La aventura europea del gigante chino NIO parece haber chocado con un muro de realidad en el mercado alemán. A pesar de aterrizar en 2021 con una valoración bursátil que rozaba los 85.000 millones de euros, la situación actual de su filial en Alemania es alarmante. Los últimos informes financieros revelan que el capital propio negativo de la compañía se ha disparado, pasando de 22,3 millones a casi 80,4 millones de euros en tan solo un año.
Este desplome financiero no viene solo. Las deudas acumuladas de NIO Deutschland superan ya los 210 millones de euros, en un contexto donde el mercado parece darle la espalda. Aunque la marca prometía revolucionar la movilidad con su sistema de intercambio de baterías, que no para de batir récords en China, las cifras de matriculaciones cuentan una historia muy distinta a la esperada por sus inversores.
La trayectoria comercial de la marca en suelo germano ha seguido una curva descendente bastante preocupante. Si en 2023 NIO lograba poner en las calles 1.263 vehículos nuevos, para finales de 2025 esa cifra se había desplomado hasta las 325 unidades. Pero el dato más demoledor ha llegado al inicio de este año: en enero de 2026, la Oficina Federal de Vehículos Motorizados (KBA) registró únicamente una nueva matriculación de la marca en todo el país.
Este hundimiento en las ventas contrasta con la ambición inicial de NIO, que aspiraba a competir de tú a tú con las marcas premium locales. Actualmente, la valoración global de la empresa ha caído hasta los 10.200 millones de euros, una fracción de lo que valía hace apenas cinco años. Su sistema de intercambio de baterías tampoco parece haber calado en la industria a pesar de haber realizado más de 250.000 operaciones en Europa.
Resulta curioso que, mientras NIO Deutschland se desangra financieramente, la matriz a nivel global ha dado señales de esperanza. Por primera vez en su historia, la compañía cerró el cuarto trimestre de 2025 con beneficios operativos, impulsada principalmente por su fuerte crecimiento en China y la entrega de más de 124.000 vehículos en ese periodo.
A pesar de los vientos en contra, el CEO de NIO, William Li, ha reafirmado el objetivo de alcanzar la rentabilidad anual en este 2026. Para lograrlo, la marca planea apoyarse en la expansión de su infraestructura, con el objetivo de instalar al menos 1.000 nuevas estaciones de intercambio de baterías de quinta generación a lo largo del año.
El futuro de NIO en Alemania depende ahora de su capacidad para revertir una tendencia que parece condenarla a la irrelevancia. Mientras que en otros mercados se prepara para lanzar sus marcas más asequibles como Firefly para intentar ganar volumen, en el corazón de la industria automotriz europea el tiempo se agota para demostrar que su modelo de negocio es algo más que una costosa promesa tecnológica.
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Tras vender un solo coche en enero, esta marca china está al borde del abismo en Europa con una deuda de 210.000.0000 €

