Cuando en 2017 el Reino Unido empezó con el proceso de salida de la Unión Europea, muchos ya anticiparon el complejo panorama que se avecinaba para la industria inglesa. La confirmación del Brexit, el 1 de febrero de 2020, materializó los malos presagios. Las tensas relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea siguen mostrando un entorno comercial y productivo complicado. Los planes de MINI para fabricar coches eléctricos en su legendaria fábrica de Oxford siguen en el limbo tres años después de anunciar sus planes a bombo y platillo. Por el momento no va a suceder.
Considerada el corazón emocional de MINI, la factoría de Oxford se encuentra en una encrucijada que podría definir su relevancia industrial en la próxima década. Jean-Philippe Parain, el nuevo jefe de la marca, ha confirmado que, aunque existe un fuerte vínculo sentimental con las instalaciones británicas, los planes para iniciar la producción de vehículos eléctricos allí están actualmente “en el limbo”. La incertidumbre no responde a la falta de capacidad técnica, sino a un complejo entramado de negociaciones comerciales y una ralentización global en la adopción del coche eléctrico.
Este estancamiento supone un duro golpe para las expectativas de la industria automotriz del Reino Unido. Tras haber realizado importantes inversiones para actualizar las líneas de montaje, la dirección de BMW (propietaria de MINI) ha decidido posponer indefinidamente el inicio de la fabricación de los nuevos modelos de batería en suelo británico. El conflicto central reside en las reglas de origen y los posibles aranceles que podrían aplicarse a los vehículos exportados hacia la Unión Europea si no se alcanza un acuerdo favorable.
Desde el punto de vista técnico, la planta de Oxford ya ha pasado por un proceso de modernización para adaptarse a la movilidad eléctrica. En los últimos años, las instalaciones fueron mejoradas para permitir el ensamblaje de la versión eléctrica del Cooper junto a las variantes de gasolina. Sin embargo, estas líneas de producción de vanguardia permanecen infrautilizadas en su vertiente eléctrica, mientras el centro se limita actualmente a fabricar el Cooper hatchback con motor de combustión interna.
El mayor obstáculo mecánico para que Oxford recupere su estatus como centro neurálgico de MINI es la procedencia de los componentes. Las normativas actuales exigen que una parte significativa del valor del vehículo, especialmente las celdas de la batería, provenga del Reino Unido o de la UE para evitar aranceles. Al no contar con una cadena de suministro de baterías lo suficientemente madura en territorio británico, los MINI fabricados en Oxford correrían el riesgo de ser mucho más caros que sus competidores al cruzar la frontera hacia Europa.
Esta situación ha llevado a BMW a revisar los tiempos. Por ahora, el MINI Cooper eléctrico y el nuevo Aceman se fabricarán inicialmente en China a través de la asociación con Great Wall Motor, aprovechando una cadena de suministro ya establecida y costes de producción más contenidos. Las cuentas no salen. Producir en el Reino Unido no tiene justificación económica en la actualidad, donde la demanda de coches eléctricos de MINI sigue siendo baja. Este fue el primer justificante para retrasar la producción en Oxford. Con el paso del tiempo se han ido sumando otros que, como ya hemos dicho, han complicado los procesos. A corto o medio plazo no se prevé que las reacondicionadas líneas inglesas vean fabricar coches eléctricos.
A pesar del frenazo actual, MINI mantiene oficialmente su objetivo de convertirse en una marca puramente eléctrica para el año 2030. Sin embargo, el camino hacia esa meta se ha vuelto mucho más tortuoso para la planta de Oxford. La estrategia original contemplaba que para 2026 la fábrica ya estaría produciendo dos modelos totalmente eléctricos, pero las «incertidumbres múltiples» del sector han forzado una revisión total del calendario. Mientras tanto, Oxford seguirá centrada en lo que mejor sabe hacer: producir motores de combustión de alta eficiencia para la generación actual del Cooper. La marca asegura que sigue en «estrecho diálogo» con el gobierno británico, pero la realidad mecánica es que, sin un ecosistema local de baterías y un marco comercial estable, la mítica fábrica corre el riesgo de quedarse rezagada en la carrera por la electrificación total.
Fuente: Autocar
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Después de gastarse 700.000.000 € en reformas, el sueño de MINI de construir coches eléctricos en Oxford sigue "en el limbo"

