Cuando Lawrence Stroll empezó a reunir a su superequipo en la nueva y ultramoderna sede de Aston Martin, con el genio del diseño Adrian Newey al frente, todo apuntaba a que el equipo aprovecharía el cambio reglamentario de 2026 para irrumpir con fuerza en la Fórmula 1.
Sin embargo, el comienzo de esa nueva era ha sido mucho peor de lo que cualquiera en Silverstone, vestido de verde, podía imaginar. Entre el retraso en el desarrollo del coche de 2026 y los problemas de Honda, Aston Martin ha ido a remolque desde el primer día. En Australia apenas pudo completar unas pocas vueltas consecutivas debido a unas severas vibraciones entre la unidad de potencia y su integración con el chasis.
El desastroso inicio de Aston Martin en 2026 tiene su origen a principios de 2025, cuando la llegada tardía de Newey y el traslado al nuevo túnel de viento obligaron prácticamente al equipo a empezar desde cero el proyecto del monoplaza de 2026. Como consecuencia, el desarrollo acumuló un retraso de entre tres y cuatro meses respecto a sus rivales.
En el arranque de un nuevo ciclo reglamentario, una desventaja aerodinámica de ese calibre es muy difícil de recuperar. A ello se sumó un complicado proceso de fabricación, por lo que el AMR26 llegó tarde, con sobrepeso y poco desarrollado, hasta el punto de perderse el inicio del shakedown de Barcelona.
La magnitud de los problemas del coche fue aún más difícil de evaluar porque la unidad de potencia de Honda apenas podía funcionar sin sobrecalentar la batería. La imposibilidad de completar más de unas pocas vueltas seguidas retrasó todavía más la identificación de los problemas del monoplaza, generando un círculo vicioso que se prolongó durante las primeras carreras de la temporada, mientras las fuertes vibraciones seguían limitando el kilometraje.
Photo by: Aston Martin Racing
La situación empezó a mejorar cuando Fernando Alonso logró completar por primera vez la distancia total de carrera en Japón. Sin embargo, la falta de potencia del motor Honda dejó especialmente expuesto al equipo en los circuitos rápidos, donde Aston Martin pasó a ocupar con frecuencia la última fila de la parrilla.
El equipo también tuvo que tomar la difícil decisión de guardar sus mejoras hasta disponer de un paquete realmente capaz de marcar diferencias, en lugar de introducir pequeñas actualizaciones con un impacto mínimo. Fue, probablemente, la decisión correcta, pero convirtió las primeras 11 carreras del año en una larga y dolorosa travesía, mientras Aston Martin seguía perdiendo terreno frente a los equipos de la zona media que sí lograban evolucionar sus coches.
Por desgracia, este apartado es bastante más breve, aunque el equipo merece reconocimiento por no haber bajado los brazos. Quizá desde fuera no se perciba, pero los equipos que ocupan la parte trasera de la parrilla trabajan tanto o incluso más que nadie para intentar salir del pozo.
El punto conseguido en un caótico Gran Premio de Mónaco, marcado por las sanciones, fue un premio escaso, pero al fin y al cabo un premio. Cuando un equipo atraviesa una situación tan complicada, resulta importante celebrar cualquier pequeño éxito en lugar de minar la moral fin de semana tras fin de semana.
Photo by: Alastair Staley / LAT Images via Getty Images
Mientras tanto, la fábrica logró desarrollar una versión B mucho más competitiva para el Gran Premio de Hungría. Se trató de un rediseño integral que redujo en aproximadamente dos segundos la desventaja respecto a los equipos de cabeza, suficiente para devolver a Fernando Alonso y Lance Stroll al corazón de la zona media de la parrilla, por delante de Cadillac y Williams.
Combinado con un motor Honda más potente, cuya evolución llegará en la primera carrera tras el parón veraniego, en Países Bajos, Aston Martin afronta una segunda mitad de temporada en la que podrá competir de verdad, y no simplemente limitarse a participar. Quizá sea también una base sólida sobre la que construir el proyecto de 2027.
Adrian Newey: “Dependíamos de herramientas y procesos que llevaban años parcheándose. Algunos incluso se remontaban a los primeros tiempos del equipo Jordan, cuando estaba instalado aquí, en Silverstone, mucho antes de que Aston Martin regresara a la parrilla. Llega un momento en el que un sistema basado en parche sobre parche deja de ser adecuado para cumplir su función. Y ese era exactamente el punto al que habíamos llegado.
“El resultado fue un proceso de construcción del coche tremendamente frustrante. Las piezas no se encargaban en el momento adecuado, no porque la gente no estuviera haciendo bien su trabajo, sino porque el sistema en el que se apoyaban les estaba fallando.”
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