El debate sobre si una bicicleta de montaña eléctrica exige el mismo esfuerzo que una convencional suma ahora respaldo científico. Un estudio publicado en la revista Retos ha comparado en condiciones reales la respuesta fisiológica de un ciclista al alternar una MTB tradicional con una eMTB, midiendo frecuencia cardíaca, potencia desarrollada y percepción subjetiva del esfuerzo.
La investigación fue liderada por el profesor Juan Carlos Redondo Castán, de la Universidad de León, en colaboración con expertos de la Universidad de Valladolid y la Universidad Europea Miguel de Cervantes. El trabajo se desarrolló durante 16 semanas en rutas reales de montaña, fuera del laboratorio, con un ciclista recreativo que alternó ambos tipos de bicicleta y distintos modos de asistencia.
La principal conclusión es que el esfuerzo no depende únicamente de la presencia de un motor eléctrico, sino del nivel de asistencia utilizado y del terreno. En modos moderados, especialmente el modo eco (que aporta en torno a un 60% de ayuda al pedaleo), el ciclista alcanzó intensidades de ejercicio entre moderadas y vigorosas, alineadas con las recomendaciones internacionales de actividad física para adultos.
En estos escenarios, tanto la frecuencia cardíaca como la potencia generada fueron comparables a las registradas con una bicicleta convencional. Es decir, la asistencia eléctrica no elimina necesariamente el trabajo cardiovascular si el usuario mantiene una implicación activa en el pedaleo.
Los investigadores destacan que la pendiente es un factor determinante. En subidas pronunciadas, incluso con asistencia eléctrica, el esfuerzo se aproximó al umbral funcional, un indicador habitual de alta exigencia cardiovascular.
En cambio, al activar modos de asistencia más elevados, la carga fisiológica descendió de forma significativa. El motor permite mantener velocidades similares con menor aporte físico del ciclista, reduciendo tanto la frecuencia cardíaca como la potencia desarrollada.
El estudio tiene carácter exploratorio y se basa en un único caso, por lo que los autores advierten que no puede extrapolarse de forma general. Sin embargo, aporta datos relevantes en un contexto de crecimiento sostenido de las bicicletas eléctricas en entornos urbanos y de montaña.
Lejos de invalidar el entrenamiento tradicional, la investigación sugiere que la ebike puede ser una herramienta eficaz para mantener niveles adecuados de actividad física, especialmente en personas con menor condición física, en procesos de recuperación o que buscan ampliar el tiempo de práctica en terrenos exigentes.
La conclusión del informe publicado en Retos es matizada pero clara: una eMTB puede exigir tanto como una convencional, siempre que el usuario gestione la asistencia y el terreno no dé tregua.
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Un estudio sobre bicicletas eléctricas sentencia el esfuerzo real que las diferencia de las bici sin asistencia

