Jim Farley, CEO de Ford, recibió en la fábrica de Dearborn, Michigan, al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 13 de enero de 2026. El encuentro se produjo semanas después de que Farley celebrara la decisión de Trump de derogar las regulaciones federales de ahorro de combustible, calificándola como «una victoria para la asequibilidad y el sentido común». Durante la visita, el expresidente apoyó explícitamente la estrategia de Ford de ofrecer múltiples opciones de propulsión a sus clientes.
Esta estrategia, denominada ‘multi-opción’, fue pionera en Toyota, que durante años se negó a ofrecer exclusivamente vehículos eléctricos, defendiendo la libertad de elección del consumidor. Una postura inicialmente criticada, pero que con el tiempo ha ganado adeptos, sumándose ahora Ford y otras compañías.
Tras el decreto de Trump, Farley explicó que la antigua normativa «no se ajustaba a la demanda de los clientes y dificultaba el desarrollo y la venta de vehículos asequibles. Los fabricantes nos habíamos visto obligados a vender vehículos eléctricos y otros de bajas emisiones para cumplir con la normativa, incluso si los compradores no querían comprarlos».
No obstante, el CEO de Ford aclaró que «no volveremos a los devoradores de gasolina. En Ford tenemos muchos vehículos eléctricos e híbridos, pero ahora los clientes tienen la oportunidad de elegir lo que quieran, no lo que les impongan».
Respaldando esta visión, Trump comentó: «Quiero coches eléctricos, de gasolina e híbridos; lo quiero todo. Pero querían obligar a la gente a comprar un coche eléctrico en muy poco tiempo. No quería eso y acabé con ello».
Desde Ford esperan que este nuevo marco regulatorio abra un horizonte de crecimiento. Durante la visita, Farley recordó a Trump que «más del 80% de los vehículos que vendemos en Estados Unidos son ensamblados localmente», aunque afirmó que «esa cifra podría ser mayor», en línea con el objetivo de reforzar la industria nacional.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**

