El 2025 debía ser el año perfecto para Oscar Piastri. El coche estaba, el ritmo también y el Mundial se puso a tiro durante buena parte de la temporada. Pero cuando el título se decidió por detalles, el australiano se quedó con la sensación de que no todo dependió únicamente de su pilotaje.
Sin señalar culpables de forma directa, Piastri ha dejado claro que el balance del año pasado no se limita a lo que ocurrió dentro del cockpit. Y que, pese al discurso oficial, en McLaren también hay margen de mejora.
“Sabíamos desde que terminó la temporada que había cosas que queríamos mejorar y cambiar“, explica el piloto australiano. “Aunque fue un año muy exitoso, no hicimos todo bien ni todo tan bien como podíamos“.
Un mensaje medido, pero significativo. Porque en 2025 McLaren defendió con firmeza sus famosas papaya rules, un sistema que, en teoría, permitió a sus dos pilotos luchar en igualdad por el campeonato. En la práctica, sin embargo, la gestión interna fue mucho más conservadora de lo que reflejaba el discurso público.
Las órdenes veladas, las decisiones estratégicas y episodios como el de Monza —con aquel pit stop fallido de Lando Norris que acabó resolviéndose con un intercambio de posiciones— dejaron la sensación de que el equipo priorizó evitar conflictos antes que permitir una batalla real en pista.
Piastri no entra en ese terreno de forma explícita. Pero tampoco esquiva el fondo del asunto. “Era importante para mí y para ellos tener claro qué queríamos cambiar de cara al futuro“, insiste. Un “ellos” que apunta directamente a la cúpula del equipo, encabezada por Zak Brown y Andrea Stella, con quienes reconoce haber mantenido conversaciones durante el invierno.
Foto de: Andrew Ferraro / LAT Images via Getty Images
“No fue tanto cara a cara, sino mucho contacto virtual”, explica. “Tuvimos buenas discusiones durante el parón sobre cómo hacerlo mejor y qué aspecto debía tener eso“.
El contexto lo explica todo. El Mundial de 2025 se decidió por márgenes mínimos. Y cuando eso ocurre, cada decisión estratégica, cada mensaje por radio y cada orden encubierta pesa como una losa. Especialmente cuando el título acaba en el otro lado del garaje.
Desde McLaren siempre se defendió que dejar luchar a sus pilotos fue una fortaleza, no una debilidad. Pero Piastri deja entrever que la neutralidad absoluta no siempre es sinónimo de buena gestión, y que en un campeonato tan ajustado quizá faltó una dirección más clara en los momentos clave.
Ahora, el cambio de reglamento de 2026 ofrece una oportunidad única para resetear no solo el coche, sino también la forma de trabajar.
“Es importante tener claro qué queremos cambiar de cara al futuro“, recalca el australiano. Porque el próximo ciclo técnico no solo pondrá a prueba la capacidad de McLaren para acertar con el diseño, sino también su habilidad para gestionar un garaje con dos pilotos capaces de ganar un Mundial.
Piastri no lanza reproches. Lanza avisos. Y en una Fórmula 1 donde los títulos se pierden por detalles, saber leerlos a tiempo puede marcar la diferencia entre aprender… o repetir los mismos errores.
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