Hungría 2007: la explosión de la rivalidad Alonso-Hamilton

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El año 2007 fue testigo de una de las mayores rivalidades entre compañeros de equipo de Fórmula 1 en los últimos tiempos. El Gran Premio de Hungría, celebrado en el Hungaroring, se convirtió en uno de los episodios más famosos de la rivalidad entre Fernando Alonso y Lewis Hamilton.
Los problemas empezaron en clasificación, pero también es necesario recordar el particular contexto en el que se desarrolló esta prueba, tanto interno como externo…
Internamente, la tensión se podía cortar con un cuchillo. No solo la que había entre el vigente bicampeón del mundo y el novato, pero también la que había entre el equipo y sus pilotos. Causó mella en la cohesión de la estructura, en su momento dirigida por Ron Dennis, y nadie había olvidado lo ocurrido en Mónaco. 
En el Principado, Alonso había dominado la carrera y contaba con una ventaja de diez segundos sobre Hamilton, pero tuvo que bajar el ritmo hacia el final de la misma, debido al sobrecalentamiento de sus pinzas de freno. 
Hamilton, que había llegado con el título de la GP2 bajo el brazo, redujo la distancia con Alonso y empezó a presionar al español. El ovetense se mostró contrariado, ya que tuvo que aumentar su velocidad y fue una situación que consideró innecesariamente peligrosa. Desde McLaren, se pidió a Hamilton que redujera su ritmo para no correr riesgos y así asegurar un buen resultado de la estructura. 
Esta decisión de Ron Dennis fue la catalizadora de la explosión. Alonso ganó, seguido de cerca por el británico y, tras la carrera, el director del equipo le explicaría al bicampeón que tuvo que ordenar a Hamilton que redujera el ritmo, para después pedirle a Alonso que fuera el personaje conciliador.
Este intento de calmar los ánimos no surtió el efecto deseado: Dennis se refería a que él se encargaría de la situación y que Alonso no tendría que preocuparse por ello, pero el español se enfadó, tras entender que solo había ganado por las órdenes de equipo pidiéndole a Hamilton que frenara. 
Fernando Alonso, McLaren MP4-22, lidera por delante de Lewis Hamilton, McLaren MP4-22
Pero por parte de Hamilton, las cosas tampoco estaban mejor: el novato estaba muy descontento por haber tenido que reducir la velocidad y así se lo hizo saber a la prensa. La secuencia de los acontecimientos y la decisión final de prohibirle atacar le molestaron tanto que esto fue lo que dijo tras finalizar la carrera: “Tengo que vivir con ello. Tengo el número 2 en mi coche y soy el piloto número 2”. 
En público, aunque la situación real era la contraria a la deseada por Dennis, lo que se desprendía es que McLaren parecía haber manipulado el resultado de la carrera congelando las posiciones, negando a Hamilton la posibilidad de victoria. Una interpretación que no ayudaría a Alonso, que rara vez hablará con Ron Dennis a partir de ese momento. Seis carreras después llegó Hungría… en el contexto del Spygate.
El Spygate estalló a finales de junio. Tras el descubrimiento de documentos confidenciales de Ferrari en manos de uno de los directivos de McLaren, Mike Coughlan, se sospechó que los de Woking habían espiado a la Scuderia.
Al término de un primer procedimiento, a finales de julio de 2007, a pesar de que la FIA reconoce la posesión de documentos confidenciales (un expediente de más de 700 páginas facilitado por Nigel Stepney, antiguo jefe de mecánicos de Ferrari y todavía miembro de la escudería en el momento de los hechos), no impuso ninguna sanción, debido a la ausencia de pruebas de su uso por parte de McLaren, aunque se reservó el derecho de reabrir la investigación si aparecían otras pruebas.
En el plano deportivo, antes de la carrera en Hungaroring, la situación en el campeonato estaba muy apretada: Hamilton era el líder del mundial con 70 puntos, por delante de Alonso, que estaba a tan solo dos unidades, con 68. Los dos Ferrari, Felipe Massa y Kimi Raikkonen, les seguían con 59 y 52 puntos respectivamente. A pesar de su juventud e inexperiencia, el británico impresionó al pararle los pies al vigente bicampeón, que no esperaba no tener la condición de número uno indiscutible, aunque no había nada escrito en su contrato en este sentido.
El circuito de Hungaroring parecía haberse adaptado mejor a los McLaren que a los Ferrari. Así que, como era de esperar, durante la sesión de clasificación, la batalla se libró entre los dos pilotos del conjunto de Woking y al comienzo de la Q3, Hamilton lideraba con un 1:19.781. Fue entonces cuando ocurrió algo que aún está grabado en las retinas de los aficionados: mientras Alonso estaba en boxes para cambiar neumáticos, el equipo le mantuvo estático en su sitio durante unos 20 segundos, antes de que el ‘hombre de la piruleta’ le permitiera salir de nuevo.
Pero el español no aceptó la invitación de forma inmediata y tardó unos diez segundos más en salir… mientras Hamilton, desesperado, estaba esperando su turno, justo detrás de Alonso. El tiempo era tan ajustado que una vez que salió de los boxes, el británico no pudo llegar a la línea de meta lo suficientemente rápido como para completar otra vuelta. Alonso lo logró por apenas dos segundos, y se hizo con la pole position, bajando el tiempo hasta un 1:19.674.
Lewis Hamilton, Mclaren MP4-22 delante de Kimi Raikkonen, Ferrari F2007
Las imágenes de la televisión internacional mostraron a un Ron Dennis contrariado saliendo del muro de boxes y pidiendo al preparador físico de Alonso que le siguiera. El ambiente en torno a esta situación era extraño, y se creía que el español había actuado por vía libre. Sin embargo, hay que desempolvar ciertos matices: en su primer intento de Q3, Alonso tenía que salir por delante de Hamilton, pero las posiciones fueron las contrarias. Cuando se le pidió al británico que dejara pasar a su compañero, este se negó, diciendo que Raikkonen estaba demasiado cerca.
“Dependiendo del circuito y del combustible en el coche, uno u otro de nuestros pilotos, alternativamente, tiene una ligera ventaja porque quema un poco más de combustible que su compañero de equipo y, por lo tanto, arranca un poco más ligero”, explicó Dennis, refiriéndose a una norma de la época. “Le tocó a Fernando [Alonso] tener esa pequeña ventaja y el tiempo que pasó quemando su combustible fue el correcto. Fue Lewis [Hamilton] quien no invirtió las posiciones como se había acordado y lamentablemente tuvo que esperar detrás de Fernando”.
Ante la polémica, la FIA se puso manos a la obra con el asunto. McLaren tuvo que justificar la retención de Alonso durante 20 segundos y el español tuvo que explicar por qué se había quedado parado 10 segundos más. La escudería explicó que querían evitar el tráfico cuando sacaron a su piloto, y el español dijo que estaba preocupado por los neumáticos de su coche durante esos 10 segundos. Ninguna de estas explicaciones convenció a los comisarios.
Lewis Hamilton, McLaren, y Fernando Alonso, McLaren
Y la FIA fue especialmente severa, tal y como se desprende de la conclusión de la decisión que les comunicaron esa misma tarde: “No se acepta la explicación dada por Alonso de por qué, al expirar el periodo de 20 segundos, permaneció en su posición de parada en boxes durante 10 segundos más. Los comisarios consideran que obstaculizó innecesariamente a otro piloto, Hamilton, y por ello será sancionado con la pérdida de 5 puestos en la parrilla”.
“No se acepta la explicación dada por el equipo de por qué mantuvieron a Alonso parado durante 20 segundos después de que se completara su cambio de neumáticos y, por lo tanto, retrasaron la propia parada en boxes de Hamilton. Las acciones del equipo en los últimos minutos de la clasificación se consideran perjudiciales para los intereses de la competición y del deporte del motor en general. La sanción que se aplicará es que se les retirarán los puntos (si los hubiera) en el Campeonato de Constructores de Fórmula Uno de 2007 que acumule el equipo como resultado de su participación en el Gran Premio de Hungría de 2007”. 
A la mañana siguiente, unas horas antes de la carrera y en compañía de su representante, Luis García Abad, fue un furioso Alonso quien se reunió con Ron Dennis. El piloto le pidió que reparara los daños causados por Hamilton el día anterior. Para respaldar su petición, el asturiano se limitó a amenazar a McLaren con revelar correos electrónicos comprometedores sobre el asunto del Spygate a la FIA, demostrando que los datos proporcionados por Stepney sí habían sido utilizados. En 2018, la BBC llegó a revelar que Alonso, entre otras cosas, habría insistido en que McLaren dejara a Hamilton sin combustible en la carrera, a cambio de su silencio.
Al parecer, Ron Dennis pidió entonces a Alonso que se callara antes de traer a Martin Whitmarsh, su mano derecha, pidiéndole al español que repitiera la ‘petición’ que acababa de hacer. Una vez que Alonso y Abad se marcharon, Dennis y Whitmarsh discutieron qué hacer a continuación, acordando llamar por teléfono al presidente de la FIA, Max Mosley, pero también acordando no permitir correr a un piloto que acababa de chantajearles.
Sin embargo, por teléfono, Mosley aconsejó a Dennis que no siguiera ese camino. Media hora después de la reunión, Abad volvió a reunirse con Dennis. Alonso, finalmente, quiso disculparse después de perder los nervios, y se retractó de todo lo dicho.
Ron Dennis, director de McLaren Mercedes, con Fernando Alonso, McLaren MP4-22 Mercedes
Alonso fue relegado a la sexta plaza y no pudo hacer nada para evitar que Hamilton liderara las 70 vueltas de una carrera que terminó por delante de un Raikkonen más amenazante que peligroso. El español terminó cuarto y su distancia con Hamilton en el mundial se quedó en siete puntos. Tras la carrera, un apretón de manos y una disculpa en persona pusieron fin al episodio de chantaje. 
Un mes después de Hungría, al final de una segunda investigación sobre el Spygate solicitada por Mosley a raíz de las nuevas informaciones que habían surgido, el acceso a todos los correos electrónicos de McLaren sacó a la luz una verdadera operación de espionaje que llevó a la imposición de una multa récord de 100 millones de dólares [98 millones de euros al cambio actual] a la escudería de Woking, así como a la exclusión del campeonato de constructores.
Mientras que algunos pueden haber relacionado el chantaje de Alonso en Hungría o la llamada telefónica de Dennis a Mosley con esta segunda investigación, el ex presidente de la FIA confirmó que “ya estaba al tanto de los correos electrónicos”, porque de hecho… Alonso se lo había contado a su agente Flavio Briatore, que a su vez se lo contó a Bernie Ecclestone, que a su vez se lo contó a Mosley.
Poco después, Dennis y Alonso se reunieron para negociar la liberación contractual del español al final de la temporada.
El resto del año fue una derrota total para McLaren, que también perdió el título de pilotos a manos de Kimi Raikkonen. A pesar de la ruptura del contrato, McLaren permitió que Alonso luchara hasta el final contra Hamilton.
Sobre la pista, para el español, el mundial de 2007 se perdería especialmente en Japón, bajo el diluvio, donde Alonso se estrelló solo y permitiría que su compañero de equipo firmara un éxito brillante y, que en ese momento se creyó decisivo.
Al final, los dos hombres terminaron con 109 puntos cada uno [aunque el británico aparecería por delante en la clasificación gracias a un mayor número de segundos puestos], una unidad por detrás de Raikkonen, que se hizo con el título para Ferrari.

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