La industria eólica europea ha comenzado a mover ficha ante el avance imparable de China. Los principales fabricantes del continente exploran la creación de un gran grupo industrial capaz de competir con el gigante asiático, cuya capacidad de producción ya supera ampliamente a la occidental y amenaza con alterar el equilibrio global del sector energético.
La idea, impulsada desde Acciona y su participada Nordex, pasa por construir una especie de “Airbus de la energía eólica”, una alianza empresarial europea que permita ganar escala, reducir costes y defender la soberanía tecnológica del continente frente al empuje chino.
El debate ha cobrado fuerza después de que el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, defendiera públicamente en Hamburgo posibles fusiones entre fabricantes occidentales. Sobre la mesa aparecen nombres como Siemens Gamesa, Vestas, GE Vernova o la propia Nordex, controlada en un 47,1 % por el grupo español.
El problema para Europa es de tamaño. Según los datos del sector citados publicados en un informe de Wood Mackenzie, la industria china fabricó en 2025 cuatro veces más aerogeneradores que todos los fabricantes occidentales juntos. Esa diferencia de escala se traduce en menores costes, una capacidad industrial muy superior y un creciente dominio sobre las cadenas de suministro mundiales.
Mientras Europa intenta reorganizarse, China continúa ampliando posiciones tanto en producción como en exportaciones. Empresas como Ming Yang, Goldwind o Envision avanzan hacia el mercado europeo con precios muy agresivos y con el respaldo financiero e industrial de Pekín. Algunas incluso ya estudian producir componentes dentro de Europa para evitar barreras regulatorias y ganar presencia local.
En este contexto, los grandes grupos europeos consideran que competir fragmentados ya no es viable. El propio Entrecanales señaló que el sector necesita “escala” para sobrevivir en un mercado global cada vez más tensionado por la rivalidad geopolítica y tecnológica. La referencia utilizada por los directivos europeos es Airbus: un campeón industrial capaz de unir capacidades nacionales para plantar cara a gigantes extranjeros.
El deterioro competitivo europeo no se limita únicamente a la fabricación. Las empresas occidentales llevan años sufriendo problemas de rentabilidad, encarecimiento de materias primas, retrasos regulatorios y presión sobre márgenes. Siemens Gamesa atravesó graves dificultades operativas en los últimos ejercicios, mientras otros fabricantes han tenido que reducir costes o reorganizar plantas.
Frente a ello, China ha desarrollado una estructura industrial integrada que le permite fabricar turbinas, componentes, electrónica y materiales críticos a gran escala. Además, el crecimiento del mercado interno chino ha servido como plataforma para abaratar costes y acelerar el desarrollo tecnológico.
Europa teme repetir en la energía eólica el mismo patrón que ya sufrió con los paneles solares. Hace una década, los fabricantes europeos dominaban parte del mercado fotovoltaico mundial, pero terminaron desplazados por la capacidad industrial china. Ahora, el temor es que ocurra algo similar con una tecnología considerada estratégica para la transición energética europea.
El debate también tiene una dimensión política y de seguridad. Entrecanales defendió que la energía eólica debe considerarse una infraestructura crítica para Europa y alertó sobre la dependencia tecnológica de países considerados “autocráticos”. Además, reclamó mayores exigencias en ciberseguridad y límites al contenido chino en proyectos energéticos europeos.
La situación preocupa especialmente porque Europa pretende electrificar buena parte de su economía durante las próximas décadas. La expansión de la movilidad eléctrica, la producción industrial descarbonizada y la reducción del uso de combustibles fósiles dependen en gran medida del despliegue masivo de renovables, especialmente eólica y solar.
En paralelo, China no solo domina la fabricación de turbinas, sino también otras áreas clave de la transición energética, como las baterías, las tierras raras o buena parte de la cadena de suministro del vehículo eléctrico.
España aparece como uno de los países mejor posicionados dentro de este nuevo tablero industrial. El país mantiene una importante presencia en el sector renovable, cuenta con fabricantes, ingeniería especializada y experiencia internacional. Además, varias compañías chinas ya han mostrado interés por instalar capacidad productiva en territorio español, tanto en automoción como en renovables.
Aun así, el reto europeo sigue siendo enorme. Incluso la creación de un gran campeón industrial continental quedaría lejos de los volúmenes de producción que manejan actualmente los fabricantes chinos. Esa diferencia refleja hasta qué punto el centro de gravedad de la industria energética mundial se está desplazando hacia Asia.
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El 'Airbus eólico', la idea europea para alcanzar a China en un sector clave que domina el gigante asiático por 4 a 1

