Ciccio, el eterno zapatero de los grandes pilotos

0
217
Marca CochesCiccio, el eterno zapatero de los grandes pilotos

Marca Coches Su trabajo es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

    • Carlos Espinosa

Pol Espargaró: "¿Lorenzo? Retirarse fue una excusa para no seguir con Honda"

Coronavirus: Así está la pandemia en España hoy

Reconozco que la primera vez que supe que el trabajo de Francesco Liberto había sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO me sentí confuso. Ciccio, como siempre ha sido apodado este italiano de 84 años, podría pasar en realidad por un siciliano anónimo, de esos que en cualquier calle de un remoto pueblo se siguen dedicando a su oficio porque "si dejara de trabajar, me moriría".

Lo suyo es hacer zapatos en Cefalú, un precioso municipio de Palermo que combina la costa con una curiosa roca plana de fondo que recuerda en algo a Table Mountain, la peculiar elevación de Ciudad del Cabo que pude conocer hace unos años durante una presentación del Porsche 911 (de la generación 991).

Las hormas esperan para dar forma a nuevos zapatos.

Pero del joven zapatero que fue a conseguir semejante reconocimiento hay una trayectoria íntimamente relacionada con la Targa Florio, la mítica y muy peligrosa carrera que se celebró por carreteras de Sicilia hasta 1973… Y es ahí donde esta historia nos empieza a resultar interesante a quienes nos apasiona el motor.

Su taller rebosa una pátina antigua; es como un rastro con infinidad de recuerdos que en este caso no se venden: hay miniaturas de coches, retratos de pilotos, imágenes de automóviles de competición, cuadros, trofeos, cascos y por supuesto zapatos.

Como siempre, Ciccio sigue haciendo sus zapatos a mano.

Y entre todo el elenco de calzado sobresalen por número los botines de piloto. Fue él quien los inventó. Ése es su mérito. Pero de nada sirve inventar las cosas si no hay un hecho, a menudo casual, que hace que aquello que has creado se extienda como la pólvora.

Para encontrar esta coincidencia nos tenemos que remontar a 1964. Corría el mes de abril y varios carteles con dos Ferrari (un 250 GTO y un 250 TR Spyder Fantuzzi) recordaban por la localidad la inminente celebración de la carrera. Esperaba a los pilotos un bucle por carreteras reviradas que debían completar 11 veces, con unas 900 curvas por vuelta.

Los colores llamativos son una constante en sus botines de piloto.

Pero todavía no se había dado el pistoletazo de salida y los pilotos aún descansaban, como hacían Ignazio Guinti y Nani Galli (que corrían con Alfa Romeo) cuando acudieron a comer a una pizzería. La casualidad quiso que en aquel establecimiento se encontrara Ciccio y es fácil comprender lo que entonces pasó: el joven zapatero reconoció a los pilotos, que en aquella época eran personas muy accesibles, y aprovechó para contarles los misterios de su oficio.

Al parecer, tanta pasión puso en los detalles que cuando abandonó el restaurante llevaba un encargo firme: hacer a Guinti un par de zapatos para competir. No era fácil el reto porque hasta entonces no había una norma (ni una horma) sobre cómo había que ir calzado para meterse en un coche de competición. De hecho, en aquella época había pilotos que utilizaban zapatillas deportivas, mientras que otros usaban zapatos pesados, anchos, claramente inadecuados en cuestión de comodidad.

La imagen de este calzado está muy asociada a la Targa Florio.

Ciccio abrió al día siguiente su taller y se puso a trabajar en el diseño de un botín de suela estrecha, flexible y con cordones que pocos días después entregó a Guinti y que hoy se exhibe en el Museo Alemán del Cuero de Offenbach (Alemania). Hubiese sido muy bonito poder contar que Guinti ganó con con aquellos botines de Ciccio, pero no fue así (vencieron Pucci y Davis, con un Porsche 904 GTS).

Sin embargo no pasó inadvertido para los pilotos aquel diseño (además, Ciccio comenzó a hacerlos con los colores que identificaban la nacionalidad de los pilotos). Pero la perseverancia de este zapatero se vio recompensada cuando cuatro años más tarde Vic Elford ganó la carrera con los pies enfundados en unos 'Ciccio'.

El anciano zapatero, trabajando en su taller.

Desde entonces, Elford le encargó un par nuevo cada año y muchísimos pilotos comenzaron a hacer lo mismo: Jacky Ickx, Herbert Linge, Carlos Reutemann, Gerhard Mitter, Leo Kinnunen… No es extraño que el siguiente paso fuera hacer zapatos para figuras de éxito de otros ámbitos, como Alain Delon, Romy Schneider, Lucio Dalla (un cantautor italiano) o incluso el actor Daniel Brühl, que interpretó a Niki Lauda en la película Rush.

Pero, como suele pasar, tarde o temprano vendrían a copiarle el diseño a Ciccio las grandes industrias zapateras, que traerían de Asia cantidades ingentes de botines que después repartirían por todo el mundo. Pero esta parte de la historia no creo que le interese a Francesco Liberto. Probablemente tampoco la entienda. Lo suyo es trabajar en su pequeño taller, como siempre ha hecho.

Loading...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí