Desde que introdujera en su gama el Mitsubishi Colt, la estrategia del fabricante japonés y miembro de la alianza Renault Nissan Mitsubishi de ‘clonar’ vehículos de sus socios para modernizar y electrificar su gama le ha ido viento en popa. Es una estrategia inteligente que redunda en una mayor oferta para el consumidor, además de productos ya probados y con nuevas tecnologías (no en vano, Mitsubishi ofrece el nuevo Grandis ocho años de garantía). Y, además, Mitsubishi no es el único en hacerlo (Nissan lo ha hecho en EE.UU. con su modelo más emblemático, que ya hemos probado).
Así las cosas, Mitsubishi ya ha clonado el Renault Captur para crear el ASX, el Renault Scénic para crear el Eclipse Cross (que también hemos probado) y, ahora, ha basado su nuevo modelo, el Grandis (que recupera el nombre de un monovolumen fabricado entre 2003 y 2011) en el Renault Symbioz.
De esta forma, hablamos de un SUV que mide 4,41 m de longitud y que se distingue, además de por un mayor maletero que el que ofrece el ASX (en su versión 100% híbrida puede alcanzar los 1.582 litros hasta el techo con los respaldos traseros abatidos), por contar con regulación en profundidad de los asientos traseros, una solución muy práctica que comparte con los citados ASX/Captur y Symbioz.
Como es fácil imaginar, el nuevo Mitsubishi Grandis apenas se diferencia exteriormente del Renault Symbioz: tan sólo son nuevos el paragolpes delantero, la calandra frontal y la apariencia de los pilotos traseros, así como los emblemas de la marca. En el interior, varía el emblema del volante y los revestimientos y tapicerías.
Puertas adentro, este Mitsubishi Grandis comparte el diseño de su salpicadero con el ASX. La calidad percibida es correcta, con buenos ajustes y una combinación de plásticos duros (mayoritarios) y otros de tacto más blando y texturizado en las zonas más visibles, como la parte superior del salpicadero.
El diseño resulta moderno y está claramente dominado por la pantalla multimedia vertical de 10,4 pulgadas que incluye uno de los puntos fuertes de los nuevos Mitsubishi: el sistema operativo openR Link, que integra Google Maps y el asistente de voz de Google, facilitando una experiencia de uso intuitiva y muy completa.
Además, a diferencia de otros modelos actuales, este Mitsubishi Grandis conserva un buen número de botones físicos: hasta 16 en el volante (eso sí, algo pequeños) y otros 9 bajo la pantalla central, dedicados a funciones básicas como la climatización o los intermitentes de emergencia.
No obstante, la selección de los modos de conducción (Confort, Eco, Sport y Personalizado) obliga a navegar por los menús de la pantalla, un detalle mejorable desde el punto de vista ergonómico y, sobre todo, desde el de la seguridad, ya que distrae la atención del conductor de la carretera.
En términos de espacio, las plazas delanteras resultan amplias y cómodas incluso para adultos de 1,90 metros o algún centímetro más. Los asientos son cómodos (al menos, en los cientos de kilómetros que hemos conducido este SUV híbrido que gasta sólo 4,3 litros de gasolina) y ofrecen un mullido firme.
Pero es en las plazas traseras donde este Mitsubishi Grandis destaca, mostrando su faceta más práctica y modulable. Por altura, dos adultos de hasta 1,85 metros viajarán cómodos (la caída final de la línea del techo limita el espacio disponible). En cuanto al espacio para las piernas, la citada regulación de la banqueta posterior, de hasta 16 cm, permite lograr un buen espacio en cualquier caso, aunque a costa de sacrificar algo de espacio en el maletero. La plaza central, como suele ser habitual, queda reservada para un uso ocasional o para un niño.
El maletero es otro de los puntos a destacar del Grandis. Mitsubishi ofrece unas medidas de 492 litros con los asientos traseros en su posición más retrasada, cifra que puede ampliarse a 624 litros si se adelanta al máximo la banqueta. Para su comparación, ofrecemos también los datos VDA (la medición más común en el sector) del Renault Symbioz: 434 y 548 litros respectivamente. En los laterales, destacan prácticos ganchos para colgar bolsas y, bajo el piso, un amplio hueco permite dar cabida al kit reparapinchazos de serie y a otros pequeños objetos.
El SUV compacto de Mitsubishi, que se fabrica en España (en Valladolid) junto con el Renault Symbioz, equipa las mecánicas de este último: un motor con hibridación ligera de 1.3 litros de gasolina y turboalimentado que entrega 140 CV y gasta 5,9 litros cada 100 km, y la motorización híbrida probada en esta ocasión.
Hablamos de la conocida motorización full hybrid E-Tech, que equipa por ejemplo el Renault Clio (ya lo hemos probado) y que, con un motor térmico de 1.8 L de gasolina y 109 CV, dos motores eléctricos y una caja de cambios automática, entrega 160 CV.
Con esta potencia, este Mitsubishi Grandis 180 HEV (su denominación comercial) alcanza una velocidad máxima de 180 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos, cifras razonables para su planteamiento familiar.
Pero una cuestión muy importante es que esta motorización, actualización de la anterior de 145 CV que equipaban los Renault, incluye ahora una batería de 1,4 kWh que permite que el Grandis arranque siempre en modo 100% eléctrico y pueda circular sin encender el motor de gasolina hasta a 70 km/h. El resultado es un descenso notable en el consumo, que para este coche, de tan sólo 1.390 kg de peso, se sitúa en unos notables 4,3 litros de gasolina cada 100 km. Con ese consumo y un depósito de 48 litros, la autonomía total alcanza los 1.000 km.
Con una orientación clara hacia el confort de marcha, similar al de su ‘gemelo’ el Renault Symbioz, el Grandis no es un coche que ofrezca demasiadas emociones al volante, pero sí un rodar tranquilo y eficiente; tal y como demuestra que, durante nuestra prueba, aunque no recorrimos un trazado muy apropiado para lograr el mejor consumo, logramos una cifra media de 5,0 litros: no muy alejada de los 4,3 l/100 km que homologa este SUV nipón.
El SUV nipón demostró que las autovías y vías rápidas son el medio donde se siente más cómodo, aunque hay que señalar que, tal y como ocurre en su hermano de Renault, el ruido del motor se filtra al habitáculo algo más de lo debido.
Mientras tanto, en carreteras secundarias, los ingenieros han buscado una amortiguación tirando a firme, que controla bastante bien el cabeceo de la carrocería; no tanto el balanceo en curva, que se nota más.
La respuesta tampoco es un problema, porque jugando con los distintos modos del motor y la disponibilidad de 172 Nm de par y la ayuda inmediata de los motores eléctricos, este Grandis ofrece cierta personalidad ‘vivaz’ cuando se lo exigimos. Lógicamente, más en el modo Sport que en el Confort, y mucho más que en el Eco, que recomendamos para su uso urbano y por vías de circunvalación.
Más allá de este rodar confortable en general, este Mitsubishi también se muestra como un vehículo cómodo en el día a día. Parte de esa habilidad llega por parte de la dirección que, con 2,6 vueltas de tope a tope, es directa y (quizá demasiado) asistida, lo que facilita las maniobras y la conducción diaria, aunque a cambio de ofrecer poca información al conductor.
También colaboran en que cualquier conductor se sienta cómodo en este coche el equipo de frenos que, con discos ventilados delante y discos detrás, cumplen sobradamente su cometido (recordemos, este SUV pesa 1.390 kg), deteniéndolo con seguridad en cualquier circunstancia.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**