Tras más de un año de imposición de aranceles a la importación de coches eléctricos fabricados en China, la Comisión Europea habría llegado a un acuerdo para eliminar este impuesto. Después de meses de negociaciones, los vehículos chinos podrían despedirse de los aranceles, siempre que su venta en territorio europeo se realice bajo un precio mínimo establecido.
Los aranceles a la importación de coches eléctricos fabricados en China oscilan actualmente entre el 7,8% y el 35,3%. A este incremento se suma el 10% de importación que ya estaba vigente. Con ello, al precio base se le podría añadir hasta un 45,3% en el peor de los casos, lo que ha elevado considerablemente las facturas finales para el cliente.
Pocos meses después de su adopción, la Comisión Europea comenzó a indagar la posibilidad de prescindir de los aranceles a cambio de imponer un precio de venta mínimo a los vehículos fabricados en China. Esta intención parece haber dado sus frutos. Según informan desde Automotive News Europe, el brazo ejecutivo de la Unión Europea publicará una guía sobre los precios que deberán tener los vehículos eléctricos que se vendan en el territorio.
Según los últimos datos revelados, el plan funcionará de la siguiente forma: los fabricantes chinos, antes de iniciar la comercialización, deberán presentar una solicitud a la UE y coordinar cuáles serán sus precios mínimos ante un tribunal europeo. Esto ha generado especulaciones sobre lo que pueda imponer el ejecutivo europeo. Sin embargo, según apuntan varias fuentes, es posible que los precios para los consumidores se mantengan similares a los actuales.
El análisis para determinar el precio final del producto se llevará a cabo mediante el estudio del precio pre-importación, canales posibles de ventas, compensación cruzada y futuros proyectos de inversiones dentro de la UE. La oferta en el precio final, según apuntan, deberá ser la «adecuada para eliminar posibles efectos perjudiciales a fabricantes autóctonos y proporcionar un efecto equivalente al de los propios aranceles».
Con ello, la UE espera que «se impulse la confianza del mercado y proporcione un entorno más estable y predecible para los fabricantes y proveedores de automóviles chinos que operan en Europa», ha apuntado la Comisión Europea en una publicación de X (antes Twitter).
Esto se contradice con los comentarios vertidos por los propios fabricantes de automóviles europeos. La mayoría de ellos se mostraron contrarios a la imposición de aranceles, ya que afirmaron que sería una medida que también jugaría en su contra. De hecho, modelos como el CUPRA Tavascan, fabricado en China, han llegado a peligrar su venta en Europa precisamente por los aranceles.
No obstante, la imposición de estos aranceles ha hecho que muchas marcas chinas se planteen fabricar sus coches eléctricos en Europa. BYD ha sido la que mayor interés ha mostrado, pero también lo harán próximamente otras como Leapmotor.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**

