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El GP de Canadá se volvió a celebrar en esta temporada tras dos años de ausencia y ya es parte de la historia de la F1. El Covid obligó al Gran Circo a modificar su hoja de ruta en varias ocasiones desde su aparición con las medidas de seguridad y protocolos. Lo que provocó que viajar a Canadá fuera un imposible para la F1. Pero por suerte, la situación mundial cambió y en este 2022 se pudo poner rumbo a Canadá para disputar de nuevo una prueba en Montreal.

Después de lo sucedido en Azerbaiyán, Red Bull volaba al Gilles Villeneuve con bastante tranquilidad. Todo lo contrario que los de Maranello, el doble cero sumado en las calles de Bakú ponía en gran compromiso su situación en las clasificaciones generales. Y es que abandonar con sus dos pilotos contra un doblete de su máximo rival no ayuda en nada. Pero así es deporte de motor, así son las carreras, tocaba mirar hacia delante. Y eso era Canadá, allí todo estaba dispuesto para una nueva batalla y los aficionados se acercaron al trazado para volver a disfrutar de la Fórmula 1, aunque la lluvia molestara en las gradas.

Esto es lo que nos pareció la carrera canadiense en F1 al Día. ¿Te animas a opinar y compartir lo que fue para ti el Gran Premio de Canadá?

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La ausencia de estas temporadas hacía que se generara ilusión por regresar a Canadá, en cierta forma, por seguir recuperando esa normalidad que nos fue arrebatada de un día para otro. Lo que muchos no esperábamos era que la lluvia fuera el invitado especial, estaba en algunas predicciones, pero yo hasta que no lo veo… Gracias a la lluvia tuvimos una sesión de clasificación para recordar durante tiempo. Y eso que faltaba Charles Leclerc en la lucha por los puestos de arriba, pues es un candidato habitual a la pole. Pero los cambios en su monoplaza le obligaban a partir desde atrás y era una tontería arriesgar.

Otro que estaba fuera de juego, pero por méritos propios fue Sergio Pérez. Sin dos de los favoritos en esta sesión se abrían puertas para los menos habituales. Pero nadie contaba con ver una exhibición de la magia de antaño. Fernando Alonso desplegó en clasificación sus encantos en agua, volvimos a ver a Magic Alonso. Aunque no pudo doblegar también a Max Verstappen, que hizo una gran clasificación en mojado, el ovetense fue segundo por delante del Ferrari de Sainz y los Mercedes.

Impensable el resultado cuando arrancaba la Q1, por primera vez en la Fórmula 1, España iba a tener a dos de sus pilotos en el Top 10. Pero bueno, eso era el sábado y los puntos eran el domingo. Día en el que el invitado iba a ser el sol y la gestión de gomas, Max Verstappen volvió a clavar la perfección en su carrera, se le escapó el punto de la vuelta rápida, pero dado que acabó 1º, tampoco es cuestión de amarrar todo, ya ha cosechado una ventaja importante en la clasificación general. Sainz acabó segundo, sin duda es un gran resultado, pero visto el final de la carrera, cerramos Canadá con sabor amargo. No se puede aspirar a ganar una carrera esperando el error de un rival, por mucho que le fuerces a cometerlo.

Sainz debió haber lanzado un ataque serio en una de las tantas vueltas que fue a la estela del vigente Campeón del Mundo. Porque Max es eso, un Campeón del Mundo, y no se va a poner nervioso fácilmente cuando está delante y lo tiene todo de cara. Es cierto que podría haberlo perdido todo, pero ya lo dice el dicho, quien no arriesga no gana y eso es lo que le pasó a Carlos Sainz el domingo en Montreal. Por el resto, pues poco más vimos, los adelantamientos no es que generaran un jolgorio inesperado. Todo se reducía al desgaste de las gomas y a saber aprovechar los Virtual Safety Car para completar las paradas.

La nota negativa del Gran Premio es para Alpine, los gabachos no acertaron en nada. Al menos no con Fernando Alonso, salía 2º y se defendió bastante bien para las armas que portaba. El coche empezó a dar problemas de motor y el resto lo completó su equipo con una estrategia de paradas nefasta. El único que paró sin virtual, perdiendo el doble de tiempo que los demás. Para más inri, los de Alpine sacaron a Alonso por detrás de su compañero Esteban Ocon. El 31 era más lento que el 14, pero desde el muro fueron claros y tajantes no dejando pasar al español.

Fernando Alonso había sido más de segundo y medio más rápido en clasificación el sábado, finalizando 2º frente al 7º lugar de Ocon. Alonso se mantuvo en la lucha por el podio hasta que la estrategia falló y no por su culpa. Pero en Alpine fueron incapaces de dar paso al asturiano. Ocon iba lento y los Alfa Romeo se acercaban. Encima Esteban se mostraba orgulloso de haber dado DRS a su compañero para defenderse de Bottas. Cuando Alonso estaba rodando retenido y más rápido que Esteban. Pero esto no acabó ahí, Valtteri atacó en la recta de atrás, como era de esperar, y Alonso se vio obligado a moverse más de lo permitido para defenderse. Fue sancionado por ello y perdió todavía más.

No es porque sea español, no es porque sea Fernando Alonso, pero un equipo no debería tratar así a un piloto que es Campeón del Mundo y que el sábado colocó a tu monoplaza en primera línea de parrilla, algo que en Alpine o Renault no olían desde hace mucho tiempo. Parece que los franceses han olvidado ya lo ocurrido en Hungría el pasado año. Aquella defensa titánica de Alonso ante Hamilton que le regaló más de media victoria a Ocon. Defiéndete como un león, lo olvidaremos pronto, así funciona Alpine, ya lo sabemos para la próxima.

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Qué cerca lo tuvo este domingo Carlos Sainz, pero el español sigue sin culminar su primera victoria en la Fórmula 1. La verdad, se lo merecía. Para mí, la mejor carrera del número ’55’ en lo que va de campaña. Supo replicar el ritmo de Max Verstappen durante gran parte de la prueba y demostró que el coche tenía potencial para llegar a lo más alto, sin embargo, se topó con una bestia parda que no cometió ni un solo error, el león de Hasselt. Qué maravilla de piloto, cada vez me gusta más. Está realizando una temporada sideral y, siendo sincero, si mantiene el nivel, veo muy complicado que alguien pueda hacerle sombra este año. Es rápido, constante, inteligente y agresivo cuando tiene que serlo. Lo tiene todo. Lo demostró este fin de semana en Montreal y ya lo viene dejando patente desde hace varias campañas. Nada se le resiste al neerlandés, que además tiene la suerte de los campeones que le falta a su compañero de garaje, Sergio Pérez, quien se vio obligado a abandonar tras sufrir un problema mecánico en su monoplaza. No ha sido el Gran Premio del mexicano, que ya desde el sábado vio torcida su participación en el circuito Gilles Villeneuve por un error que le dejó fuera de juego en Q2. Lástima que el de Guadalajara no sea capaz de mostrar esa solidez que requiere cualquier aspirante al título. Tiene talento, pero ¿es suficiente para poner en peligro la jerarquía de Red Bull?

El que sí pudo salvar los muebles fue Charles Leclerc, obligado a arrancar desde la penúltima plaza de la parrilla. El monegasco hizo lo que pudo, aunque eso ya no es suficiente. Empezó muy bien la temporada y poco a poco se está apagando, ya sea por sí mismo o por culpa del equipo. Veo realmente complicado que pueda pelearle el Campeonato a Verstappen con tantos altos y bajos. Además, ya son cuatro las carreras que no supera a Carlos Sainz (por los motivos que sean, porque sí, algún abandono hay de por medio) y la distancia entre ambos se ha reducido a 24 puntos. Pero no solo eso, por detrás llega la que para mí es la gran revelación de esta temporada, George Russell. La perla británica no deja de sorprender. Es cierto que esta vez no pudo acabar por delante de Lewis Hamilton, pero su año está siendo brillante. Es sinónimo de constancia y se merece todo lo que le está pasando. Sinceramente, tenía muchas dudas de que fuera a rendir bien en Mercedes, pero me está callando la boca. Como también lo ha hecho el ’44’ este fin de semana. Muy competitivo para lo que nos tiene acostumbrados este año. Veremos si ha sido flor de una carrera o de verdad ha despertado.

Pero vayamos a Alpine. Qué grande Fernando Alonso dando una lección de pilotaje bajo lluvia en la jornada del sábado. Sideral el asturiano. Qué pena que el equipo francés no estuviera a la altura en carrera y decidiera premiar a un Esteban Ocon mucho más lento, pero con más suerte que su compañero. Así no, señores. Lamentable el feo que le hicieron al bicampeón del mundo. Alonso, esta escudería no te merece. Gracias a actuaciones como las del español la gente se olvida del paupérrimo monoplaza que han construido un año más. Porque sí, será muy rápido en las rectas y todo lo que quieras, pero qué mal coche es el A522. Alpine ya no solo se ríe de los aficionados, ahora también lo hace de Alonso.