Si alguien hubiera predicho en Abu Dhabi en 2021 que, unos años más tarde, Lewis Hamilton correría en la Fórmula 1 para Ferrari bajo las órdenes del director del equipo, Christian Horner, pocos se habrían tomado en serio esa sugerencia. Sin embargo, incluso en Bakú 2026 todavía no se ven indicios reales de que ese escenario pueda estar tomando forma.
En una entrevista reciente que Horner concedió a The Times, el ex de Red Bull afirmó que puede permitirse sin problemas no volver a trabajar ni un solo día más en su vida. Y, sin embargo, sigue sintiendo la necesidad de darle otra oportunidad a la Fórmula 1.
Hasta aquí, nada nuevo.
Lo nuevo —y lo que acaparó los titulares durante el fin de semana de Bakú— es que aunque dice que solo volvería como inversor, hay un equipo por el que haría una excepción e incluso volvería a ser solo un empleado más: Ferrari.
La posibilidad, puramente teórica por ahora, de que Horner se convirtiera en su jefe de equipo crearía una dinámica inusual para Hamilton, dada su historia. Aunque, en este momento, probablemente haya poco fundamento en esa especulación.
El veterano director del equipo Red Bull está a punto de embarcarse en una gira promocional de su nuevo libro, *Drive*, y algunas noticias de gran repercusión que le vinculan con Ferrari son una forma útil de mantener su nombre en boca de todos. Eso vende libros, independientemente de si el interés de Ferrari en contratarlo es real o no.
Christian Horner, Red Bull Racing
Foto de: James Sutton / LAT Images vía Getty Images
Hamilton, por su parte, desde luego no parece estar interesado en Horner.
Cuando el reportero de Sky Sports Craig Slater señaló el sábado por la noche en Bakú que Horner había dado un paso al frente y se había dejado querer por Ferrari, y le preguntó a Hamilton si seguía creyendo que el equipo iba por buen camino bajo la dirección de Frederic Vasseur, la respuesta fue breve, pero inequívoca: «Sí».
El hecho es que Ferrari ya ha estado en contacto con Horner en varias ocasiones en el pasado. En 2010, según se informa, la idea era atraerlo a Maranello como parte de un acuerdo conjunto con Adrian Newey. Y la redacción cuidadosamente elegida de su entrevista en ‘The Times’ sugiere sin duda estaría muy interesado en Ferrari.
Según el comentarista de Sky Alemania, Timo Glock, las palabras de Horner han puesto a Vasseur en una situación innecesariamente incómoda: «Vasseur ha devuelto a Ferrari al lugar en el que se encuentra ahora. Ha aportado estructura y orden al equipo. Sustituirlo ahora y provocar una nueva oleada de agitación sería, desde un punto de vista estratégico, un error total por parte de Ferrari».
Incluso si Ferrari estuviera realmente contemplando la posibilidad de prescindir de Vasseur, ¿por qué ceder el mando precisamente a Horner?
Este hombre de 52 años costaría presumiblemente mucho dinero —al menos según los estándares de un empleo asalariado— y tampoco podría ofrecer ninguna garantía de éxito. Horner sigue siendo, además, una figura polémicas tras las acusaciones que salieron en su contra urante sus últimos años en Red Bull. Los abucheos con los que fue recibido en el O2 Arena durante el evento de presentación de la temporada de Fórmula 1 a principios de 2025 demostraron que sigue siendo una figura que divide a los aficionados.
Frédéric Vasseur, Ferrari
Foto de: Simon Galloway / LAT Images vía Getty Images
Vasseur ha dejado claro que las especulaciones se están convirtiendo en una distracción: «El señor Horner está buscando trabajo. Eso lo sabe todo el mundo. En todas partes». Y añadió: «No es fácil trabajar con este estado de ánimo, este ambiente y que te hagan la misma pregunta 25 veces al día. Para mí, y para todos los miembros del equipo, es una falta de serenidad».
Eso es precisamente lo que Vasseur y Ferrari deberían tener ahora. Una reafirmación pública de Vasseur por parte de la dirección de Ferrari probablemente reduciría las especulaciones. Quizá John Elkann haría bien en llamar por teléfono a ‘La Gazzetta dello Sport’ para dejar las cosas claras; eso pondría fin a esta tediosa historia de Horner.
De todos modos, no creo que Hamilton esté perdiendo el sueño por Horner. Ya hay suficientes motivos para ello.
La mínima posibilidad que le quedaba de proclamarse de alguna manera campeón del mundo en 2026 es ahora, en gran medida, una mera cuestión matemática. Y aunque es posible que Ferrari sea capaz, en el aspecto aerodinámico, de construir el mejor coche de la parrilla, reducir la diferencia con Mercedes en lo que respecta a la unidad de potencia probablemente llevará más tiempo. Incluso el propio Vasseur lo admite.
Y a Hamilton le están saliendo muy bien las cosas.
En Barcelona demostró que, incluso habiendo superado los 40 años, sigue siendo capaz de ganar carreras. Ocupa el tercer puesto en el campeonato del mundo, exactamente 20 puntos por delante de su compañero Charles Leclerc, que va quinto. Su rendimiento en 2026 ha respondido a algunas de las críticas que le cayeron tras la temporada de 2025.
Y, sin embargo, en las entrevistas, sus comentarios públicos han seguido mostrando a menudo frustración a pesar de la mejora en los resultados.
Charles Leclerc, Ferrari, Lewis Hamilton, Ferrari
Foto de: Andy Hone/LAT Images vía Getty Images
El patrón se repite semana tras semana: durante las carreras, Hamilton envía mensajes por radio que podrían interpretarse, con toda razón, como un signo de irritación. Más tarde, ante las cámaras de TV, pasa minutos hablando de todo lo que ha salido mal, antes de añadir, casi como una reflexión de última hora, que dentro de Ferrari todo va bien.
Luego, una semana más tarde, en la jornada de prensa del siguiente gran premio, se pregunta cómo es posible que esos periodistas le hayan malinterpretado tanto.
Tras Bakú, se quejó de la falta de velocidad de Ferrari, mencionó una mala salida —algo en lo que Ferrari había rendido mejor al principio de la temporada— y afirmó que el equipo no debía engañarse a sí mismo, además de señalar que McLaren y Red Bull habían logrado mayores avances. Simplemente había sido «una carrera bastante mala», dijo. Y, para colmo, no consiguió que los neumáticos alcanzaran la temperatura adecuada. Ya el sábado se había quejado de «estos estúpidos neumáticos», calificándolos como «un auténtico dolor de cabeza».
Es difícil imaginar que los empleados de Pirelli se lo tomaran como un cumplido. Y es poco probable que su valoración interna de Ferrari suene, para la mayoría, algo así como: «Buen trabajo, chicos».
Quizá sea solo yo, pero, de alguna manera, Hamilton y Ferrari aún no parecen formar parte de una de las grandes historias de amor del automovilismo.
Hamilton, sin lugar a dudas, es uno de los pilotos más exitosos de la Fórmula 1, pero quizá su lugar no está en Maranello.
¿Conseguirá Hamilton otro campeonato? ¿Podrá Ferrari ofrecerle una oportunidad realista de lograr su octavo título? Sigo siendo escéptico.
Lewis Hamilton, Ferrari
Foto de: Guido De Bortoli / LAT Images vía Getty Images
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