Ni Alonso, ni Sainz ni Portago: Pola fue el primer español en Ferrari

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Fórmula 1Ni Alonso, ni Sainz ni Portago: Pola fue el primer español en Ferrari

F1 2020 Fue en el GP Peña Rhin de 1948, en un F1 pero justo antes de arrancar los grandes premios

    • Miguel Sanz

Julio González Pola tenía mucho dinero, mucha prisa por vivir en la España de postguerra y un gran amor por los coches. Muy parecido a Alfonso de Portago, el considerado por la historia como primer piloto español de Ferrari en los años 50, sólo que Pola, hijo de un famoso escultor ovetense, se subió a un Ferrari una década antes.

Madrileño de nacimiento, Pola sólo lo pilotó una carrera, el Gran Premio Peña Rhin disputado en Pedralbes el 31 de octubre de 1948. Se pagó el coche porque era su primera carrera en un bólido de competición y dio 38 vueltas al trazado catalán dejando muy buena impresión ante los 250.000 espectadores que atiborraron las cunetas.

Entonces la Fórmula 1 como tal estaba en ciernes, ya que aunque no nacería como Campeonato del mundo hasta 1950, desde 1946 su embrión era la Fórmula Internacional 1, bautizada así por la Comision Deportiva Internacional, y que rápidamente pasó a denominarse Fórmula 1, admitiendo coches turbo con motor de 1.5 litros y atmosféricos de hasta 4.5 litros. Momento en el que nació Ferrari.

La 'Scuderia' se estaba formando entonces, desde que se desgajara de Alfa Romeo. Precisamente los Alfa, Maserati o Talbot eran los dominadores del automovilismo deportivo. En 1947, Enzo Ferrari y el diseñador Gioachino Colombo dieron a luz al primer modelo de la casa, el 125 C con el arriesgado motor 1.5 y 12 cilindros, pensado e ideado para participar en esa nueva Fórmula 1 que agrupaba los grand prix clásicos. Venían de conquistar el primer podio como Ferrari en el Gran Premio de Monza, su debut en la máxima categoría, y en Barcelona cerraban la temporada como un equipo en claro ascenso, nuevo y arriesgado en el diseño.

El equipo lo componían Giuseppe Farina, el príncipe Bira de Siam y el probador galo Raymond Sommer, pero éste último se había accidentado y la nueva Ferrari tenía un asiento libre. González Pola llegó a él, según cuenta en una entrevista en MARCA en 1948, después de un doble rebote: "Iba a participar con un Gordini, pero el coche no estaba dentro de la cilindrada exigida y Maseratti me ofreció un coche, pero no iba bien, se gripó y tuve que desistir, así que el representante de Ferrari en España, el señor Tarabussi, me ofreció el coche el día antes de la carrera. No pude ni entrenar".

Cuánto le costó el alquiler de ese mítico vehículo, el primer F1 de Ferrari, es secreto de sumario, como muchas partes de su vida. Lo que sí cuentan las crónicas es que el madrileño no participó en la calificación y tuvo que salir el último en parrilla, el 21º, pero Ferrari encontró un manera de dejarle probar el coche el domingo: cambiar parte de su mecánica. Así pudo darle una vueltas, concesión de la casa, y salir con mejor cara a la carrera con otra concesión de Ferrari: pintar unas franjas amarillas en honor a los colores españoles.

Eran otras épocas en España, el circuito de Pedralbes atravesaba la entonces Avenida del Generalísimo y como máximas figuras políticas presidían la carrera Carrero Blanco y el General Moscardó. A lo largo de sus 4.4 kilómetros, con forma de triángulo, se agolparon entre 250.000 y 300.000 paisanos, según la fuente que se consulte. Y Pola, desde la zaga, tardó cinco vueltas en centrarse porque "el ruido y el polvo eran tan grandes y los coches estaban tan pegados, que tardé en recuperarme".

Al final no lo hizo tan mal. No anduvo lejos de los Bira, Farina, Chiron o Villoresi, ganador de la cita. Tanto es así que fue el español que dio la vuelta más rápida al trazado, con 1:51 a una media de 151 km/h, mejor que el gran piloto español del momento, Paco Godia y hasta recibió un premio en el Hotel Ritz pese a que tuvo que abandonar por una avería en una válvula.

Entonces no había cámaras y los cronistas las pasaban canutas para saber qué pasaba en las carreras. Otras fuentes hablan de que Julio llegó a marchar segundo, entró a repostar, salió acelerando porque no quería dejar que nadie le relevase, patinó con las ruedas y se salió.

En todo caso causó muy buena impresión al decir de otros pilotos nacionales y extranjeros, y Pola reconoció a MARCA que Ferrari le ofreció un contrato de piloto para correr en Argentina e Italia. Si era verdad o bravuconada es otra parte del misterio de este piloto, que al poco tiempo empotró su vehículo particular contra el madrileño Arco de la Victoria, matando a un ciclista.

Dio con sus huesos en la cárcel, pero sus contactos sociales y políticos le valieron para salir y exiliarse a Venezuela en la década de los 50, donde se quitó el González y se cambió de nacionalidad. Allí reapareció en distintas carreras una década después, desde Caracas a Sebring y siempre con Ferrari, pero era considerado venezolano, por lo que se le perdió la pista en España. En 1960 intentó clasificarse para el Gran Premio de Argentina de Fórmula 1, pero nunca hizo por volver ni su familia de este lado por buscarle.

Quienes le conocieron en el país caribeño hablan extrañas historias de él, entre las que se cuenta que decía que era hijo de Rey Alfonso XIII, pero sobre todo era un personaje muy admirado como piloto. Falleció en 1971, unos dicen que de cáncer y otros que en un accidente, olvidado, pero con el regusto de haber sido el primer español inscrito por Ferrari para una carrera.

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