar hacer lo mismo, pero los británicos se negaron. Hawthorn ganó junto a Bueb y en el podio no escondieron su alegría. Algo que, dado lo ocurrido en la carrera, sentó muy mal en la prensa en general y en la francesa en particular. Mike fue acusado de ser culpable del accidente, pero la investigación posterior le eximió.

Le Mans no tenía ninguna separación entre la pista y los boxes. La recta era relativamente estrecha y el británico, si brusco, no hizo nada ilegal a la hora de parar en boxes en una carrera que se estaba dilucidando al segundo entre Jaguar y Mercedes. Para rematar el año le tuvieron que extirpar un riñón por una infección.

MIke Hawthorn por delante de Juan Manuel Fangio, poco antes del trágico accidente que cambiaría el automovilismo mundial para siempre.

MIke Hawthorn por delante de Juan Manuel Fangio, poco antes del trágico accidente que cambiaría el automovilismo mundial para siempre.

Ferrari, diezmada

1957 supuso en principio un cambio importante. Volvió a Ferrari, donde coincidió con Peter Collins. Almas gemelas y compañero inseparable de juergas y algo más. Fue la única noticia buena para Hawthorn. En Ferrari el año fue terrible. Juan Manuel Fangio, campeón con la Scuderia en 1956, se marchaba a Maserati para entonar el mejor canto del cisne jamas escuchado. Eugenio Castellotti y Alfonso de Portago perdían la vida antes de verano: el italiano en Módena, probando el auto para las 12 Horas de Sebring, y el español en otro terrible accidente en la Mille Miglia. En Nurburgring, él y Peter Collins eran humillados por Fangio en su Maserati, en la victoria más impresionante jamás lograda. Mike acabó cuarto en el campeonato.

En 1958 su principal rival fue Stirling Moss, con Vanwall. El tercer piloto de Ferrari era Luigi Musso, que atormentado por muchas deudas necesitaba vencer en las carreras para ganar dinero e ir cubriendo sus problemas. Mientras, Hawthorn y Collins tenían un acuerdo de repartirse los premios a medias. Eso provocó en el italiano una presión extra, ya que los británicos se ayudaban entre sí. Hawthorn no empezó nada bien la temporada y hasta la quinta carrera no logró su primera podio, segundo en Bélgica. Moss por entonces ya tenía dos victorias.

En la siguiente carrera, en Francia, Musso acuciado por sus problemas, fue más rápido de lo que el buen juicio y la física le permitía en la Curva Gueoux. Persiguiendo a Mike Hawthorn se salió y en una zanja el coche volcó innumerables veces. Luigi perdía la vida horas más tarde y el británico lograba su única victoria del año. En Gran Bretaña fue segundo, mientras Moss abandonaba. De nuevo la tragedia le rondaba y golpeaba otra vez a Ferrari, esta vez en Nurburgring. Lideraba Tony Brooks en el Vanwall, Peter Collins y Hawthorn perseguían a su compatriota. En la curva Pflanzgarten, Collins se iba largo, tocaba la cuneta y salía despedido golpeándose contra un árbol. Mike Hawthorn iba detrás y lo vio todo. Peter fue llevado a un hospital en Bonn, y falleció al caer la tarde.

MIke Hawthorn camino de la única victoria que consiguió en 1958. En Reims con motivo del GP de Francia.

MIke Hawthorn camino de la única victoria que consiguió en 1958. En Reims con motivo del GP de Francia.

Caballero

Hawthorn siguió a regañadientes disputando la temporada. No tenía ni ánimo ni ganas, pero la situación en la que había quedado Ferrari en cuanto a pilotos le empujó a seguir. La siguiente carrera fue clave en el campeonato. No por el resultado, ganó Moss con Hawthorn segundo, sino por lo que ocurrió con los comisarios. En el fragor de la lucha, Mike se vio sorprendido por los raíles del circuito de Oporto, cometiendo un trompo. Los comisarios le acusaron de haber arrancado el coche yendo en sentido contrario a la pista. Sin embargo, Stirling Moss, que paró hasta que Hawthorn completó la maniobra, declaró a su favor, afirmando que no había sido así y que el arcén sobre el que realizó la maniobra no era circuito. En Monza fue segundo detrás de Tony Brooks, con Moss abandonando de nuevo.

El último GP en Marruecos fue decisivo para el Mundial. La superioridad de los Vanwall, con Moss, Brooks y Lewis-Evans, no presagiaba nada bueno para Ferrari y Hawthorn. Él marcó la pole, pero en carrera no tuvo opción. Stirling Moss desapareció con un ritmo tremendo en las primeras vueltas. Hawthorn tenía que jugar la baza de la fiabilidad y llegar a meta. Phil Hill fue el Ferrari más incisivo, pero ninguno podía con Moss. El de Vanwall necesitaba ganar, la vuelta rápida y que Hawthorn no fuera 3º o mejor.

Phil Hill por delante de Mike Hawthorn con sus Ferrari, a punto de dejarle pasar para que el británico ganara su título Mundial.

Phil Hill por delante de Mike Hawthorn con sus Ferrari, a punto de dejarle pasar para que el británico ganara su título Mundial.

Cumplida la mitad de carrera, Hawthorn atacaba a Brooks, que era tercero. A falta de 23 vueltas, y forzando su auto frente al Ferrari, el motor del Vanwall estallaba. Mike se colocaba tercero, en la posición que le valía para ser campeón. Poco después llegaba la orden para Phil Hill. Hawthorn le daba caza unas vueltas después y se ponía segundo, A falta de 9 vueltas estallaba el motor de otro de los Vanwall, el de Lewis-Evans, saliéndose de pista. El piloto pudo salir por sus propios medios del infierno en que quedó envuelto su auto y la vegetación circundante, pero sufrió graves quemaduras. Moría a consecuencia de ellas unos días después.

Hawthorn, que ya había decidido retirarse y no esperaba ganar el título, se llevó el mundial por un solo punto a pesar de ganar una sola carrera por cuatro de Moss. Enzo Ferrari trató de persuadirlo, pero la muerte de Lewis-Evans le reafirmó y se retiró. Tres meses después, conduciendo su Jaguar cerca de su casa, se encontró con Rob Walker, otro piloto, con su Mercedes. Se picaron y en Guilford, en un punto negro, sufrió un tremendo accidente que le costó la vida, al igual que a su padre. Los médicos le habían dado no más de año y medio por los problemas que presentaba el otro riñón, algo que le había empezado a producir mareos. Uno de esos pudo ser la causa del tremendo accidente.

Su muerte causó una gran conmoción. Había sido el primer británico en ganar un GP y el primer campeón. Su eterna sonrisa y su inolvidable pajarita pasaron a ser parte del imaginario de leyenda de la F1. Todos los años se celebra una misa en Farnham, donde vivió hasta su muerte a los 29 años. Murió como vivió, al límite y disfrutando de la conducción. Mejor que hacerlo en una cama y sufriendo.

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El ganador Peter Collins, Ferrari Dino 246, el segundo Mike Hawthorn, Ferrari Dino 246

El ganador Peter Collins, Ferrari Dino 246, el segundo Mike Hawthorn, Ferrari Dino 246 1/11

Mike Hawthorn, Ferrari 553 Squalo

Mike Hawthorn, Ferrari 553 Squalo 2/11

Mike Hawthorn, Ferrari 625/555

Mike Hawthorn, Ferrari 625/555 3/11

Juan Manuel Fangio, Maserati 250F, leads Stirling Moss, Vanwall VW10

Juan Manuel Fangio, Maserati 250F, leads Stirling Moss, Vanwall VW10 4/11

Foto de: LAT Images

Tony Brooks, Vanwall

Tony Brooks, Vanwall 5/11

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Tony Brooks, Vanwall

Tony Brooks, Vanwall 6/11

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Juan Manuel Fangio, Maserati

Juan Manuel Fangio, Maserati 7/11

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Stirling Moss, Vanwall

Stirling Moss, Vanwall 8/11

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Stirling Moss, Vanwall

Stirling Moss, Vanwall 9/11

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Segundo lugar Eugenio Castellotti, Lancia D50, tercer lugar Cesare Perdisa, Maserati 250F, posan con una belleza local y Harry Schell, Ferrari 555 Supersqualo está detrás

Segundo lugar Eugenio Castellotti, Lancia D50, tercer lugar Cesare Perdisa, Maserati 250F, posan con una belleza local y Harry Schell, Ferrari 555 Supersqualo está detrás 10/11

Foto de: LAT Images

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Campeón del mundo 1958 Mike Hawthorn

Campeón del mundo 1958 Mike Hawthorn 11/11

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