
La Fórmula 1 no suele conceder demasiado tiempo para asimilar los golpes. Mucho menos cuando un proyecto en el que se han depositado años de trabajo, nuevas instalaciones, grandes fichajes y enormes expectativas descubre, desde sus primeros pasos, que empieza bastante más atrás de lo previsto.
Eso fue precisamente lo que le ocurrió a Aston Martin en 2026. Y Fernando Alonso no intenta maquillarlo.
El piloto español ha reconocido que el rendimiento inicial del AMR26 supuso un auténtico “shock” dentro de Silverstone, después de comprobar que el primer monoplaza de la nueva era reglamentaria estaba lejos de las expectativas que había generado el ambicioso proyecto británico.
“Creo que todos somos optimistas dentro del equipo. Nos encontramos siendo menos competitivos de lo que esperábamos. Esa es la verdad”, explicó Alonso en una entrevista realizada por Pedro de la Rosa para Aston Martin.
“Probablemente fue un shock al principio ver que no estábamos en la dirección correcta”.
Una frase corta que resume buena parte de lo que ha sido el año de Aston Martin.
Porque 2026 debía representar mucho más que otra temporada para el equipo de Lawrence Stroll. Nuevo reglamento, alianza exclusiva con Honda, unas instalaciones prácticamente estrenadas para la ocasión y, sobre todo, la primera gran oportunidad de comprobar sobre la pista la influencia de Adrian Newey en el proyecto.
El cronómetro, sin embargo, fue mucho menos paciente que las expectativas.
Lo interesante de las palabras de Alonso no está únicamente en admitir lo evidente meses después. El asturiano también ha contado cómo reaccionó internamente Aston Martin cuando comprendió que aquello que tenía entre manos no era suficientemente competitivo.
Y la respuesta, según el bicampeón, fue casi inmediata.
“Lo bueno del equipo y del proyecto es que tenemos gente con muchísimo talento. Tenemos las mejores instalaciones y tenemos esa motivación por convertirnos en aspirantes en el futuro”, explicó.
“Después del primer día, ya en el segundo estaba clara la dirección que había que tomar. Todo el mundo estaba unido en hacer lo que fuese necesario para mejorar la situación”.
Aston Martin no decidió esperar a que los problemas desaparecieran solos. El diagnóstico obligó a cambiar el rumbo muy pronto y, según revela Alonso, dentro del equipo se asumió también que la solución no iba a llegar de una carrera para otra.
De hecho, hubo una especie de horizonte marcado desde el principio.
“Acordamos esperar a la segunda parte de la temporada para asegurarnos de poner el coche en el lugar correcto”, reconoció.
Es una confesión que permite entender mejor la particular temporada de Aston Martin. Mientras otros equipos fueron introduciendo evoluciones durante los primeros meses del campeonato, el conjunto de Silverstone tuvo que afrontar buena parte de la primera mitad del curso con un coche que ya sabía que necesitaba cambios profundos.
La primera gran respuesta llegó en Hungría con el denominado AMR26 ‘B’, un paquete de mejoras importante que dejó mejores sensaciones desde sus primeros kilómetros. Alonso aseguró entonces que las novedades habían funcionado tal y como esperaba el equipo y consideró ese hecho “muy positivo” también pensando más allá de 2026.
No fue una transformación milagrosa. Ni pretendía serlo.
Antes incluso de estrenarlo, el español ya había advertido de que aquella evolución difícilmente cambiaría de golpe la posición de Aston Martin en la parrilla.
Y el tiempo le ha dado la razón.
El nuevo coche permitió dar pasos adelante y Honda también estrenó posteriormente su primera evolución de la unidad de potencia en Zandvoort. Pero el proyecto sigue teniendo debilidades importantes, especialmente alrededor de un motor que todavía arrastra problemas de rendimiento, fiabilidad y manejabilidad.
Madrid ofreció el último recordatorio.
Alonso terminó 17º y a dos vueltas del ganador en su carrera de casa, mientras Lance Stroll tuvo que abandonar. El español explicó después que la unidad de potencia había funcionado “muy mal” y reveló un problema que le hacía perder rendimiento después de levantar el pie del acelerador.
Por eso, las palabras de Alonso sobre aquel “shock” inicial adquieren ahora otro significado.
Catorce grandes premios después, Aston Martin ocupa la décima posición del Mundial de Constructores con apenas tres puntos, únicamente por delante de Cadillac.
El golpe del comienzo de temporada, por tanto, fue real. También lo fue la necesidad de rehacer parte del camino.
Pero Alonso insiste en separar una cosa de la otra: que Aston Martin haya empezado muy lejos de donde esperaba no significa, desde su punto de vista, que el proyecto se haya detenido.
“Ha sido un comienzo duro, pero no porque la gente no haya trabajado para mejorar la situación”, defendió. “Simplemente era una cuestión de tiempo”.
Y ahí reside también buena parte de la apuesta actual de Aston Martin.
El AMR26 que comenzó 2026 no estuvo a la altura de lo esperado. El propio Alonso ya no lo esconde: fue un “shock”. La respuesta del equipo fue asumirlo prácticamente de inmediato, cambiar de dirección y aceptar que arreglarlo exigiría meses en lugar de semanas.
Ahora falta la parte más importante: demostrar que aquella dirección elegida en el “día dos” era realmente la correcta. “Soy optimista con el futuro”, sentencia Alonso.
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