¿Conductor o coche? China tiene claro de quien es la culpa en un accidente si se usa tecnología autónoma

¿Conductor o coche? China tiene claro de quien es la culpa en un accidente si se usa tecnología autónoma

Los coches completamente autónomos todavía no son una realidad palpable, pero la tecnología que nos llevará hasta ese punto está cada vez más presente en los nuevos lanzamientos al mercado. El problema que esto plantea es que la gente tiende a sobreestimar las capacidades de su vehículo a la hora de actuar por su cuenta, lo que a menudo desemboca en accidentes. Y, si esto ocurre, ¿de quién es la culpa?
Más allá de las dificultades técnicas que implica la implementación de los coches autónomos, otro de los escollos a los que se enfrentan es el establecimiento de un marco legal que rija como deben operar. Distintas regiones del mundo están dando forma a una legislación sobre esta materia, pero ha sido China la que ya se ha pronunciado en firme al respecto.
El Tribunal Supremo Popular de China acaba de emitir una decisión judicial que marca un hito en la regulación de los vehículos con sistemas avanzados de asistencia a la conducción: aunque los automóviles incorporen tecnologías de asistencia o semiautónomas, la responsabilidad última por la conducción recae siempre en la persona que está físicamente a bordo como conductor. El posicionamiento del gobierno se debe a que en aquel mercado ha habido un despliegue mucho más acelerado de vehículos que disponen de estas funciones avanzadas que en otros.
La clave aquí es que el fallo del máximo tribunal chino se presenta como una “guía judicial” para casos futuros y su intención es la de unificar criterios en todo el país sobre cómo deben valorarse y adjudicarse las responsabilidades cuando se producen incidentes viales en los que se vean inmersos vehículos equipados con tecnologías avanzadas de asistencia al conductor. Según el documento, activar funciones como el control de velocidad adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril u otras ayudas, que también son comunes en mercados como el español, no exime al conductor de sus obligaciones legales, sigue siendo el operador principal del vehículo y, por tanto, debe vigilar el entorno y garantizar la seguridad vial en todo momento.
La sentencia se justifica enumerando una serie de casos de referencia, entre ellos uno de gran repercusión mediática que tuvo lugar en la provincia de Zhejiang, donde un conductor fue condenado tras confiar plenamente en el sistema asistido mientras conducía ebrio y quedó dormido en el asiento, con el coche siguiendo su marcha sin supervisión humana. Ante este ejemplo, se recuerda que los sistemas actuales no están diseñados para un control total del vehículo y que la ley no reconoce a los ordenadores como sustitutos legales del conductor humano.
Que se haya tomado esta medida también se debe al creciente uso de dispositivos o modificaciones que algunos usuarios han intentado usar para engañar a los sistemas de monitorización del conductor, haciendo creer al automóvil que presta atención a lo que ocurre en carretera cuando realmente no lo está. Gracias a ellos, por ejemplo, es posible no tener que estar tocando el volante cuando normalmente sería necesario, o no se controla que la mirada del conductor esté atenta a lo que ocurre en carretera. El tribunal ha sido tajante al respecto: quienes utilicen tales artilugios no solo no se liberan de responsabilidad, sino que pueden incurrir en agravantes legales al evadir las funciones de seguridad y supervisión que la ley exige.
Este pronunciamiento judicial llega en un momento en que China se enfrenta al reto de regular un sector en rápida expansión, que crece más rápido que en otras regiones del mundo. Las ventas de vehículos con sistemas avanzados de asistencia y algunas facultades de conducción autónoma han crecido exponencialmente y ya en 2025 el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) aprobó los dos primeros coches con capacidades de conducción autónoma condicional de nivel 3 de fabricantes estatales. El parque automovilístico de estos vehículos está aumentando, así que se hace más necesario establecer una legislación que los controle.
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