El éxito del Hyundai Kona no es fruto de la casualidad. El B-SUV de la marca coreana ha destacado por ofrecer una buena relación entre calidad, equipamiento, prestaciones y precio. Su versión eléctrica ha sido también ejemplo de eficiencia. Hemos probado el nuevo Hyundai Kona eléctrico 2024 y, aunque no debería, voy a haceros un pequeño spoiler: este nuevo Kona ha ganado muchos enteros en todos los aspectos y es mucho mejor coche que antes.
El diseño exterior del nuevo Hyundai Kona pone tierra de por medio con el modelo anterior. No sólo es más grande, sino que tiene un diseño más limpio y mejor resuelto en términos generales, además de lucir más moderno. 
Comparado con la generación anterior del Kona, el modelo nuevo crece 175 mm en longitud hasta alcanzar los 4.355 mm de largo, con una distancia entre ejes de 2.660 mm (+60 mm), una anchura de 1.825 mm (+25 mm) y 1.575 mm de altura (+20 mm).
El frontal destaca por la ausencia de parrilla y por la delgadísima tira LED para la luz diurna justo en el borde del capó que Hyundai denomina ‘Pixelated Seamless Horizon’, que se combina con la parrilla inferior también con patrón de píxeles. Sigue teniendo los faros delanteros divividos, como el Kona anterior, pero en este caso se ha hecho de otra manera, más elegante y mejor conseguida.
Tiene unos pasos de rueda muy esculpidos y la vista lateral está llena de aristas por aquí y por allá, algo que sin duda recuerda al Tucson. Un recurso estilístico curioso es la línea cromada de la cintura lateral que conecta los retrovisores exteriores con el alerón trasero y la luz de freno integrada.
La parte trasera es una especie de réplica del frontal, con una delgada línea LED abarcando todo el ancho del vehículo, los faros principales insertados en las aletas posteriores y una moldura con patrón de píxeles integrada en el paragolpes. 
La versión eléctrica se diferencia por tener un frontal más limpio y por la toma de carga frontal, en el lado izquierdo del vehículo. Por cierto, la marca coreana también ha hecho un coche más aerodinámico, con un coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,27.
Si por fuera los cambios son notables, por dentro nada tiene que ver con el modelo anterior. Nada más subirte a este nuevo Kona tienes la sensación de estar ante un coche de más categoría, de un segmento superior al que realmente pertenece.
El diseño tiene rasgos inequívocos de sus hermanos mayores como el Ioniq 5: el volante sin el logo de Hyundai, el diseño del salpicadero con la doble pantalla de 12,3 pulgadas cada una, la elección de colores claros, los huecos en la consola central… De manera resumida, hay dos grandes noticias: los acabados han dado un salto importante en calidad y tiene botones físicos para todas las principales funciones, algo que va contracorriente hoy en día, pero que aplaudimos sinceramente.
Debajo de la pantalla principal, cuyo sistema multimedia funciona de maravilla, encontramos botones físicos para los accesos rápidos: mapa, multimedia, ajustes… Justo por debajo de estos están los botones para el climatizador, también físicos y con un tacto que trasmite buena calidad de construcción. Nada nuevo en los Hyundai modernos, todo sea dicho.
Si seguimos bajando la vista, en la consola central encontraremos dos tomas USB-C y un enchufe de 12 voltios. Tiene un botón para seleccionar si queremos utilizar el USB solamente para cargar o para cargar y transferir datos. También hay un botón para activar o desactivar la carga inalámbrica, cuya superficie está justo por debajo. 
Entre los dos asientos están los botones para la ventilación y calefacción de los asientos, el botón para la calefacción del asiento (un poco raro haberlo colocado tan lejos del propio volante), el asistente de aparcamiento, el Auto Hold y el selector de modos de conducción. La palanca del cambio está detrás del volante, como en los Ioniq 5 e Ioniq 6.
Es cierto que se han utilizado plásticos duros en la mayoría de superficies, pero el buen tacto que transmiten junto con la elección de colores claros hacen que la sensación de calidad general sea buena, notablemente mejor que en el Kona anterior. Los ajustes son también muy buenos: la consola central no cruje ni siquiera cuando intentamos forzarlo.
A eso hay que añadir una practicidad sobresaliente gracias a los múltiples espacios que tiene para dejar objetos: un hueco bastante grande en la consola central entre ambos asientos, otro hueco bajo el reposabrazos central, la guantera tradicional, dos huecos grandes en las puertas y una superficie antideslizante justo enfrente del copiloto. Hablando de huecos: tiene un maletero enorme para ser un B-SUV: 493 litros de capacidad, ampliables a 1.300 si se abaten los asientos.
Como referencia, el nuevo Toyota C-HR híbrido enchufable (4,36 m de largo) tiene 310 litros de maletero y el Honda HR-V (4,34 m) cubica 335 litros. El maletero del Kona eléctrico es incluso mayor que el de un Kuga híbrido (411 litros), un coche que es 26 centímetros más largo.
En las plazas traseras hay cosas buenas y otras no tanto. El suelo es totalmente plano, sin ‘escaloncito’ en el centro, pues no hay túnel de transmisión. Tienen todas las comodidades, como salidas de aire, calefacción para los asientos, tomas USB-C e incluso un enchufe de 230 V. La posición en el asiento es muy cómoda y natural, no vas con las rodillas elevadas. Sin embargo, el espacio para las rodillas es justo. No malo, pero sí justo (un servidor mide 1,83 m de estatura).
Con el asiento del conductor en mi posición de conducción, en las plazas traseras las rodillas me quedan justo rozando el asiento. La parte positiva es que hay buen hueco para los pies, lo cual ayuda a mejorar la sensación de espacio, o al menos no aumenta la sensación de agobio. La altura también es buena, pues sobran más de seis dedos (disculpad la medición poco científica) desde mi cabeza hasta el techo.
La atmósfera interior es agradable e invita a pasar tiempo dentro. Una sensación agradable que continúa cuando empiezas a conducir. La posición del mando del cambio no me termina de convencer, cuesta un poco acostumbrarse, aunque pilla muy a mano. Una vez en marcha, la conducción es suave y silenciosa. El nuevo Kona está mejor insonorizado que el anterior y se nota enseguida.
En la versión eléctrica, el Kona utiliza suspensión trasera multibrazo (las versiones de gasolina utilizan una barra de torsión) y una suspensión tipo MacPherson delante. Ha ganado enteros en confort y estabilidad por carretera; tiene más aplomo y se siente ‘más coche’ que el Kona de la generación anterior. Está más cerca del Tucson que del Bayon. Además tiene una facilidad impresionante para ‘tragarse’ los baches. El enfoque de la suspensión está más pensado para el confort que para la conducción dinámica. Ojo, no se desenvuelve mal en curvas, pero no tienes la misma satisfacción que circulando por autovía.
Tiene tres modos de conducción y varios niveles de recuperación de energía, incluyendo el sistema ‘i-Pedal’, que permite circular la mayor parte del tiempo utilizando solamente el pedal del acelerador, sin tocar el del freno. Me gustó el funcionamiento de este sistema: es fácil regular su deceleración y te acostumbras rápido a él. Además, llega a detener el coche por completo, lo cual me gusta particularmente pues hace realmente cómoda la circulación por ciudad.
En nuestro caso, probamos la versión con más potencia y más autonomía, con 218 CV de potencia y una batería de 65,4 kWh que permite homologar 514 kilómetros en ciclo WLTP. La versión estándar tiene una batería de 48,4 kWh y una autonomía de 377 kilómetros (WLTP) y monta un motor eléctrico de 156 CV de potencia (111 kW). La corta duración de esta primera prueba no permite sacar conclusiones certeras sobre la autonomía real y el consumo. No obstante, huelga decir que se quedó en 16,9 kWh/100 km después de una ruta de 1 hora y 34 minutos que discurrió principalmente por carreteras nacionales y, en menor medida, autovías.
Durante el corto tiempo de esta primera toma de contacto, tuve la sensación de que Hyundai ha elegido a propósito una entrega de potencia algo más suave y racional de lo que suele ser habitual. Me explico: normalmente, la entrega de potencia instantánea del motor eléctrico se transmite directamente a los pasajeros con una ‘patada’ que en un coche deportivo queda genial, pero en uno convencional es innecesaria. En el Kona eléctrico tenemos potencia suficiente para hacer adelantamientos rapidísimos, especialmente si elegimos el modo Sport, pero sin esa ‘patada’ rompecuellos inicial cuando pisas a fondo, lo cual es de agradecer.
Lo que no me gustó nada son los continuos pitidos de los cientos de asistentes que lleva, con un tono e intensidad diferente dependiendo de lo que hayas hecho mal. Puede ser algo tan simple como superar en 1 km/h la velocidad límite detectada por el vehículo y, creedme, puede ser desesperante. Intenté desactivar dichas alertas, pero vuelven a activarse después de apagar el coche y volver a arrancar.
Todo esto tiene un precio y, como en el resto del coche, también los precios han dado un salto adelante. La gama del nuevo Kona eléctrico se compone por dos motorizaciones y un total de cinco versiones diferentes, incluyendo los tres niveles de equipamiento distintos que hay. Parte desde 40.950 euros antes de ayudas y descuentos.
Con las ayudas del Plan Moves III de 9.210 euros y la promoción de la marca vigente (sujeta a financiar al menos 16.000 euros con la marca), la versión con batería pequeña y acabado Flexx se queda en 31.740 euros.
Por su parte, el Kona de mayor autonomía y potencia parte desde 36.140 euros incluyendo las ayudas y descuentos.
A cambio de ese dinero, el cliente obtiene un B-SUV muy bien equipado y con todo tipo de tecnologías de última generación. El equipamiento de serie es bastante completo desde el acabado más básico (Flexx) e incluye faros delanteros y traseros completamente LED; asientos delanteros y volante con calefacción; cuadro de instrumentos digital con pantalla de 12,3″; sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 12,3″; conexión inalámbrica para Android Auto y Apple CarPlay; climatizador automático bizona; retrovisores eléctricos, calefactables y plegables eléctricamente; llantas de 17 pulgadas; sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, y arranque por botón con llave inteligente.
En cuanto a seguridad y asistentes a la conducción, esta segunda generación del Kona viene equipado con el paquete Hyundai Smart Sense, que no sólo es muy completo, sino que sus diferentes sistemas funcionan muy bien. Desde el acabado más básico viene de serie con control de crucero inteligente con función ‘Stop & Go’, sistema de conducción semiautónoma (HDA) y asistente de cambio involuntario de carril con seguimiento activo de carril (LFA) y reconocimiento de señales.
Dependiendo del nivel de equipamiento, también puede equipar de serie asistente de conducción semi autónoma ‘Highway Driving Assist 2’ con adelantamientos semi automáticos, control de crucero inteligente basado en la navegación, asistente de aparcamiento remoto inteligente (RSPA), monitor de ángulo muerto, asistente anticolisión con alerta de tráfico cruzado trasero (RCCA), asistente de maniobra de evasión, asistente de límite de velocidad inteligente y cámaras perimetrales 360º ‘Surround View Monitor’.
Redactor y probador de Híbridos y Eléctricos, desde 2019 cubriendo la actualidad del sector de los vehículos eléctricos y la movilidad sostenible.
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