Una Honda más simple y barata con baterías extraíbles es lo que deja ver esta patente con mucho potencial

Una Honda más simple y barata con baterías extraíbles es lo que deja ver esta patente con mucho potencial

Honda podría estar preparando el terreno para una nueva forma de electrificación sobre dos ruedas. Una reciente patente registrada por la marca japonesa revela el diseño de una moto eléctrica extremadamente simple y de bajo coste, concebida para mercados sensibles al precio como India, el sudeste asiático o varias regiones de África, donde la moto es el principal medio de transporte diario para millones de personas.
En un contexto en el que gran parte de la industria de la moto eléctrica se centra en modelos tecnológicos, potentes y caros, Honda parece apostar en este caso por la estrategia opuesta: menos complejidad, menos tecnología y un precio final mucho más asequible. El objetivo no sería competir en prestaciones, sino sustituir de forma directa a las pequeñas motos de combustión utilizadas para desplazamientos urbanos y interurbanos.
El diseño descrito en la patente de la que se ha hecho eco el medio Australian Motorcycle News destaca por su carácter deliberadamente tradicional. La moto utiliza un chasis de acero convencional, suspensiones traseras con doble amortiguador, freno delantero de tambor accionado por cable y una carrocería mínima. No hay rastro de componentes ligeros, pantallas avanzadas ni sistemas electrónicos sofisticados.
Donde normalmente se encontraría un pequeño motor monocilíndrico refrigerado por aire, Honda coloca un motor eléctrico compacto acompañado por dos baterías extraíbles, situadas a ambos lados del vehículo. La arquitectura recuerda a motos utilitarias muy populares en Asia, tanto por tamaño como por planteamiento funcional.
El elemento más interesante del conjunto es, precisamente, el sistema de baterías. En lugar de integrarlas dentro del bastidor o fijarlas de forma permanente, Honda propone baterías alojadas en jaulas metálicas laterales, que pueden abatirse hacia delante para extraerlas fácilmente.
Cada batería se desliza hacia fuera una vez liberada la jaula, y al volver a colocarla, el conjunto encaja con la carrocería tipo “depósito” y queda bloqueado de forma segura. Un cierre mecánico oculto bajo una tapa con llave impide que las baterías puedan retirarse sin autorización.
Este sistema elimina la necesidad de cargadores integrados, conectores automáticos o estaciones específicas. El planteamiento es claro: el usuario retira las baterías y las carga en casa, una solución práctica en entornos donde no siempre existe infraestructura de carga pública.
Resulta llamativo que Honda no haya recurrido a su propio estándar de baterías intercambiables, que ya utiliza en scooters eléctricos como el Honda CUV e: y licencia a otros fabricantes. En este caso, la marca parece priorizar un formato más estrecho y económico, adaptado a motos ligeras y de bajo coste, incluso a costa de renunciar a la compatibilidad con otros modelos.
La patente no detalla datos clave como autonomía, potencia o química de las baterías, pero la intención parece evidente: lograr que el sistema eléctrico sea más barato que el motor de combustión al que sustituye.
Honda no ha confirmado que este diseño vaya a convertirse en un modelo de fabricación serie, pero el nivel de desarrollo mostrado en la patente sugiere que el proyecto está bastante avanzado. Incluso si no llega al mercado tal cual, refuerza una idea cada vez más presente en la industria: la electrificación masiva no siempre pasa por más tecnología, sino por soluciones simples, robustas y asequibles.
En muchos casos, el futuro eléctrico puede parecerse más al pasado de la moto que a su versión más futurista.
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