Un nuevo estudio demuestra (una vez más) que la recarga rápida no afecta a las baterías

La evolución de los coches eléctricos ha sido notable a lo largo de los últimos años. Las novedades en materia de eficiencia y sistemas nos permiten disfrutar ahora de los vehículos con mayor autonomía de la historia, pero sus mejoras no cesan. Todo el entorno de la movilidad sostenible ha evolucionado, desde el coche en sí a los procedimientos de carga y las baterías. Estas últimas, posiblemente, han mostrado la mayor mejoría de todas. Pilas de gran capacidad que aumentan el rango y que no sufren ante una vida útil dura repleta de cargas rápidas. Un estudio americano demuestra ahora, una vez más, que la recarga rápida no supone un gran problema para la salud de las baterías.
Ese ha sido siempre uno de los grandes mantras de los enemigos del coche eléctrico. Durante mucho tiempo se ha asegurado que las baterías sufrían una gran degradación ante procesos de recarga rápida continuados. La potencia de las estaciones energéticas ha crecido en los últimos años. Hoy podemos disfrutar de una infraestructura más estable y potente. La red de supercargadores de Tesla lidera las encuestas de satisfacción de la comunidad eléctrica por su rendimiento y eficacia. También por su potencia. Los puntos más modernos son capaces de alcanzar y superar los 250 kW de potencia. Permiten recuperar mucha autonomía en poco tiempo.
Una teoría no confirmada siempre ha asegurado que la resistencia y salud de las baterías se veía comprometida ante procesos de carga súper rápida repetidos. Esa filosofía ha calado profundamente en la sociedad. Muchos usuarios de coches eléctricos temen que la batería se degrade si se carga únicamente en puntos de alta potencia. Al cargar a potencias superiores a 50 kW, la batería se calienta significativamente. Un aumento de la temperatura que, tal y como se ha garantizado hasta ahora, podría afectar significativamente a la integridad y salud de la batería. El año pasado un primer estudio demostró que no era cierto y ahora, Recurrent ha confirmado los hechos con un gran estudio realizado en Estados Unidos.
Más de 13.000 coches de Tesla han sido sometidos a un largo y detallado estudio sobre los efectos de la recarga rápida. Bien es cierto que dicho estudio reconoce que son pocos los usuarios que abusan de la red de superchargers (más del 70% de las cargas). Apenas 344 vehículos en la muestra. La gran mayoría sólo la emplea en momentos muy concretos, menos del 30% de las cargas. A pesar de ello, la consultora reconoce que los visitantes más asiduos de la red de carga rápida y ultrarrápida no tienen nada que temer pues la salud y la autonomía de la batería apenas se ha visto condicionada por el tipo de uso.
Dentro del estudio también se reconoce que la mayor parte de los vehículos sometidos a estudio fueron fabricados en 2018 y fechas posteriores. Eso significa que la recopilación de datos es incluso más precisa. Recurrent asegura que los Tesla fabricados entre 2021 y 2023 no muestran ninguna evidencia de que la carga rápida acelere la degradación de la batería. Los resultados son claros, no hay diferencia alguna entre los procesos rápidos y lentos y si la hay el valor es prácticamente despreciable. La conclusión es clara: la carga rápida no tiene el efecto negativo que todo el mundo asegura que tiene. 
Al igual que cualquier tipo de pila o sistema de almacenamiento, las baterías se degradan de forma natural con el paso del tiempo, da igual lo que hagas. Sí que se pueden tomar medidas preventivas que minimicen esa pérdida de rendimiento, como precalentar la batería o no abusar de la carga rápida ante temperaturas extremas. Tampoco es recomendable llevar al extremo los niveles de la batería, ni alcanzar elevadas potencias una vez superado el 90% de la carga. A fin de cuentas, abusar de la red de recarga rápida no supondrá un problema para tu batería, pero sí para tu bolsillo ya que el precio es significativamente más alto. La ventaja económica de un eléctrico se ve reducida.
Ingeniero de carrera y periodista de motor por placer y pasión. Redactor de Híbridos y Eléctricos desde 2021, cubriendo la actualidad del sector de los vehículos eléctricos y la movilidad sostenible.
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