He probado un pick-up sin rivales y con tecnología de BYD que apuesta todo a un equilibrio entre precio, diseño, prestaciones, y autonomía

He probado un pick-up sin rivales y con tecnología de BYD que apuesta todo a un equilibrio entre precio, diseño, prestaciones, y autonomía

El aterrizaje del Musso EVX marca un punto de inflexión dentro de un segmento que, hasta ahora, apenas contaba con alternativas eléctricas reales. Lejos de planteamientos experimentales o prototipos difíciles de hacer realidad, este modelo se presenta como un vehículo completamente listo para su uso, con una gama definida, precios claros y una orientación muy concreta: servir tanto como herramienta de trabajo entre semana como vehículo de ocio el fin de semana.
KGM aprovecha así la base de su gama tradicional para dar el salto a la electrificación sin perder de vista la funcionalidad que siempre ha caracterizado a este tipo de vehículos.
Uno de los aspectos más llamativos del Musso EVX es su planteamiento estético. Aunque mantiene la esencia de un pick-up, su diseño se acerca más al de un SUV moderno, con un frontal limpio, una firma lumínica en LED bien definida y una imagen general más refinada de lo habitual en este segmento.
Las proporciones, con 5,16 metros de largo, permiten combinar una cabina espaciosa con una caja de carga funcional, mientras que detalles como las protecciones inferiores o las aletas ensanchadas refuerzan su carácter robusto sin renunciar a una cierta sofisticación visual. En cuanto a la altura libre de la carrocería al suelo, hablamos de 18,1 centímetros.
El salto respecto a los pick-up tradicionales es aún más evidente en el interior. Aquí, el Musso EVX apuesta claramente por un enfoque más cercano al de un SUV moderno, con un salpicadero comandado por una doble pantalla de 12,3 pulgadas y un diseño limpio que prioriza la ergonomía y la facilidad de uso.
La calidad percibida, junto a elementos como los asientos calefactables o la conectividad avanzada, refuerzan esa idea de vehículo polivalente, capaz de adaptarse tanto a un uso profesional como familiar. En la parte trasera, el espacio disponible y la modularidad de los asientos permiten viajar con comodidad o ampliar la capacidad de carga cuando es necesario.
Pese a su enfoque más refinado, el Musso EVX no renuncia a su esencia. La caja trasera permite transportar hasta 500 kilos de carga útil, mientras que la capacidad de remolque alcanza los 1.800 kilos, cifras que lo sitúan al nivel de muchas alternativas diésel del segmento.
Este equilibrio entre confort y funcionalidad es precisamente uno de sus mayores argumentos, pues no obliga a elegir entre vehículo de trabajo o coche familiar, sino que combina ambos mundos en una sola propuesta.
En el apartado mecánico, el Musso EVX disfruta de una tecnología desarrollada por BYD, con un motor de 207 CV en la opción con tracción 4×2, a lo que hay que sumar un segundo bloque si se prefiere la tracción total. En cuanto a la batería, incorpora un paquete Blade LFP de 80,6 kWh. Esta configuración permite homologar hasta 420 km de autonomía en ciclo WLTP en la versión de tracción delantera, una cifra especialmente destacable dentro del segmento de pick-up 100% eléctricos. Para la variante con tracción 4×4, el uso por carga se cifra en 379 kilómetros.
Además, disfruta de un sistema de frenada regenerativa que se puede configurar en distintos niveles de retención gracias a las levas situadas tras el volante, lo que permite ganar unos kilómetros extra de autonomía.
La elección de la química LFP no es casual, ya que ofrece ventajas en durabilidad y estabilidad térmica, aspectos clave en un vehículo pensado para usos exigentes. La existencia de una bomba de calor hace posible el preacondicionado de la batería para aprovechar la autonomía de la misma al máximo. La recarga, por su parte, se adapta tanto a entornos domésticos como a carga rápida, permitiendo recuperar gran parte de la batería en menos de una hora en las condiciones más óptimas.
Una de las sorpresas al volante es su comportamiento dinámico. Gracias a su estructura y a una puesta a punto más cercana a la de un SUV que a la de un pick-up clásico, el Musso EVX ofrece un nivel de confort elevado, al menos cuando se circula sin carga.
El aislamiento acústico y la suavidad propia de la propulsión eléctrica contribuyen a una experiencia de conducción más refinada de lo habitual en este tipo de vehículos, lo que refuerza su carácter polivalente. Yo pude probar la versión 4×4, y lo cierto es que empuja francamente bien, y es realmente estable. Cabe destacar que durante la jornada de pruebas del Musso EVX rodamos durante unos cuantos kilómetros por carretera de montaña con partes nevadas y algo de hielo en alguna zona puntual.
Si hay un apartado donde el Musso EVX puede marcar la diferencia es en el precio. En España, parte de 29.900 euros antes de ayudas e IVA (es un vehículo de categoría N1), mientras que por la variante con tracción total hay que pagar desde 32.500 euros en las mismas condiciones descritas antes. Como sea, bastante inferior en un segmento casi sin rivales, en el que KGM ve actualmente como potencial competidor de modelos como el Toyota Hilux, el Isuzu DMAX y el Maxus T90, salvando las obvias diferencias.
Si se suman promociones, posibles incentivos públicos y ofertas para empresas, su posicionamiento se vuelve aún más atractivo, especialmente para profesionales que buscan electrificar su actividad sin asumir un sobrecoste excesivo. Y todo esto contando con una garantía general de 7 años, que para la batería es de 10 años o 100.000 kilómetros.
El KGM Musso EVX llega en un momento en el que el mercado de pick-up eléctricos aún está en fase inicial, lo que le permite ocupar un espacio prácticamente vacío. Su combinación de autonomía, capacidad real de trabajo, confort y precio lo convierte en una opción difícil de comparar directamente con otros modelos actuales.
Más que una alternativa, representa una nueva forma de entender este tipo de vehículos, adaptada a un contexto donde la electrificación empieza a llegar también a los segmentos más tradicionales.
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