Mientras Europa discute la pieza de la movilidad, China ya mueve el tablero

Mientras Europa discute la pieza de la movilidad, China ya mueve el tablero

Como muchas empresas españolas atentas a la realidad de los mercados, desde Impulso by Pons viajamos el pasado mes de marzo a China para entender las herramientas clave de gobernanza que llevaban al país a marcar la diferencia en el mundo de la movilidad.
Nuestra conclusión es muy clara: allí la movilidad ya no se aborda por piezas separadas, sino como un único tablero. El vehículo eléctrico, conectado, el robotaxi, la infraestructura de recarga, las carreteras inteligentes y la alta velocidad ferroviaria forman parte de una misma estrategia industrial, tecnológica y urbana. China no está discutiendo únicamente qué coche vender, está ordenando un sistema completo de movilidad.
La primera señal está en los coches. Si tomamos la categoría china de NEV (eléctricos puros, híbridos enchufables y pila de combustible), la cuota sobre las nuevas ventas pasó del 16% en el año 2021 al 60% en diciembre de 2025. A cierre de año, el parque chino de NEV ya se situaba en 43,97 millones de vehículos. Asimismo, para 2026 la patronal prevé 19 millones de NEV vendidos y una penetración próxima al 54,7%, mientras que diferentes entidades proyectan que coches y furgonetas eléctricos alcancen alrededor del 80% de las ventas en 2030.
La electrificación tampoco se limita al coche. En motos y ciclomotores (la serie pública más comparable para China es la de vehículos eléctricos de 2 y 3 ruedas) la cuota pasó del 51,7% en 2024 al 54,8% entre enero y octubre de 2025, la más alta del mundo. En autobuses, el urbano ha llegado prácticamente al 100% de electrificación en ventas, mientras que el conjunto del mercado de autobuses se ha movido en torno al 60% porque el autocar interurbano sigue más rezagado: su cuota batería en 2024 fue solo del 6%.
En camiones, China ya ha entrado en una fase de aceleración real, puesto que la cuota eléctrica de los medios y pesados superó el 4% en 2024, frente al 2% en 2023. Además, en el segmento de pesados y tractoras, el camión batería (si, el camión) ya alcanzó el 22% de las ventas en el primer semestre de 2025. Se estima que el autobús eléctrico llegue a casi el 75% de las ventas en 2030 y que el camión eléctrico supere el 30%.
En vehículo conectado y autónomo China tampoco está ya en una lógica meramente experimental. Más de una docena de ciudades chinas están desarrollando pruebas de robotaxis y robobuses.
En Beijing, desde el 1 de abril de 2025, está en vigor una regulación específica para vehículos autónomos. Su zona de demostración ha desplegado ya infraestructura inteligente en más de 500 km², con más de 30 empresas, cerca de 1000 vehículos autorizados y más de 32 millones de kilómetros de prueba, y actualmente prevé ampliarse hasta unos 3.000 km².
En Shenzhen, una de las 20 ciudades piloto del modelo, en mayo de 2024 ya había abierto ya más de 900 km de vías a pruebas y desde 2025 es creciente el despliegue comercial ya que, por ejemplo, algunos operadores como Pony.Ai cuentan con cerca de 1.000 vehículos en operación.
Lo más relevante es que detrás de ese marco regulatorio ya hay escala empresarial. En concreto, Apollo Go informó de más de 20 millones de viajes acumulados a febrero de 2026 y de más de 300 millones de kilómetros autónomos acumulados en 26 ciudades, con cerca de 1000 vehículos a finales del año pasado.
Asimismo, Pony.ai informó de 1.446 robotaxis producidos a 25 de marzo de 2026 y tiene como objetivo superar los 3.000 antes de cerrar 2026. Del mismo modo, WeRide cuenta actualmente con una flota global de 1.125 robotaxis, más de 800 en China entre operación y test, y un acuerdo con Geely Farizon para entregar 2.000 Robotaxi GXR antes de que termine 2026. En definitiva, ya hay, al menos, tres operadores chinos moviéndose en la escala de las cuatro cifras.
Hay, además, un indicador que en Europa solemos analizar aparte, pero que en China forma parte del mismo relato estratégico: la alta velocidad ferroviaria. Entre 2021 y 2025, la red pasó de 37.900 a 50.400 km, y solo en 2025 se pusieron en servicio 2.862 km adicionales de alta velocidad. El objetivo anunciado para 2030 es llegar a unos 60.000 km dentro de una red ferroviaria que cuenta con un total de 180.000 km.
A esta columna vertebral se suma una infraestructura eléctrica gigantesca. Y es que, el Gobierno chino aseguró a finales de agosto de 2025 que el país había alcanzado cerca de 17,35 millones de instalaciones de recarga. Asimismo, las grandes empresas ya anuncian la siguiente ola: BYD quiere llegar a 20.000 estaciones de carga ultrarrápida a final de 2026, mientras CATL está impulsando un ecosistema de intercambio de baterías para camión pesado con una ambición declarada de 50% de penetración eléctrica en tres años.
¿Qué explica esta velocidad? Primero, una política nacional consistente. El Plan de Desarrollo NEV 2021-2035 fijó ya en 2020 el objetivo del 20% de cuota para 2025 y la electrificación completa del transporte público en 2035.
Después llegaron nuevos impulsos: el plan piloto para llevar el vehículo eléctrico al 80% del transporte público en áreas clave en 2025, la extensión de la exención del impuesto de compra hasta finales de 2027, la renovación del programa de trade-in en 2026 y el plan de 2024 para acelerar la circulación en carretera de los vehículos inteligentes conectados y las aplicaciones de conducción autónoma en áreas como el Delta del Yangtsé y la Greater Bay Area.
Incluso el propio plan de trabajo de ocho ministerios publicado en septiembre de 2025 apuntaba a unos 15,5 millones de NEV para 2025, y el mercado cerró en 16,49 millones: China no solo está cumpliendo objetivos; en varios frentes, los está adelantando.
Nuestra principal conclusión para cualquier profesional español de la movilidad es esta: China ya no es solo una referencia industrial; es una referencia de gobernanza, despliegue y operación. Allí la ventaja competitiva no nace solo de fabricar vehículos, sino de coordinar a la vez regulación, infraestructura, tecnología, ciudades piloto, operadores y financiación pública. Mientras en Europa seguimos discutiendo muchas veces la pieza, China está moviendo al mismo tiempo todo el tablero.  
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