Norris rompe la sequía de McLaren en 2026 y gana en Hungría; Aston Martin sale del pozo #F1 #FVDigital

Norris rompe la sequía de McLaren en 2026 y gana en Hungría; Aston Martin sale del pozo #F1 #FVDigital


Lando Norris convirtió la pole del Gran Premio de Hungría 2026 en la primera victoria de McLaren esta temporada, aunque necesitó mucho más que velocidad para conseguirlo. El británico tuvo que sobrevivir a una salida caótica, a otra edición de las siempre polémicas “Papaya Rules”, que le volvieron a beneficiar en una nueva guerra estratégica con su propio compañero y a un final agitado por un Virtual Safety Car que volvió a poner patas arriba una carrera que nunca terminó de asentarse.
Porque el domingo de McLaren empezó bien, pero no precisamente para Norris. Charles Leclerc, segundo en parrilla y armado con neumáticos blandos, se quedó clavado en la zona sucia y perdió varias posiciones, pero Norris también falló en la curva 2 y dejó el liderato en manos de Oscar Piastri. El australiano tomó el mando mientras su compañero demostraba durante buena parte de la carrera que tenía más ritmo, aunque desde el muro evitaron durante varias vueltas cualquier enfrentamiento directo entre ambos.
La situación cambió con las paradas. McLaren llamó primero a Piastri, que regresó en medio del tráfico, perdió tiempo y llegó a tocarse con Carlos Sainz cuando trataba de doblarle. El español no respetó suficientemente las banderas azules y recibió cinco segundos de sanción, pero el daño deportivo ya estaba hecho: Norris estiró su relevo, ejecutó el overcut y salió de boxes con dos segundos de ventaja sobre su compañero. Desde ese momento ya no volvió a soltar el liderato.
La tarde de Piastri, que había comenzado con aroma a victoria, terminó convertida en una pesadilla. El australiano mostró su enfado por radio al considerar que la estrategia le había dejado vendido frente a Norris y, cuando parecía condenado a conformarse con la segunda posición, un problema en la caja de cambios terminó por detener su McLaren y provocar un Virtual Safety Car. Del liderato al abandono en apenas unas decenas de vueltas.
Ese fallo abrió las puertas del podio a dos pilotos que nunca dejaron de estar al acecho. Max Verstappen volvió a exprimir un Red Bull RB22 difícil, imprevisible y muy lejos de ser el mejor coche de la parrilla. El neerlandés incluso protagonizó uno de los adelantamientos del día al superar de una tacada a Liam Lawson y Lewis Hamilton en la curva 1, y acabó recogiendo una segunda posición tan silenciosa como valiosa. Podrá estar desesperado con su monoplaza, pero sigue encontrando resultados donde apenas parece haberlos.
Andrea Kimi Antonelli completó el podio en una de las carreras más discretas de Mercedes durante toda la temporada. El líder del Mundial alargó sus relevos, llegó a liderar durante muchas vueltas y se defendió con uñas y dientes ante Norris pese a tener unos neumáticos mucho más castigados. La estrategia de Mercedes y el Virtual Safety Car final terminaron colocándole tercero, por delante de unos Ferrari que volvieron a dejar la sensación de haber tenido más ritmo que resultado.
Charles Leclerc fue finalmente cuarto tras una mala salida y una carrera demasiado parecida a las que estaba encadenando antes de su victoria en Silverstone. Lewis Hamilton cruzó la meta por delante, pero una sanción de cinco segundos por exceder la velocidad máxima en el pit lane le hizo caer hasta la quinta plaza, justo por detrás de su compañero. El británico había protagonizado varios adelantamientos brillantes y amenazaba incluso el podio con neumáticos blandos al final, pero volvió a quedarse sin recompensa.
Peor fue todavía la tarde de George Russell. Al Mercedes del británico le entró el antistall en la salida y cayó desde la zona delantera hasta las últimas posiciones. Remontó con un ritmo claramente superior al de buena parte de la parrilla, pero solo pudo salvar una séptima posición que vuelve a alejarle un poco más de una lucha por el campeonato en la que su compañero sigue sumando podios.
Aston Martin, en cambio, abandonó definitivamente el pozo. No hubo puntos, ni siquiera una posición especialmente llamativa, pero tanto Lance Stroll como Fernando Alonso pudieron competir con sus rivales y mantener un ritmo digno durante toda la carrera. Alonso llevó el neumático blando hasta las 37 vueltas, el relevo más largo de la parrilla con ese compuesto, adelantó en varias ocasiones a Franco Colapinto y confirmó que el nuevo AMR26B no solo es más rápido a una vuelta, sino que también cuida mejor los neumáticos. Stroll acabó decimotercero y Alonso decimocuarto tras una última parada discutible, pero la sensación fue mucho más importante que el resultado: Aston Martin ya no está completamente descolgado.
Ese lugar parece pertenecer ahora a Cadillac. El equipo estadounidense volvió a combinar falta de rendimiento con graves problemas de fiabilidad y perdió a sus dos coches, primero el de Valtteri Bottas y después el de Sergio Pérez por un fallo en la dirección o la suspensión. Otro doble abandono que confirma que su gran debilidad no está únicamente en el cronómetro.
En clave española, Carlos Sainz cerró un fin de semana para olvidar. Williams nunca tuvo ritmo en Hungaroring, la sanción por el incidente con Piastri terminó de hundir su carrera y el madrileño acabó decimonoveno, último entre los pilotos que alcanzaron la bandera a cuadros. Alex Albon fue decimoctavo, reflejo de un Gran Premio en el que absolutamente nada funcionó para el equipo de Grove.
Todas las estadísticas

La salida del Gran Premio de Hungría 2026 no tardó ni una curva en demostrar que la ausencia de los Mercedes en las dos primeras filas cambiaba por completo el guion habitual. McLaren y Ferrari llegaban con estrategias distintas, Max Verstappen esperaba cualquier oportunidad para pescar en río revuelto y, en apenas unos cientos de metros, la carrera ya había dado un vuelco con adelantamientos, errores y un nuevo líder.
Los neumáticos blandos prometían ser protagonistas desde el mismo apagón del semáforo. Charles Leclerc y Lewis Hamilton apostaban por atacar desde el primer instante frente a los McLaren, mientras por detrás Fernando Alonso, Carlos Sainz y Lance Stroll también confiaban en el compuesto rojo para ganar posiciones. La teoría era una; la práctica, muy diferente.
Cuando se apagó el semáforo, Lando Norris defendió bien los primeros metros desde la pole, pero el gran perjudicado fue Charles Leclerc. El monegasco, obligado a arrancar por la parte sucia de la parrilla, se quedó prácticamente clavado, una imagen poco habitual en Ferrari, que suele destacar precisamente por sus salidas. Aquella mala arrancada le hizo perder toda la iniciativa y, tras una trazada comprometida en las primeras curvas, acabó cediendo dos posiciones antes de llegar a la curva 2.
Verstappen aprovechó la oportunidad para colocarse tercero y Hamilton hizo lo propio para situarse cuarto, convirtiéndose además en el Ferrari mejor colocado. Pero el mayor cambio llegó justo delante. Norris se pasó de frenada en la curva 2 y dejó la puerta abierta para que Oscar Piastri tomara el liderato del Gran Premio. En apenas unos segundos, el australiano pasaba de segundo a primero y comenzaba a marcar el ritmo de la prueba.
El orden quedaba así con Piastri al frente, seguido de Norris y Verstappen, mientras Hamilton ascendía hasta la cuarta posición por delante de Leclerc. Andrea Kimi Antonelli, pese a la sanción que le había relegado en la parrilla, ganaba una plaza y rodaba sexto tras aprovechar también el caos de los primeros metros.
El gran damnificado de la salida fue George Russell. Al Mercedes del británico le entró el sistema antistall y prácticamente se quedó parado cuando el resto del pelotón aceleraba hacia la primera curva. Después de arrancar desde la sexta posición, Russell cayó hasta la vigesimoprimera plaza, prolongando una racha de mala fortuna que parecía no darle tregua en este tramo de la temporada. Sin embargo, su ritmo era claramente superior al de los coches de la zona baja y apenas unas vueltas después ya comenzaba una remontada constante que le llevó hasta la duodécima posición en la novena vuelta.
En clave española, Fernando Alonso también sacó partido del caos inicial. El asturiano, que montaba neumáticos blandos al igual que  Sainz y Stroll, ganó una posición gracias al problema de Russell y se colocó decimoquinto. Durante los primeros compases mostró un ritmo competitivo, integrado en el tren que encabezaba Gabriel Bortoleto, con Franco Colapinto entre ambos, mientras esperaba su oportunidad para seguir avanzando.
En cabeza, la carrera entró rápidamente en una fase de estabilidad, aunque la tensión seguía siendo máxima. Los dos Ferrari demostraban disponer de más ritmo que Verstappen, especialmente un Hamilton que no dejaba de presionar al neerlandés. Vuelta tras vuelta buscó un hueco por el interior de la curva 2, pero el piloto de Red Bull defendía siempre la posición cerrando el interior y evitando cualquier intento tanto en esa frenada como en la de la curva 1. Adelantar en Hungaroring seguía siendo, una vez más, una misión extremadamente complicada.
Esa pelea tampoco permitió que los McLaren escaparan. Verstappen conseguía mantenerse a poco más de dos segundos del dúo papaya, mientras Piastri controlaba la carrera con alrededor de un segundo y medio de ventaja sobre Norris. Algo más atrás, Leclerc optó por no desgastar en exceso sus neumáticos blandos y dejó unos metros respecto a Hamilton, consciente de que su estrategia obligaría a gestionar el compuesto durante las primeras vueltas.
Más atrás, una de las notas más positivas de ese primer tercio de carrera la protagonizaba Aston Martin. Alonso no solo mantenía la posición ganada en la salida, sino que rodaba con solvencia en el grupo encabezado por Bortoleto, siempre muy cerca de Colapinto y sin perder contacto con ellos. Una imagen que confirmaba definitivamente el enorme salto adelante del AMR26B. Después de las buenas sensaciones mostradas en los entrenamientos y de lograr el primer pase a la Q2 del año en una clasificación convencional, el equipo de Silverstone demostraba que las mejoras también funcionaban en ritmo de carrera.
La cara opuesta la vivía Lance Stroll. El canadiense comenzó a reportar problemas en su monoplaza durante las primeras vueltas y Aston Martin optó por llamarle muy pronto a boxes para abandonar la estrategia con neumáticos blandos y montar el compuesto medio, en un intento de minimizar los daños y reconducir una carrera que se había complicado desde el inicio.
En el otro lado del garaje español, Sainz tampoco encontraba motivos para el optimismo. El piloto de Williams conservó la decimoctava posición tras la salida, pero volvió a evidenciar las limitaciones del FW48 en Hungaroring. Sin ritmo para acercarse al Haas F1 de Oliver Bearman ni a los coches que tenía por delante, el madrileño quedó atrapado en tierra de nadie, aunque al menos seguía rodando por delante de su compañero de equipo, Alex Albon, en un fin de semana especialmente complicado para la escudería de Grove.
La primera batalla estratégica llegó en la vuelta 13. Después de varios giros pegado al alerón trasero de Verstappen sin encontrar un solo hueco, Hamilton empezaba a perder la paciencia. “Max es muy lento”, transmitía por radio a Ferrari, convencido de que estaba perdiendo un tiempo precioso atrapado detrás del Red Bull. El problema era que Hungaroring volvía a demostrar por qué es uno de los circuitos más difíciles del calendario para adelantar.
Ferrari reaccionó de inmediato y lanzó el primer golpe con un undercut. Hamilton entró en boxes al término de esa vuelta para montar un juego de neumáticos medios, aunque la estrategia estuvo cerca de complicarse. El británico regresó a pista justo por detrás de Arvid Lindblad y necesitaba deshacerse del Racing Bulls cuanto antes para que la parada surtiera efecto.
Lo consiguió con una maniobra espectacular. Hamilton sorprendió al joven piloto británico con un adelantamiento por el exterior de la curva 5, completando una acción brillante que además le permitió firmar el mejor tercer sector de toda la vuelta. Ese movimiento terminó siendo decisivo.
Red Bull respondió inmediatamente llamando a Verstappen a boxes en la vuelta siguiente, pero ya era demasiado tarde. Gracias a la vuelta de salida y al tiempo ganado tras superar a Lindblad, Hamilton apareció justo por delante del neerlandés cuando ambos completaron sus respectivas paradas, culminando un undercut ejecutado a la perfección por Ferrari.
La maniobra también beneficiaba indirectamente a Leclerc. Con Verstappen ya fuera de su camino, el monegasco podía seguir estirando al máximo su primer juego de neumáticos blandos sin perder tiempo detrás del Red Bull, mientras en cabeza Oscar Piastri y Norris continuaban controlando la carrera con el doblete provisional de McLaren y Leclerc conservaba la tercera posición a la espera de que se desarrollara el resto de la ventana de paradas.
Pero Verstappen volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los pilotos más especiales de la parrilla. El RB22 continúa siendo un monoplaza extremadamente complicado de pilotar, muy lejos del dominio de otras temporadas, pero el neerlandés sigue sacando rendimiento donde parece imposible.
Tras perder la posición con Hamilton por culpa del undercut de Ferrari, el vigente campeón apenas necesitó una vuelta para devolver el golpe. En la 16, con Liam Lawson justo por delante y Hamilton acabando de superarle en la recta principal, Verstappen vio un hueco donde prácticamente nadie lo habría intentado.
Lanzó el coche desde muy lejos en la frenada de la curva 1, sorprendió primero a Lawson y, aprovechando la inercia de la maniobra, se coló también por el interior de Hamilton en el mismo movimiento. Un doble adelantamiento espectacular que dejó sin respuesta al piloto de Ferrari, incapaz de imaginar que Verstappen pudiera aparecer desde tan atrás.
En apenas unos segundos, el neerlandés recuperó todo lo que había perdido con la estrategia. Red Bull había cedido la posición en los boxes, pero su piloto la recuperó en la pista con una maniobra marca de la casa, volviendo a colocarse por delante de Hamilton y manteniendo intactas sus opciones de pelear por el podio.
La primera ventana de paradas terminó por reordenar la carrera, aunque también comprimió todavía más la lucha por la victoria. Piastri y Leclerc fueron los siguientes en pasar por boxes, mientras que Lando Norris estiró una vuelta más su primer relevo y realizó su parada en la 18.
Eso dejó provisionalmente al frente a Antonelli e Isack Hadjar, los únicos de la zona alta que todavía no habían realizado su primera detención. Sin embargo, ambos tenían que parar en cuestión de vueltas, por lo que la pelea real estaba justo detrás.
La diferencia entre los aspirantes al triunfo era mínima. Piastri encabezaba el grupo virtual de cabeza, perseguido por Norris, Verstappen y Hamilton, todos separados por menos de un segundo y formando un auténtico tren de DRS que prometía batalla en cuanto desaparecieran de la ecuación Antonelli y Hadjar. Solo Charles Leclerc perdía ligeramente el contacto, cediendo alrededor de cuatro segundos respecto a ese cuarteto tras una primera tanda algo más larga con el neumático blando.
Con la estrategia todavía abierta y los cuatro favoritos prácticamente pegados entre sí, la carrera entraba en uno de sus momentos más tensos, con cualquier pequeño detalle —una parada, un doblado o un error— capaz de cambiar por completo el orden de la pelea por la victoria.
Con la carrera estabilizada de nuevo, Red Bull intentó jugar una de sus cartas estratégicas. Hadjar, que todavía no había parado, dejó pasar sin oposición a Verstappen cuando el neerlandés llegó a su altura y, durante unas curvas, ejerció de improvisado stopper para frenar el avance de Hamilton.
La maniobra apenas surtió efecto. El británico volvió a dejar una de las acciones más espectaculares de la carrera al superar al Racing Bulls por el exterior de la curva 5, un adelantamiento calcado al que ya había firmado anteriormente sobre Lindblad. En apenas unos metros se quitó de encima a Hadjar y recuperó el contacto con Verstappen antes de que el francés entrara definitivamente en boxes, reincorporándose décimo.
Mientras tanto, la batalla estratégica empezaba a cambiar de escenario. En McLaren comenzaban a mirar con preocupación los tiempos de Antonelli. El piloto de Mercedes seguía liderando de forma provisional tras alargar su primer relevo con el neumático medio y mantenía un ritmo sorprendentemente competitivo, hasta el punto de abrir unos 11 segundos de ventaja. Todo apuntaba a que Mercedes intentaría completar la carrera con una sola parada, mientras que los McLaren todavía debían gestionar un largo segundo relevo con el neumático duro o verse obligados a pasar una segunda vez por boxes.
Desde el muro de Woking no tardó en llegar la reacción. Tanto Piastri como Norris recibieron por radio la orden de aumentar el ritmo para evitar que la estrategia alternativa de Antonelli pudiera convertirse en una amenaza real para la victoria.
Alonso seguía firmando una actuación muy sólida. El piloto de Aston rodaba undécimo sin haber realizado todavía su parada y, lo más importante, mantenía un ritmo muy competitivo. La degradación del AMR26B estaba siendo mucho menor de lo esperado, una nueva confirmación de que el paquete de mejoras estrenado en Hungaroring no solo había funcionado a una vuelta, sino que también suponía un paso adelante evidente en condiciones de carrera. Evidentemente, la parada le haría perder posiciones, pero las sensaciones del asturiano seguían siendo muy positivas.
La estrategia de Mercedes quedó definida en la vuelta 22. Antonelli realizó su única parada, montó el neumático duro y regresó a pista sexto, a unos cinco segundos de Leclerc. El objetivo era claro: llegar hasta el final sin volver a entrar y aprovechar unos neumáticos mucho más frescos que los de sus rivales.
El italiano empezó a demostrar rápidamente el potencial de esa estrategia. Sus tiempos eran muy competitivos, llegando incluso a rodar en ritmo de récord, y vuelta a vuelta comenzaba a reducir la distancia con el grupo de cabeza.
En la vuelta 25, la carrera seguía muy abierta. Piastri lideraba con apenas medio segundo de ventaja sobre  Norris, mientras Verstappen era tercero a casi cinco segundos de los McLaren. Hamilton continuaba cuarto, aunque Leclerc ya rodaba pegado a su Ferrari y daba la sensación de tener algo más de ritmo.
Por detrás, Antonelli mantenía la sexta posición, pero era el piloto más rápido de ese grupo gracias a sus neumáticos duros recién montados. La estrategia a una sola parada empezaba a tomar forma y Mercedes confiaba en que pudiera darle opciones de acercarse al podio en el tramo final.
Alonso también seguía apostando por un plan alternativo. El asturiano alcanzaba ya las 25 vueltas con el neumático blando, una muestra del buen comportamiento del nuevo AMR26B en degradación. Llegó a rodar décimo antes de ceder dos posiciones ante los Racing Bulls y caer a la duodécima plaza, aunque todo apuntaba a que Aston Martin también intentaría completar la carrera con una sola parada. Un posible coche de seguridad podía convertir esa estrategia en una gran oportunidad.
Con el paso de las vueltas, Leclerc empezó a mostrar un ritmo claramente superior al de Hamilton. El monegasco se pegó al alerón trasero de su compañero y, por radio, dejó entrever que podía ir más rápido si tenía pista libre, aunque Ferrari optó por mantener las posiciones durante unos giros más.
Finalmente, la Scuderia movió ficha en la vuelta 30. Hamilton fue llamado a boxes mucho antes de lo esperado para realizar su segunda parada, un relevo con el neumático duro bastante corto que evidenciaba el cambio de estrategia del equipo italiano.


El británico regresó a pista séptimo, justo por detrás de Hadjar. Durante unas vueltas volvió a perder un tiempo valioso atrapado tras el Racing Bulls, mientras Leclerc aprovechaba por fin el aire limpio para aumentar el ritmo. Con Verstappen rodando a unos cuatro segundos por delante, el objetivo del monegasco era intentar reducir esa diferencia antes de su siguiente parada.
Pero la amenaza no solo estaba delante. Antonelli continuaba recortando terreno con sus neumáticos mucho más frescos y cada vuelta se acercaba un poco más al Ferrari de Leclerc, confirmando que la estrategia de Mercedes podía convertirse en un factor decisivo en la segunda mitad de la carrera.
Y cuando parecía que la estrategia monopolizaba toda la atención, McLaren volvió a recurrir a unas protagonistas que llevaban tiempo desaparecidas: las famosas Papaya Rules. Lando Norris empezaba a rodar claramente más rápido que Oscar Piastri y se acercaba peligrosamente a su compañero, pero desde el muro le pidieron mantener las posiciones y evitar cualquier lucha entre ambos.
La respuesta de McLaren llegó en la vuelta 33. El equipo llamó a Piastri a boxes para realizar su segunda parada y proteger el liderato con un nuevo juego de neumáticos duros, evitando así que Norris pudiera atacarle en pista.
El australiano regresó quinto, justo por delante de Hamilton. El británico, con neumáticos mucho más frescos tras su temprana segunda parada, venía marcando un ritmo muy competitivo y representaba una amenaza inmediata. De hecho, sus tiempos eran tan rápidos que Verstappen, cuando realizara su siguiente parada, habría regresado por detrás del Ferrari, aunque con un compuesto claramente más joven.
A esas alturas quedaba claro que la victoria ya no iba a decidirse únicamente por el ritmo. La gestión de los neumáticos y el momento exacto de cada parada empezaban a perfilarse como los factores que acabarían resolviendo el Gran Premio de Hungría.
La última gran incógnita estratégica de la zona media se resolvió en la vuelta 37. Alonso, el único piloto que todavía no había visitado el pit lane, puso fin a un espectacular primer relevo de 37 vueltas con el neumático blando para montar el compuesto medio.
El asturiano había empezado a perder algo de ritmo en los últimos giros, una señal de que el límite de ese juego de neumáticos estaba cerca. Aun así, Aston Martin había conseguido estirar la estrategia mucho más de lo esperado, confirmando el buen comportamiento del AMR26B en degradación.
Alonso regresó a pista en la decimoséptima posición, pero con una ventaja importante: disponía de unos neumáticos medios mucho más frescos que la mayoría de pilotos que tenía por delante, lo que le dejaba margen para intentar remontar posiciones en el último tercio del Gran Premio.
McLaren confiaba en que la parada de Piastri le permitiera disponer de un ligero extra de ritmo respecto a Norris, pero la diferencia nunca llegó a ser suficiente para romper la carrera. El británico, mientras tanto, seguía en pista intentando ejecutar el overcut y mantener vivas sus opciones de arrebatarle el liderato a su compañero.
El momento decisivo llegó entre el tráfico. Mientras trataba de doblar a Sainz, Piastri perdió un tiempo muy valioso. El piloto de Williams no vio llegar al McLaren a la salida de la curva 2 y ambos llegaron a rozarse ligeramente, un contacto sin consecuencias importantes para ninguno de los dos monoplazas, pero suficiente para romper el ritmo del australiano en un instante clave de la carrera.
McLaren aprovechó inmediatamente esa oportunidad. Norris entró en boxes en la vuelta 40 y la estrategia funcionó a la perfección. El británico regresó a pista con alrededor de dos segundos de ventaja sobre Piastri, completando el overcut y recuperando el liderato virtual del Gran Premio.
La carrera daba así un giro importante. Después de dominar buena parte de la prueba, Piastri veía cómo el tráfico y ese pequeño incidente con Sainz le costaban la primera posición, mientras Norris pasaba a controlar la lucha por la victoria con la estrategia completamente de su lado.
Red Bull respondió definitivamente en la vuelta 42. Verstappen realizó su segunda parada y regresó a pista justo por delante de Leclerc, conservando la quinta posición. El neerlandés montaba un juego de neumáticos blandos con el que esperaba atacar en el tramo final, mientras que Hamilton, cuarto, disponía de un compuesto duro bastante más usado.
Por delante, Antonelli seguía liderando provisionalmente la carrera gracias a su estrategia alternativa, aunque todavía tenía pendiente una segunda parada. Norris rodaba ya a apenas tres segundos del Mercedes y Piastri hacía lo propio a unos cinco, preparando el momento en el que recuperarían las dos primeras posiciones.
Mientras tanto, el ambiente empezaba a calentarse en McLaren. Piastri mostró su frustración por radio al considerar que la estrategia del equipo le había perjudicado. El australiano entendía que su segunda parada le había hecho reincorporarse en medio del tráfico y que el tiempo perdido tras Sainz había terminado por regalar el liderato de la carrera a Norris.
En la zona media, Alonso continuaba completando un relevo muy sólido con el neumático medio. Rodaba decimocuarto con un ritmo competitivo, aunque ya parecía complicado que pudiera escalar muchas más posiciones. En cualquier caso, las sensaciones del Aston Martin seguían siendo muy positivas y confirmaban el enorme paso adelante del equipo, que por primera vez en toda la temporada podía competir de tú a tú con los habituales integrantes de la zona media.
Poco después llegó otra mala noticia para Sainz. Los comisarios consideraron que el piloto de Williams había provocado el contacto con Piastri cuando el líder de la carrera trataba de doblarle y le impusieron una sanción de cinco segundos.
El madrileño cumplió la penalización en su siguiente paso por boxes y su carrera quedó definitivamente comprometida. Regresó a pista en la decimonovena posición, a unos 17 segundos de su compañero de equipo, Albon, cerrando un fin de semana para olvidar en el que Williams nunca encontró el ritmo para luchar por posiciones más adelantadas.
La batalla por el liderato llegó en la vuelta 46. Antonelli seguía al frente con un juego de neumáticos duros que ya acumulaba unas 25 vueltas, mientras Norris llegaba con un compuesto del mismo tipo, pero casi 20 vueltas más fresco. Sobre el papel, el adelantamiento parecía cuestión de tiempo.
Sin embargo, el líder del Mundial no se rindió. Antonelli defendió la primera posición durante toda una vuelta y, cuando Norris volvió a lanzarle el ataque, todavía consiguió aguantarle el pulso entre las curvas 1 y 2. Finalmente, el piloto de McLaren terminó imponiendo la superioridad de sus neumáticos y recuperó el liderato del Gran Premio.
A partir de ahí, todas las miradas se dirigían a Mercedes. La gran incógnita era saber si Antonelli intentaría completar la carrera con ese juego de neumáticos, todavía con más de 20 vueltas por delante, o si finalmente tendría que realizar una segunda parada. Piastri rodaba a unos 4,5 segundos del italiano, mientras Hamilton esperaba algo más atrás, a unos siete segundos, preparado para aprovechar cualquier decisión estratégica de Mercedes y entrar en la lucha por el podio.
La cruz de la carrera volvió a ser Cadillac. Después de que Aston Martin confirmara su salto adelante y abandonara el último puesto de la parrilla, el equipo estadounidense siguió evidenciando que su gran problema ya no es solo el rendimiento, sino también la fiabilidad.
Valtteri Bottas fue el primero en abandonar durante las primeras vueltas y, en la 52, Sergio Pérez también tuvo que retirarse tras sufrir un repentino problema en la suspensión o en un elemento de la dirección de su monoplaza. El mexicano logró regresar lentamente a boxes, pero Cadillac firmó un nuevo doble abandono que vuelve a poner de manifiesto los constantes fallos mecánicos que arrastra el equipo, especialmente en componentes propios del chasis, una tendencia que ya se había repetido en varios grandes premios y también durante los entrenamientos libres.
Mercedes terminó descartando la apuesta más agresiva. En la vuelta 54, el equipo concluyó que sería prácticamente imposible llevar ese juego de neumáticos hasta la bandera a cuadros sin comprometer el resultado y llamó a Andrea Kimi Antonelli para realizar una segunda parada.
El líder del Mundial regresó a pista en la sexta posición, a unos dos segundos de Charles Leclerc, pero con una ventaja muy importante: disponía de un juego de neumáticos duros más de 15 vueltas más fresco que el del Ferrari. En Mercedes tenían claro que el adelantamiento era posible.
De hecho, el objetivo era todavía más ambicioso. Desde el muro comunicaron por radio a Antonelli que la lucha no era únicamente por superar a Leclerc, sino que existía una oportunidad real de pelear incluso por la segunda posición si conseguía aprovechar el ritmo de sus neumáticos nuevos en las vueltas finales.
Cuando parecía que la estrategia ya estaba definida, la carrera volvió a dar un giro inesperado. El gran perjudicado fue Piastri. En la vuelta 56, el McLaren del australiano comenzó a sufrir problemas en la caja de cambios y el coche llegó incluso a quedarse prácticamente parado en pista, obligando a Dirección de Carrera a desplegar un Virtual Safety Car.
La neutralización abrió una nueva ventana estratégica. Norris aprovechó para realizar una última parada y montar un juego de neumáticos blandos prácticamente nuevo, un movimiento que dejaba la victoria muy de cara. Hamilton hizo lo mismo, mientras Verstappen decidió permanecer en pista con el juego de blandos que ya llevaba varias vueltas utilizando. El neerlandés conservaba la segunda posición, pero con Hamilton a unos nueve segundos y un compuesto claramente más fresco.
Leclerc también pasó por boxes durante el Virtual Safety Car para montar otro juego de blandos y regresó a pista a unos nueve segundos de Antonelli. Con neumáticos mucho más jóvenes, el monegasco todavía confiaba en entrar en la pelea por la cuarta posición durante las últimas vueltas.
En Aston Martin también reaccionaron rápidamente. Alonso realizó su segunda parada para montar un juego de neumáticos blandos usados de la clasificación y volvió a pista decimoquinto, justo por detrás de Colapinto. El objetivo era claro: aprovechar el compuesto más rápido para intentar remontar hasta la zona de puntos en el último sprint de la carrera, aunque la misión no parecía sencilla.
La estrategia del otro lado del garaje fue diferente. Stroll permaneció en pista y heredó provisionalmente la duodécima posición, apostando por mantener la posición mientras el resto realizaba sus últimas paradas. Con apenas una docena de vueltas por delante, el desenlace del Gran Premio seguía completamente abierto tras el inesperado Virtual Safety Car.
El Virtual Safety Car también dejó un cambio de posiciones. Hamilton había adelantado a Antonelli a la salida de boxes, pero el británico lo hizo antes de la línea que marca el final del pit lane, por lo que Ferrari le ordenó devolver inmediatamente la posición. El italiano recuperó así el tercer puesto, aunque con Hamilton pegado a su alerón trasero y equipado con unos neumáticos blandos mucho más frescos, mientras Antonelli trataba de defenderse con el compuesto duro.
Mientras tanto, la situación de Hamilton se complicaba. El británico rodaba pegado a Antonelli en la lucha por el podio, pero Dirección de Carrera anunció una investigación por un posible speeding en el pit lane al superar presuntamente la velocidad máxima permitida durante su parada. Si la infracción se confirmaba, todo apuntaba a una sanción de cinco segundos, un castigo que podía hacerle perder no solo cualquier opción de atacar a Antonelli, sino incluso la posición con Charles Leclerc, que empezaba a recortar la diferencia al detectar que el podio de su compañero corría serio peligro.

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