La siniestralidad de los motoristas se ha establecido como uno de los principales retos de la seguridad vial en España: es el único colectivo que no mejora sus cifras de accidentes. Ante tal situación, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha reunido al grupo de trabajo de “Motocicletas y seguridad vial” del Consejo Superior de Tráfico y Seguridad Vial para analizar la evolución de los accidentes y definir nuevas líneas de actuación que puedan dar un vuelco a la situación.
Se han elaborado tres estudios que configuran una visión más completa del fenómeno desde distintas perspectivas: el perfil de los conductores, las características de los vehículos y el impacto del equipamiento de seguridad.
Dentro de la Unión Europea, España destaca por su elevada tasa de mortalidad entre motoristas. Según datos de 2022, los fallecidos en motocicleta representan el 23 % del total de víctimas mortales en carretera, una cifra superior a la media europea, que está en el 16 %. La tendencia, además, es preocupante: el peso de los motoristas entre las víctimas mortales ha pasado del 18 % en 2013 a casi el 25 % en 2024, lo que implica que uno de cada cuatro fallecidos en carretera pertenece a este colectivo.
El análisis del perfil de los motoristas revela que se trata mayoritariamente de conductores experimentados. Un 59 % lleva más de diez años utilizando motocicletas de forma habitual, pero uno de cada cuatro ha sufrido al menos un siniestro en la última década, lo que pone de manifiesto que la experiencia no elimina el riesgo. Son conscientes de ello: casi la mitad de los encuestados considera que conducir una moto implica un riesgo alto o muy alto, con una diferencia notable entre hombres y mujeres, siendo estas últimas más conscientes del peligro.
A pesar de esta percepción, se mantienen conductas inseguras que están directamente relacionadas con la siniestralidad: más de la mitad de los motoristas reconoce exceder los límites de velocidad en alguna ocasión, zigzaguear entre vehículos o utilizar el arcén. Además, quienes han sufrido accidentes presentan también un mayor historial de sanciones por infracciones como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol o drogas o la falta de uso del casco.
La formación se apunta como una herramienta clave para revertir esta situación. Solo el 22,6 % de los motoristas ha recibido formación adicional, aunque más del 90 % de quienes han participado en cursos de perfeccionamiento afirman haber mejorado su conducción. En esta línea, la DGT ha modificado recientemente la formación para obtener el permiso A, introduciendo un mayor enfoque práctico y contenidos relacionados con la concienciación y los sistemas de ayuda a la conducción.
Otro de los estudios presentados analiza la relación entre las características de las motocicletas y el riesgo vial. Los resultados indican que la siniestralidad depende de múltiples factores, entre ellos la edad del conductor y la potencia del vehículo. Los menores de 24 años presentan el mayor riesgo por kilómetro recorrido, aunque el número total de accidentes se concentra en grupos de mayor edad debido a una mayor exposición. También se observa que las motocicletas de potencia media-alta están asociadas a una mayor mortalidad, mientras que las de hasta 125cc registran más heridos graves. Por su parte, los scooteres, que representan el 51,1 % del parque, concentran el 60,8 % de los siniestros.
En cuanto al equipamiento, los avances son notables. El uso del casco reduce el riesgo de fallecimiento hasta en un 42 % y las lesiones en la cabeza en un 69 %. Otros elementos, como la ropa técnica con protecciones o los sistemas airbag, contribuyen a disminuir significativamente la gravedad de las lesiones. Los guantes y las botas también desempeñan un papel relevante en la protección de manos, pies y tobillos.
Teniendo en cuenta esto, el nuevo Reglamento General de Circulación previsto para este año incorporará cambios importantes en el equipamiento obligatorio para motoristas profesionales, incluyendo el uso de guantes, calzado cerrado y chaleco reflectante.
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1 de cada 4 de los fallecidos en carretera eran motoristas: la DGT pelea contra una de sus mayores preocupaciones con estas nuevas normas

