Ferrari empieza mandando en la FP1 de Hungría; el nuevo Aston deja luces y sombras #F1 #FVDigital

Ferrari empieza mandando en la FP1 de Hungría; el nuevo Aston deja luces y sombras #F1 #FVDigital


Hungría prometía ser territorio Ferrari y, de momento, la Scuderia no ha hecho más que confirmar todos los pronósticos. Charles Leclerc dominó con autoridad los primeros entrenamientos libres del Gran Premio de Hungría 2026 y dejó el primer aviso serio del fin de semana con un ritmo que nadie fue capaz de igualar.
El monegasco, rapidísimo desde los primeros minutos, acabó la sesión con casi medio segundo de ventaja sobre Max Verstappen, mientras Lewis Hamilton completó el top 3, aunque todavía lejos del nivel mostrado por su compañero de garaje en su duelo interno de cada GP.
El Hungaroring volvía a premiar las virtudes del SF-26, un coche diseñado para sacar el máximo partido en curvas lentas y de alta carga aerodinámica. Ferrari fue construyendo su dominio vuelta tras vuelta, primero con el neumático medio y después con el blando, hasta que Leclerc firmó un espectacular 1:19.075 que dejó claro que, al menos a una vuelta, el equipo de Maranello parte con una ligera ventaja. La única nota negativa llegó en los minutos finales, cuando el líder de la sesión tuvo que detener su coche en la entrada del pit lane tras comunicar por radio que “algo se había roto”, un contratiempo cuya causa Ferrari deberá investigar antes de la segunda sesión.
Si Ferrari confirmó las expectativas, Red Bull volvió a demostrar que tampoco piensa regalar nada. Verstappen fue el único capaz de acercarse mínimamente al ritmo de Leclerc y terminó segundo, mientras Isack Hadjar completó una sólida cuarta posición para confirmar que el RB22 también ha aterrizado en Budapest con un gran nivel. Más discreto fue el inicio de Mercedes, con George Russell quinto y ya a casi un segundo de la referencia, aunque la ausencia de Andrea Kimi Antonelli —que cedió su asiento a Frederik Vesti en estos Libres 1— impidió obtener una fotografía completamente real del potencial del W17.
Todas las miradas, sin embargo, apuntaban hacia el garaje de Aston Martin. El equipo de Silverstone estrenó por fin el AMR26B, una profunda evolución con hasta 16 modificaciones desarrolladas bajo la dirección técnica de Adrian Newey. Y las primeras sensaciones fueron de luces y sombras. Fernando Alonso terminó 13º con un tiempo que le permitió volver a pelear en la zona media, muy lejos de las últimas posiciones que habían acompañado al equipo durante buena parte de la temporada. Sin ser una referencia definitiva, el asturiano dejó señales esperanzadoras en el estreno del nuevo paquete.
La cruz llegó por el otro lado del garaje. Lance Stroll sufrió una inesperada rotura de la suspensión trasera entre las curvas 2 y 3, provocando la única bandera roja de la sesión. El canadiense pudo evitar el muro, pero el fallo mecánico sembró las primeras dudas sobre la fiabilidad de unas piezas completamente nuevas y obligará a Aston Martin a revisar con detalle el origen de la avería antes de continuar el fin de semana.
En clave española, Carlos Sainz volvió a vivir una sesión para olvidar. El piloto de Williams encadenó problemas desde el inicio, primero con la radio y posteriormente con trabajos en la parte trasera y el fondo del coche que limitaron su programa. Cuando llegó el momento de buscar una vuelta rápida con neumáticos blandos, el madrileño tuvo que abortar un primer intento por tráfico y, en el segundo, una enorme bloqueada en la frenada de la curva 1 estuvo a punto de acabar contra el muro. Logró salvar el coche, pero destrozó el juego de neumáticos y cerró la sesión en la última posición, reflejo del complicado momento que atraviesa un Williams que sigue perdiendo terreno respecto a sus rivales.
Más allá de la pelea por el liderato, la zona media volvió a dejar un mensaje que empieza a repetirse carrera tras carrera. Audi y Racing Bulls se consolidaron como las referencias del grupo, colocando sus cuatro monoplazas dentro del top 10, con un brillante Gabriel Bortoleto al frente en sexta posición. Solo son unos primeros entrenamientos libres y la presencia de varios pilotos reserva obliga a relativizar la clasificación, pero el primer dibujo del fin de semana ya parece definido: Ferrari ha empezado mandando, Red Bull sigue muy cerca y la gran incógnita será comprobar en los Libres 2 si la revolución de Aston Martin es, por fin, el paso adelante que tanto tiempo llevaba esperando Fernando Alonso.
Todas las estadísticas

La primera sesión de entrenamientos libres del GP de Hungría arrancó con una imagen poco habitual. Nadie quiso perder tiempo en una pista que prometía evolucionar rápidamente y, desde que el semáforo se puso en verde, los veinte coches salieron inmediatamente a rodar. Todas las miradas, eso sí, estaban puestas en Aston Martin y en el esperado debut de su gran paquete de mejoras, con Fernando Alonso y Lance Stroll estrenando el AMR26B.
Los dos monoplazas de Silverstone fueron, junto a los dos Cadillac, los únicos que comenzaron la sesión con neumáticos duros, mientras el resto de la parrilla apostó por el compuesto medio. La elección llamaba la atención desde el primer momento y condicionó una comparación de tiempos que, además, se veía afectada por el escaso agarre de un Hungaroring muy sucio en los primeros minutos.
Charles Leclerc fue el primero en marcar una referencia con un discreto 1:22, aunque enseguida quedó claro que los cronos caerían con rapidez. La mejora de la pista era constante y los pilotos rebajaban sus registros prácticamente en cada paso por meta, mientras Ferrari y Max Verstappen se intercambiaban el liderato provisional en varias ocasiones.
Tras el primer cuarto de hora, Leclerc ya había dejado el listón en 1:20.287, más de dos segundos por debajo de su primer intento. El monegasco confirmaba las buenas sensaciones de Ferrari en un circuito que, sobre el papel, favorece las características del SF-26, y aventajaba en tres décimas a Lewis Hamilton. Verstappen era tercero, a medio segundo, con George Russell cuarto a una distancia similar, mientras el resto del pelotón ya comenzaba a quedarse claramente descolgado.
McLaren, por su parte, dedicó buena parte del inicio de la sesión a probar diferentes configuraciones de su nuevo paquete de mejoras. Lando Norris rodaba a alrededor de un segundo y medio del mejor tiempo, aunque llamaba especialmente la atención el rendimiento de Leonardo Fornaroli, encargado de sustituir a Oscar Piastri en estos Libres 1. El italiano se mantenía a apenas una décima del británico, una diferencia sorprendentemente reducida para un piloto sin experiencia en un fin de semana de Gran Premio.
Mientras tanto, Aston Martin seguía acumulando kilómetros con su nuevo coche sin perder de vista los tiempos. Después de un inicio prometedor, Alonso y Stroll fueron cediendo posiciones conforme el resto montaba ritmos más altos, aunque se mantenían en la zona media de la clasificación, lejos de las últimas plazas que habían ocupado en citas anteriores. El asturiano era decimocuarto con un 1:23.219, a 2,9 segundos del liderato y con el neumático duro, mientras Stroll se situaba apenas dos décimas por detrás.
Los primeros minutos tampoco fueron especialmente tranquilos para Carlos Sainz. El piloto de Williams tuvo que pasar por boxes nada más comenzar la sesión para solucionar un pequeño problema en la radio, lo que interrumpió su programa de trabajo. Poco después volvió a ser protagonista al estorbar involuntariamente a Max Verstappen durante una vuelta rápida del neerlandés. El tetracampeón se quejó inmediatamente por radio y Dirección de Carrera anotó el incidente para investigarlo una vez finalizada la sesión. En cualquier caso, al tratarse de unos entrenamientos libres, este tipo de acciones suelen saldarse, como mucho, con un aviso por parte de los comisarios.
La tabla también estaba condicionada por la presencia de varios pilotos reserva, algo que desvirtuaba parcialmente las referencias. Frederik Vesti, Colton Herta y Ryo Hirakawa ocupaban las últimas posiciones en esos primeros compases, mientras Paul Aron, al volante del Alpine de Franco Colapinto, rodaba decimosexto en su primera toma de contacto con el Hungaroring.
Con el ecuador de la sesión llegaban más complicaciones para Carlos Sainz. El piloto de Williams ocupaba la 21ª posición tras completar muy pocas vueltas limpias y su programa de trabajo volvía a verse interrumpido. El español permanecía en el garaje con el coche elevado sobre los caballetes, mientras los mecánicos trabajaban tanto en la parte trasera como en la zona del fondo plano para tratar de solucionar los problemas. Una situación que confirmaba el delicado momento de Williams, un equipo que en las últimas semanas parece haber perdido definitivamente el rumbo y que, después de descolgarse de la pelea de la zona media, empieza a mirar con preocupación hacia la parte baja de la parrilla.
Superada la primera media hora de sesión llegó el momento de las primeras simulaciones de clasificación. Max Verstappen, George Russell y Lando Norris fueron los primeros de los equipos punteros en montar el neumático blando para buscar una referencia real, aunque el británico de McLaren no pudo completar su intento. Norris se salió de pista en una de las curvas del Hungaroring tras golpear con fuerza uno de los pianos, se vio obligado a abortar la vuelta y su equipo incluso tuvo que revisar el fondo plano del MCL40 por los daños que pudiera haber sufrido.
Quienes sí completaron su giro dejaron una primera fotografía muy interesante. Verstappen confirmó que Red Bull seguía mostrando un nivel muy competitivo, prolongando las buenas sensaciones vistas en Spa-Francorchamps, al detener el crono en un 1:19.559. El neerlandés aventajó en medio segundo a George Russell, una diferencia considerable que evidenciaba el gran potencial del RB22 en ese primer intento con el compuesto más blando.
Aun así, la referencia todavía estaba lejos de ser definitiva. Quedaba por ver el primer intento de los dos Ferrari, llamados a ser los grandes favoritos del fin de semana sobre el papel, para comprobar si podían responder al registro de Verstappen o incluso superarlo. Además, la comparación en Mercedes seguía teniendo un matiz importante, ya que Andrea Kimi Antonelli, auténtica referencia del equipo durante esta temporada, había cedido su asiento para estos Libres 1, mientras Russell continúa buscando soluciones a los problemas de rendimiento que arrastra desde hace varias carreras.
La respuesta de Ferrari no tardó en llegar y confirmó lo que muchos esperaban antes incluso de comenzar el fin de semana. Charles Leclerc volvió a exhibirse en el Hungaroring y, tras dominar buena parte de la sesión con el neumático medio, dio un nuevo golpe sobre la mesa con el compuesto blando. El monegasco paró el cronómetro en un espectacular 1:19.075, rebajando en casi medio segundo el registro que poco antes había firmado Max Verstappen y dejando claro que el SF-26 volvía a adaptarse a la perfección al trazado húngaro.
Lewis Hamilton, por su parte, no pudo seguir el ritmo de su compañero. El británico se encontró algo de tráfico durante su vuelta lanzada y no completó un giro del todo limpio, aunque la diferencia con Leclerc volvía a ser significativa en esa primera referencia seria del fin de semana. Verstappen se mantenía segundo, mientras que Isack Hadjar colocaba el segundo Red Bull en una meritoria cuarta posición, aunque ya a casi un segundo del liderato. El buen inicio del francés reforzaba la impresión de que el conjunto de Milton Keynes también había aterrizado en Budapest con un monoplaza muy competitivo.


George Russell cerraba el ‘top 5’ como el mejor Mercedes, ya a nueve décimas de Leclerc. Un resultado que, aun así, debía interpretarse con cautela, ya que Andrea Kimi Antonelli, el piloto que está marcando la referencia dentro de la escudería alemana durante toda la temporada, no participaba en estos Libres 1 tras ceder su coche a Frederik Vesti. La FP2 ofrecería una imagen mucho más representativa del verdadero potencial de Mercedes.
Por detrás de los favoritos, la zona media seguía repitiendo el guion de las últimas carreras. Audi confirmó su excelente momento de forma con Gabriel Bortoleto y Nico Hülkenberg en la sexta y séptima posición, respectivamente, mientras que Racing Bulls volvió a demostrar que sigue siendo uno de los equipos más sólidos del grupo gracias a Arvid Lindblad y Liam Lawson, octavo y noveno en esa primera simulación de clasificación.
Cuando todo apuntaba a una sesión tranquila para Aston Martin en el estreno de su esperado paquete de mejoras, los problemas aparecieron de forma totalmente inesperada. A poco más de veinte minutos para el final, Lance Stroll perdió el control del AMR26B entre las curvas 2 y 3 sin que mediara ningún toque ni salida de pista previa. El canadiense logró evitar el muro, pero la causa quedó rápidamente al descubierto: la suspensión trasera había cedido, obligándole a detener el coche y provocando la única bandera roja de la sesión.
La avería generó inmediatamente interrogantes en el garaje de Silverstone. La suspensión formaba parte de las novedades introducidas este fin de semana y, a la espera del análisis del equipo, quedaba por determinar si el fallo se debía a un problema de fiabilidad o si algún impacto previo con un piano había podido provocar la rotura. Además, Aston Martin también debía comprobar el alcance de los daños y si disponía de suficientes repuestos para afrontar el resto del fin de semana con normalidad.
La sesión se reanudó con apenas quince minutos por disputarse y Fernando Alonso aprovechó ese tramo final para montar por primera vez el neumático blando. El asturiano escaló hasta la 13ª posición con un registro de 1:21.550, situado a 2,4 segundos del mejor tiempo de Charles Leclerc. Aun así, la clasificación todavía no era definitiva, ya que varios pilotos tenían pendiente completar su vuelta rápida con el compuesto más blando. Incluso así, el primer intento del español dejaba unas sensaciones razonablemente positivas en el estreno del renovado AMR26B.
Carlos Sainz, en cambio, no pudo completar una simulación de clasificación representativa. El piloto de Williams tuvo que abortar su primer intento con el neumático blando al encontrarse tráfico y, cuando disponía de una segunda oportunidad, volvió a torcerse su sesión. En la frenada de la curva 1 bloqueó con violencia los neumáticos delanteros, estuvo a punto de acabar contra las protecciones y, aunque logró salvar el coche con una gran maniobra, el juego de blandos quedó completamente marcado por los planos. Con los neumáticos dañados, el madrileño ya no pudo completar una vuelta competitiva, cerrando unos Libres 1 muy complicados, marcados por los problemas mecánicos, el tráfico y la falta de continuidad en su programa de trabajo.
A menos de diez minutos para el final, la sesión dejó otro contratiempo inesperado, esta vez para Ferrari. Charles Leclerc comunicó por radio que “algo se había roto” en su SF-26 justo cuando regresaba al garaje. El monegasco logró detener el coche en la entrada del pit lane, a la altura de la zona de pesaje de la FIA, donde los mecánicos de la Scuderia acudieron rápidamente para recoger el monoplaza y devolverlo al box. En ese momento se desconocía el origen exacto de la avería y si afectaba a la unidad de potencia o a algún otro elemento del coche, pero el incidente abría un primer interrogante sobre la fiabilidad de un Ferrari que, hasta entonces, había dominado con autoridad la sesión.

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