Jim Farley, CEO de Ford: «Podemos devolverle a la gente el tiempo que consume en desplazarse»

Jim Farley, CEO de Ford: «Podemos devolverle a la gente el tiempo que consume en desplazarse»

Nadie puede adivinar el futuro, pero una de las funciones clave de un CEO no solo es analizar el presente del sector, sino también mirar más allá. Jim Farley está al frente de Ford en una de las eras más complejas del automóvil, por lo que tiene ante sí la tarea de intentar anticiparse a lo que está por venir. Sus conclusiones son claras: una competitividad superior y lo que él denomina «clientes caprichosos».

Al ser preguntado en una extensa entrevista con La Nación sobre cómo cree que será el futuro de la industria, Farley es directo: «Creo que va a ser mucho más competitiva que hoy. La movilidad será uno de los sectores más apasionantes. Los vehículos serán dispositivos de software y dejarán de ser dispositivos analógicos».

Este enfoque es cada vez más común en la industria, donde se habla crecientemente de vehículos dirigidos por software: «Podemos enviar software a cada vehículo y el cliente puede usarlo de nuevas maneras. Un usuario experto puede realizar análisis predictivos de fallos en los componentes para que el coche nunca le falle. O podemos controlar la velocidad o el acceso al vehículo los fines de semana. Todo eso será muy fácil de hacer con software».

Las actualizaciones remotas ya son habituales en el sector, pero Farley cree que su alcance irá más allá de las simples actualizaciones periódicas: «Tendremos autonomía de nivel dos y nivel tres. Podemos devolverle a la gente el tiempo que consume en desplazarse, algo que sucede en todo el mundo».

Además, aclara que esta evolución no es sinónimo exclusivo de coches eléctricos: «En el caso del vehículo definido por software, verás muchos tipos diferentes de electrificación, no solo vehículos eléctricos puros o híbridos, sino muchos niveles diferentes con puntos intermedios. Lo más importante que hay que entender sobre Ford es que seremos líderes en vehículos todoterreno y en vehículos de trabajo».

Esto llevó al entrevistador a preguntar por qué la compañía decidió especializarse en este tipo de vehículos. Farley fue claro: «Porque es lo que naturalmente nos sale bien. Está en nuestro ADN. Otras empresas compiten por marketing, nosotros competimos para ganar. Lo mismo ocurre con el lugar natural donde competimos. En Ford sentimos una profunda empatía por las personas que usan su vehículo para trabajar».

«De alguna manera, tenemos una habilidad natural para fabricar un vehículo todoterreno que la gente encuentre emocionalmente muy atractivo, y no hay ningún obstáculo para los vehículos todoterreno, así que podemos aprovecharlo», concluyó.

También se le preguntó sobre las tendencias que marcan la industria a nivel global: «Hay tantas tendencias importantes… Yo los llamo, en el buen sentido, ‘clientes caprichosos’. Siempre toman decisiones sorprendentes. Para mí, la gran tendencia es que la gente es inteligente y compra el sistema de propulsión eléctrica que mejor se adapta a su estilo de vida».

La electrificación es una oleada imparable, pero no avanza con la misma profundidad en todas las regiones del mundo. Farley hace referencia a la necesidad de ofrecer a cada cliente el tipo de coche que necesita. Esto también se aplica a la conducción autónoma y a las circunstancias específicas de cada mercado: «En Asia, hoy la gente pasa cada vez más tiempo dentro de su coche y se está convirtiendo en un tercer espacio vital. El 20 % del tiempo que los asiáticos pasan adentro de su coche, este está detenido. Están mirando una película, practicando respiración profunda o leyendo un libro».

Esto marca la línea a seguir en el futuro: «Cuando lleguemos a la conducción autónoma en la autopista y la gente ya no preste atención al manejo porque es seguro, vamos a tener que diseñar el coche como un tercer espacio. Ya no es solo para viajar. Este tipo de cambios ya están llegando, y creo que es el momento más peligroso y más emocionante para la industria automotriz».

**REDACCIÓN FV MEDIOS**