El invierno sueco suele ser el escenario donde las promesas tecnológicas se congelan, pero para MAN es el lugar perfecto en el que poder demostrar su superioridad. La firma alemana ha puesto a prueba su sistema de carga de megavatios (MCS) bajo condiciones climatológicas brutales. El resultado no solo ha sido positivo, sino que ha despejado una de las mayores dudas del sector: ¿pueden los camiones eléctricos mantener su operatividad en climas gélidos?
La importancia de este hito radica en la estabilidad del proceso. No se trata solo de «enchufar y listo», sino de garantizar que la comunicación entre el vehículo y el cargador sea fluida y segura cuando el termómetro cae por debajo de los cero grados. Con esta prueba, MAN busca demostrar que la transición hacia flotas de cero emisiones es viable incluso para las rutas más duras del norte de Europa, eliminando el miedo al congelamiento de la productividad.
Durante las demostraciones, el MAN eTruck logró alcanzar una potencia de carga de 750 kW. Aunque el estándar MCS está diseñado técnicamente para llegar a cifras mucho más altas, esta potencia representa el límite actual de las baterías que equipan los modelos de serie de la marca. Lo más impresionante fue la velocidad: el camión fue capaz de cargar del 10% al 90% de su capacidad en aproximadamente 30 minutos.
Este tiempo es crucial, ya que coincide con los periodos de descanso obligatorios de los conductores. En la práctica, esto significa que un transportista puede recuperar casi toda la autonomía de su vehículo en lo que tarda en tomar un café y descansar, sin importar que fuera la temperatura sea extrema. Para lograrlo, se utilizó la infraestructura «Kempower Mega Satellite», un sistema que emplea mangueras refrigeradas por líquido para gestionar las altísimas corrientes de hasta 1.500 amperios.
Fiabilidad técnica y producción inminente
La prueba en Norrköping no fue solo un espectáculo de fuerza, sino una validación de la interoperabilidad técnica. Sven Steckhan, responsable de carga en MAN, subrayó que los tests confirmaron la robustez de la integración entre el hardware y el software. La estabilidad del flujo de energía y la seguridad en la transmisión de datos son los pilares que permitirán que esta tecnología pase del laboratorio a la carretera de forma masiva.
De hecho, los modelos MAN eTGX y eTGS, diseñados para un peso bruto de 44 toneladas, ya aceptan pedidos con la opción de carga MCS. La hoja de ruta de la compañía es clara. Esperan iniciar la producción de las variantes de carga ultrarrápida en algún punto del segundo semestre de este año con una capacidad de trabajo flexible capaz de alcanzar hasta 100 camiones diarios. El objetivo que baraja la empresa para 2030 es que al menos el 50% de sus camiones europeos se muevan exclusivamente con electricidad.
Hasta hace poco, el hidrógeno se presentaba como la única alternativa real para el transporte pesado de larga distancia debido a los tiempos de carga de las baterías. Sin embargo, la madurez del sistema MCS demostrada por MAN cambia el tablero. Al reducir drásticamente los tiempos de inactividad, el coste total de propiedad (TCO) del camión eléctrico empieza a ser mucho más atractivo para las empresas de logística.
La infraestructura también está despertando. Con proyectos que prevén la instalación de miles de puntos de carga de megavatios en toda Europa para 2030, el ecosistema parece estar listo. La demostración en Suecia es el último clavo en el ataúd de los prejuicios sobre el rendimiento de las baterías en invierno: el futuro del transporte pesado es eléctrico, es potente y, sobre todo, no necesita calefacción para cargar a máxima velocidad.
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Adiós al diésel: el nuevo hito de MAN con la carga ultra-rápida de 750 kW con el termómetro por debajo de los 0ºC

