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La noticia figura en un documento entregado por la F1 como actualización de futuros cambios en la organización.

En él se indica que Brawn, que cumplió 67 años el mes pasado, «se espera» que deje su puesto, y se entiende que el momento exacto de su salida aún no se ha concretado.

Tras su alejamiento de Mercedes a finales de 2013, Brawn disfrutó de un periodo de relajación y reflexión alejado del deporte antes de volver a su actual puesto en enero de 2017, poco después de la adquisición de la categoría por parte de Liberty Media.

Su tarea consistió esencialmente en supervisar los cambios en el reglamento técnico y deportivo. En cuanto a lo primero, el año que viene entrará en vigor un cambio de normas técnicas muy grande, mientras que por lo segundo ya se han introducido novedades como la carrera sprint.

Todavía no está claro si mantendrá un papel honorífico o de consultor en la organización de la F1, o quién podría sustituirlo.

En marzo de 2017 Brawn eligió a Symonds, con quien había trabajado en Benetton, para que dirigiera el nuevo departamento técnico de la F1 y se centrara en el futuro reglamento, que debía introducirse este año pero que se pospuso hasta 2022 por la pandemia del COVID-19.

Con esas normas firmadas y el reglamento de unidades de potencia de 2026 a punto de ser aprobado, Symonds, que cumplió 68 años en junio, ha decidido dar un paso al costado.

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Photo by: Charles Coates / Motorsport Images

Paralelamente, los miembros del equipo técnico de la F1 que anteriormente trabajaban bajo las órdenes de Symonds serán transferidos a la FIA, un movimiento que ha sido fomentado en parte por un requisito de la UE para separar el proceso de elaboración de normas de la organización promocional.

Aunque no hay indicios de incumplimiento, el cambio garantizará que la separación de responsabilidades sea más clara.

Sin embargo, algunos equipos han expresado su preocupación por la reciente implicación de la F1 en la elaboración de las normas, que son responsabilidad de la FIA.

Symonds ha reunido un equipo de unos 15 ingenieros, en su mayoría antiguos empleados de alto nivel de equipos de F1. Han participado en la investigación en diversas áreas, desde la aerodinámica hasta los nuevos combustibles, mientras se desarrollaba el reglamento.

Se entiende que la mayoría de las personas de ese equipo, incluido el jefe de aerodinámica, Jason Sommerville, serán a partir de ahora empleados de la FIA.

Trabajarán bajo la dirección del jefe de asuntos de monoplazas del organismo, Nikolas Tombazis.

Sin embargo, el jefe de rendimiento de vehículos, Craig Wilson, que ha desempeñado un papel clave en el diseño de nuevos circuitos, además de participar en el paquete técnico de los coches, seguirá en la F1.

A pesar del cambio de empleador, se entiende que la mayoría de los que se cambian a las funciones de la FIA permanecerán en las oficinas de la sede de la F1 en el centro de Londres, aunque algunos pueden ser enviados a las bases de la FIA en Ginebra y París.

Como parte de una reorganización más amplia, algunos departamentos de la F1 que anteriormente se encontraban en la sede de Londres se están trasladando a la otra base de la organización, también en Reino Unido, más precisamente en Biggin Hill, en Kent.