Con la llegada del calor, las autoridades han vuelto a lanzar un aviso contundente: dejar a un perro dentro de un coche estacionado puede suponer una sanción económica de gran magnitud y, sobre todo, un riesgo vital para el animal.
El problema no es nuevo, pero sí especialmente preocupante en episodios de altas temperaturas como los registrados en España durante el verano, cuando el interior de un vehículo puede transformarse en un entorno extremo en cuestión de minutos.
Según distintos estudios citados en contextos de seguridad vial, con una temperatura exterior de alrededor de 22 °C, el habitáculo de un coche puede alcanzar hasta 47 °C en apenas una hora, incluso con las ventanillas ligeramente abiertas o el vehículo a la sombra. En jornadas de calor intenso, esa cifra puede ser todavía más elevada.
La clave legal se encuentra en la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales. El texto prohíbe dejar a animales solos en vehículos cerrados cuando puedan verse expuestos a condiciones térmicas o de cualquier otra índole que pongan en riesgo su vida o su integridad.
No existe un tiempo mínimo a partir del cual la situación sea legal o ilegal: la valoración depende del riesgo real al que se expone al animal. En otras palabras, unos minutos pueden ser suficientes para que la situación se considere una infracción si las condiciones son peligrosas.
La norma también matiza que sí es posible transportar o dejar a un animal en un vehículo siempre que se garantice una temperatura y ventilación adecuadas, lo que en la práctica implica mantener el entorno bajo control constante.
Las sanciones se estructuran en tres niveles en función de la gravedad del daño o riesgo para el animal.
En los casos más extremos, además de la sanción económica, la ley contempla la posibilidad de inhabilitación para la tenencia de animales e incluso responsabilidades penales, con penas de prisión de entre 6 y 18 meses.
El interior de un vehículo cerrado puede convertirse en una trampa térmica muy rápidamente. El efecto invernadero que se genera dentro del habitáculo hace que la temperatura aumente mucho más deprisa que en el exterior.
Este fenómeno es especialmente peligroso para los animales, que no regulan el calor de la misma forma que los humanos. Los perros, por ejemplo, tienen una capacidad limitada para disipar el calor, lo que los hace especialmente vulnerables a golpes de calor, deshidratación y fallos orgánicos.
Las autoridades insisten en que no existe un “tiempo seguro” para dejar a una mascota sola dentro del coche si las condiciones ambientales son adversas.
Las recomendaciones de seguridad pasan por evitar en la medida de lo posible dejar al animal dentro del vehículo. Si el desplazamiento obliga a realizar paradas, se aconseja buscar zonas de sombra, reducir el tiempo de ausencia al mínimo y asegurar una ventilación adecuada.
En algunos vehículos modernos, especialmente eléctricos o híbridos enchufables, existen sistemas de climatización que pueden mantenerse activos con el coche parado o incluso controlarse de forma remota a través del móvil. Estas funciones pueden reducir el riesgo, pero no sustituyen la supervisión directa del animal.
En cualquier otro caso, la recomendación general es clara: si no es posible garantizar condiciones seguras, el animal no debe permanecer en el coche.
Más allá del marco legal, el mensaje de las autoridades es también de concienciación. La exposición a altas temperaturas dentro de un vehículo puede tener consecuencias irreversibles en muy poco tiempo.
Por ello, el aviso no solo busca evitar sanciones económicas elevadas, sino prevenir situaciones de riesgo que, en los casos más graves, pueden terminar en la muerte del animal.
La normativa de binestar animal deja claro que la responsabilidad recae siempre en el propietario, y que la prevención es la única forma eficaz de evitar tanto el daño como las consecuencias legales.
Temas
Dejar a un perro o gato dentro del coche con calor extremo te puede llevar a la cárcel en España

