Mercedes-AMG se prepara para una de las mayores expansiones de su historia. La división deportiva de la marca alemana, tradicionalmente asociada a grandes motores, como V8 o incluso V12, sobre modelos de altas prestaciones, quiere aumentar de forma significativa sus ventas durante los próximos años. Para lograrlo, no solo seguirán apostando por los motores de combustión. Los coches eléctricos también tendrán un papel fundamental en esa estrategia.
Mercedes-AMG se ha fijado el importante objetivo de alcanzar 200.000 ventas anuales en 2030. La cifra supone un importante salto respecto a las aproximadamente 145.000 unidades entregadas en 2025 y forma parte de un ambicioso plan de crecimiento impulsado por una avalancha de nuevos modelos y por la electrificación de la gama.
Michael Schiebe, alto directivo de Mercedes-AMG, ha confirmado que la compañía lanzará más de 27 vehículos durante los próximos 36 meses. La ofensiva afectará a prácticamente todos los segmentos y combinará modelos con motores de combustión, híbridos y completamente eléctricos. La división más llamativa de Mercedes pretende reducir la diferencia con BMW M, que actualmente ya supera las 200.000 unidades anuales. AMG considera que todavía existe margen para crecer en mercados como Estados Unidos, Europa, Asia y Oriente Medio, regiones que seguirán siendo claves durante esta década.
Además, Mercedes-Benz considera a AMG una de sus divisiones más rentables. Los modelos deportivos generan mayores márgenes que las versiones convencionales, motivo por el que el fabricante alemán lleva años reforzando su presencia en el segmento más exclusivo del mercado.
Una de las grandes novedades de esta nueva etapa será el peso creciente de los modelos eléctricos. Mercedes-AMG está desarrollando una nueva generación de vehículos de altas prestaciones impulsados por motores eléctricos de flujo axial, una tecnología procedente de YASA, empresa británica adquirida por Mercedes en 2021.
Estos motores destacan por ser más compactos, ligeros y eficientes que los sistemas convencionales. Su estreno se producirá en el nuevo Mercedes-AMG GT de cuatro puertas eléctrico, que contará con tres motores y una potencia superior a los 1.100 CV, situándose entre los modelos más extremos jamás fabricados por la división deportiva. También está previsto el lanzamiento de un SUV eléctrico de altas prestaciones, ampliando una gama que hasta ahora había estado dominada por los motores de gasolina.
Pese al protagonismo creciente de los coches eléctricos, Mercedes-AMG no tiene intención de abandonar sus motores tradicionales. La compañía continúa desarrollando una nueva evolución del conocido V8 de 4.0 litros biturbo y también trabaja en un nuevo propulsor de seis cilindros. No obstante, estos no será ‘puros’, sino que llegarán con una alta dosis de electrificación.
La estrategia consiste en ofrecer una transición gradual, manteniendo las mecánicas de combustión para los clientes más tradicionales mientras se amplía la oferta eléctrica. Según explicó Schiebe al medio Automotive News, ambas tecnologías convivirán durante los próximos años y permitirán cubrir diferentes perfiles de comprador.
Multiplicar las ventas sin diluir el carácter exclusivo de la marca es uno de los principales retos que afronta Mercedes-AMG. La división deportiva ha pasado de vender alrededor de 69.000 coches en 2015 a alcanzar los 145.000 en 2025, y ahora aspira a superar las 200.000 unidades antes del final de la década.
Para conseguirlo, la compañía confía en una combinación de nuevas tecnologías eléctricas, motores de combustión renovados y una expansión sin precedentes de su catálogo. Todo ello con un objetivo claro, el cual no es otro que seguir siendo una referencia entre los deportivos premium y demostrar que la electrificación no está reñida con las prestaciones ni con las emociones al volante.
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200.000 ventas para el 2030: el objetivo de la división más especial de Mercedes con sus coches 'multiopción'

