En medio del desierto de Dubái se extiende una de las infraestructuras energéticas más ambiciosas del planeta. Allí se construye el Parque Solar Mohammed bin Rashid Al Maktoum, una instalación que, una vez completada, aspira a convertirse en el mayor parque solar del mundo ubicado en un único emplazamiento.
El complejo, bautizado en honor al gobernante de Dubái y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos, forma parte de la estrategia energética con la que el emirato pretende transformar su sistema eléctrico en las próximas décadas.
Este proyecto es una de las piezas centrales de la Estrategia de Energía Limpia de Dubái 2050, que busca aumentar de forma drástica el peso de las renovables en la generación eléctrica del país.
La dimensión del parque es difícil de imaginar. Cuando esté plenamente desarrollado ocupará más de 127 kilómetros cuadrados, una extensión similar a la de una gran ciudad. En esa superficie se desplegarán miles de filas de paneles solares diseñados para captar la intensa radiación solar del desierto y transformarla en electricidad a gran escala.
El proyecto se desarrolla por fases y su crecimiento ha sido constante durante los últimos años. Cada etapa incorpora nuevas tecnologías y aumenta la capacidad de generación. El objetivo final es alcanzar una potencia instalada de 5.000 MW en 2030, lo que lo situaría entre las mayores infraestructuras fotovoltaicas del planeta.
Ese volumen de energía permitiría abastecer de electricidad a casi dos millones de hogares cuando el parque esté plenamente operativo. Se trata de una capacidad comparable al consumo eléctrico de grandes áreas metropolitanas, lo que ilustra la magnitud del complejo.
El impacto ambiental también es significativo. Según las estimaciones del proyecto, el parque solar permitirá evitar la emisión de más de 6,5 millones de toneladas de CO2 al año, al sustituir parte de la generación eléctrica basada en combustibles fósiles.
Además de su dimensión energética, la instalación se ha convertido en un símbolo de la transición que intentan impulsar algunos países del Golfo. Tradicionalmente dependientes del petróleo y el gas, estos Estados buscan diversificar su economía y reducir su exposición a los combustibles fósiles. La inversión en renovables forma parte de esa estrategia a largo plazo.
El parque solar también ha recibido reconocimiento internacional por su enfoque innovador. La autoridad eléctrica de Dubái, responsable del proyecto, obtuvo el premio al Mejor Proyecto Sostenible del Año en los MEED Quality Awards de 2014, un galardón que por primera vez recayó en una iniciativa de energía renovable en la región de Oriente Medio y Norte de África.
El crecimiento de instalaciones de esta escala refleja una tendencia global. En los últimos años, el tamaño de los parques solares ha aumentado rápidamente en distintos continentes, con proyectos gigantescos que ocupan extensiones desérticas o áreas de baja densidad de población.
Este tipo de instalaciones masivas se consideran clave para acelerar la transición energética mundial. Las grandes plantas permiten producir electricidad renovable a gran escala, reducir costes y sustituir gradualmente a las centrales basadas en combustibles fósiles.
Cuando todas sus fases estén completadas, el complejo no solo será una infraestructura energética. También representará un cambio de escala en la producción de electricidad renovable: un gigantesco “mar” de paneles en el desierto capaz de reducir millones de toneladas de emisiones cada año y demostrar hasta dónde puede llegar la energía solar en el siglo XXI.
Temas
5.000.000 kW, 127 km2 de superficie y capaz de abastecer a 2.000.000 de hogares: el parque fotovoltaico más grande del mundo está en Emiratos Árabes

