Este coche eléctrico se lanzó hace diez años y está desfasado por completo, pero vale el triple que nuevo

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El Mercedes-Benz SLS AMG tuvo su propia versión eléctrica, y aunque ahora está casi olvidada , las únicas 9 unidades fabricadas se cotizan muy alto.
Aunque la evolución de la tecnología y el paso del tiempo han acabado por enterrarlo de manera casi total, uno de los modelos más ilustres de la historia de Mercedes-Benz tuvo su propia versión eléctrica. Se trata del Mercedes-Benz SLS AMG Electric Drive, un deportivo eléctrico muy peculuar cuya presentación tuvo lugar justo hace diez años.
Este peculiar deportivo eléctrico vio la luz en el Salón de París de 2012, que recién acaba de celebrar su edición de 2022, y por entonces se presentó como la punta de lanza de la tecnología eléctrica de la firma alemana.
Ya por 2012 Mercedes-Benz necesitaba que su tecnología eléctrica viera la luz de manera alguna, y sin duda la mejor manera que encontraron para darle visibilidad a lo que estaba por venir fue electrificar su coche halo, su buque insignia, el Mercedes SLS. Un modelo que a su vez estaba inspirado en el mítico SL, también conocido como ‘Alas de Gaviota’ por la peculiar apertura de sus puertas de acceso al habitáculo.
La firma alemana destinó una gran cantidad de recursos al desarrollo de este modelo, algo que por entonces suponía un reto incluso mayor de lo que supondría lanzar hoy día un deportivo eléctrico, ya que por entonces se trataba de un terreno casi inexplorado.
Aun con ello, la marca fue capaz de lograr que las prestaciones se situaran en el mismo escalón que las del modelo de gasolina y su V8. El SLS AMG Electric Drive contaba con una esquema de doble motor eléctrico y tracción total (un motor por eje) que era capaz de llegar a rendir 750 CV de potencia y 1.000 Nm de par motor. Gracias a ello, y a pesar de sus 560 kilos extra de peso conforme al SLS convencional, lograba el 0 a 100 en 3,9 segundos.
Lo peor de todo era sin duda su eficiencia. La marca nunca proporcionó los datos de consumo, pero la autonomía que conseguía extraer de los 60 kWh de batería en base al inexacto ciclo de homologación NEDC era de entre 200 y 250 kilómetros, que en circunstancias reales prometían no ir mucho más allá de los 150 kilómetros, mucho menos si se daban rienda suelta a los 750 CV.
Estéticamente, no había elementos característicos de esta versión, sino más bien la ausencia de elementos propias de la versión de gasolina, como el cuenta vueltas o las salidas de escape, que dejaron paso a un difusor de gran tamaño.
La pintura era el elemento más característico de esta versión, pues los colores amarillo ácido y azul cromado eran exclusivos del SLS AMG Electric Drive, además de la parrilla delantera casi ciega y de las inscripción ‘Electric Drive’ en sus aletas delanteras.
La marca anunció que serían un total de 100 unidades las que compondrían la tirada de producción del SLS AMG Electric Drive, pero la realidad es que tan sólo se acabaron fabricando un total de 9 a razón de casi 420.000 euros cada una, por lo que se puede decir que resultó un fracaso en términos comerciales a pesar de la corta tirada planteada.
No obstante, es precisamente por esta corta tirada y por lo avanzado del modelo cuando se lanzó, por lo que ahora es tan especial. Tanto que durante el pasado año se vendió una de las nueve unidades, con 3.800 kilómetros recorridos, con un precio que se cifró en 1.050.000 euros antes de impuestos.
 ® Híbridos y Eléctricos | Editado por Tecnofisis Global, S.L.

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