Volkswagen es una de las empresas más reconocidas a nivel mundial. Algunos de sus coches figuran en la lista de los modelos más importantes de la historia y durante décadas han sido los grandes dominadores del mercado. Sin embargo, el salto a lo eléctrico se les está atragantando más de la cuenta por una estrategia con algunas lagunas en su definición y algo acelerada. Los problemas se suceden, no sólo en cuestión de ventas, también en cuanto al desarrollo de nuevos productos que a su vez retrasa los acuerdos comerciales con otros grandes grupos. En el caso que hoy nos ocupa es con Mahindra.
Aunque en Europa sea una marca apenas conocida, se trata de uno de los fabricantes más importantes de la India junto con Tata. Con su sede en Bombay, Mahindra tiene una dilatada experiencia como fabricante de vehículos, desde turismos a camiones, pasando por autobuses. Si bien las cosas no le van nada mal, saben que la electrificación puede ser excesivamente complicada para ellos por cuestiones de acceso a la tecnología. En ese caso, los directivos de la marca han considerado que la mejor opción posible es asociarse con otros grandes fabricantes.
A mediados del año pasado, Volkswagen y Mahindra hicieron público un acuerdo que beneficiaba a ambas partes. Los indios podrían disponer de la famosa arquitectura MEB para su flota de vehículos eléctricos. Una oferta compuesta por cinco modelos que vimos pocos meses después. Mahindra ofrecería la tecnología de los alemanes en el mercado local bajo las marcas XUV y BE. Los plazos indicaban que la primera unidad se lanzaría al mercado en el año 2024, llegando el último de los cinco modelos propuestos dos años más tarde, en 2026.
Sin embargo, tal y como recogen medios locales, los retrasos de Volkswagen han obligado a Mahindra a buscarse las habichuelas fuera del acuerdo. Los indios han acudido, como no, a China. BYD será el principal proveedor de baterías de la marca y Valeo proporcionará los motores eléctricos que impulsen los coches. Según las citadas fuentes locales, Mahindra tenía dos opciones sobre la mesa. La primera era buscar nuevos socios, como ha hecho. La segunda, más difícil todavía, era retrasar su agenda de lanzamientos hasta el 2026 o 2027.
Como es obvio, los indios han optado por la opción menos lesiva para sus intereses. BYD es el mayor productor de baterías con química LFP. Se las suministrará de entre 60 y 80 kWh de capacidad durante los próximos años. Mahindra pondrá su propia plataforma, denominada Inglo, hasta que pueda aprovechar los recursos alemanes. El acuerdo se mantiene “hasta que Volkswagen esté listo con su tecnología celular unificada de próxima generación”. En Wolfsburgo todavía tardarán un poco en producir baterías LFP. Si bien los planes contemplaban iniciar la producción en 2024, nada indica que vaya a ser así.
Esta no es la primera vez que oímos algo semejante con respecto a los problemas de los alemanes. Hace apenas unos días Ford anunció que retrasaba el lanzamiento de su primer eléctrico exclusivo para Europa, el Ford Explorer. Aunque en un principio no había muchos datos sobre la mesa, poco tiempo después se ha sabido que la causa principal es que Volkswagen no está cumpliendo con lo pactado por culpa de sus múltiples problemas. Ante esta situación, Ford está planteándose buscar un tercer socio con el que poder sacar al mercado su nuevo SUV eléctrico. 
Ingeniero de carrera y periodista de motor por placer y pasión. Redactor de Híbridos y Eléctricos desde 2021, cubriendo la actualidad del sector de los vehículos eléctricos y la movilidad sostenible.
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