La continua evolución de la normativa de 2026 está llevando, carrera tras carrera, a intervenciones específicas no solo para reforzar el reglamento, sino también para mejorar la seguridad. Antes de la cita de Miami, por ejemplo, la FIA y los fabricantes aprobaron una serie de actualizaciones técnicas válidas para clasificación y carrera, escuchando también los comentarios e indicaciones de los pilotos.
Uno de los puntos planteados por los pilotos está relacionado con la forma en que se señala el estado de funcionamiento del motor eléctrico. Por razones de seguridad, desde el exterior debe ser posible comprender en qué fase de gestión energética se encuentra un monoplaza, y precisamente por ello las luces LED traseras han adquirido este año un papel mucho más amplio e informativo que en el pasado, convirtiéndose en un indicador directo de los distintos modos operativos de la unidad eléctrica.
En la parte trasera, de hecho, la luz LED central ha sido rediseñada con funciones adicionales y, sobre todo, nuevos colores. Estos permiten identificar situaciones particulares, como la presencia de un piloto novato en pista, o señalar un programa de trabajo diferente al de la competencia, como ocurrió en los test de Barcelona con Aston Martin.
Si hasta el año pasado las luces se activaban únicamente durante las fases de recarga del sistema híbrido, esta temporada, debido a un MGU-K mucho más potente, es necesario que desempeñen funciones considerablemente más complejas. Más que indicar la recuperación de energía, ahora señalan el estado operativo del motor eléctrico mediante un sistema codificado que, según el número de destellos, distingue tres modos diferentes de funcionamiento.
Cuando las luces LED parpadean una sola vez, significa que el MGU-K no está entregando la potencia máxima de 350 kW, aunque continúa suministrando energía. En la práctica, a partir de ese momento el monoplaza puede entrar en la fase de derating y comenzar a perder velocidad, por lo que es fundamental que el piloto que rueda detrás tenga una indicación inmediata de lo que está sucediendo con el coche que le precede.
Cuando las luces LED parpadean dos veces consecutivas, significa que el MGU-K está, de hecho, “apagado”: ya no suministra energía al sistema y el monoplaza utiliza únicamente el motor de combustión. Si, por el contrario, el parpadeo se vuelve rápido y continuo, se está señalando el superclipping, es decir, la fase en la que el motor eléctrico entra en recuperación trabajando en contra del motor térmico para recargar la batería.
Así es el nuevo sistema de luces que codifica mediante colores el estado del MGU-K
Foto de: Gianluca D’Alessandro
Sin embargo, para los pilotos no siempre era sencillo reconocer estas modalidades basadas exclusivamente en destellos rápidos, también porque las vibraciones a las que están sometidos dentro del coche dificultan apreciar las diferencias. Por ello, aprovechando las posibilidades que ofrece la nueva luz LED trasera, la Federación —siempre muy atenta en materia de seguridad— ha decidido revisar el sistema de señalización, probándolo de forma experimental por primera vez durante los entrenamientos libres del Gran Premio de Canadá, a la espera de su introducción definitiva.
En esencia, en lugar de indicar el estado del sistema híbrido mediante una secuencia de destellos, ahora cada modo del motor eléctrico está codificado a través de un color específico. Cuando la luz trasera parpadea en azul brillante, significa que el MGU-K ha dejado de entregar la potencia máxima de 350 kW, equivalente a lo que anteriormente se indicaba con un único destello.
Cuando la luz se vuelve violeta, significa que el motor eléctrico ya no está suministrando energía y el monoplaza avanza únicamente con el motor de combustión. Si la luz se vuelve amarilla, indica que el sistema ha entrado en la fase de recarga mediante el superclipping, que, aunque reducido por las últimas modificaciones reglamentarias, sigue estando presente y continúa siendo una herramienta importante para que los equipos recuperen energía.
Este nuevo sistema ofrecerá a los pilotos que ruedan detrás una indicación más sencilla sobre el nivel de energía de sus rivales, pero el objetivo principal sigue siendo la seguridad. Cuando el MGU-K entra en fase de recarga, especialmente durante el superclipping, pueden producirse reducciones de velocidad, por lo que es fundamental que los pilotos puedan percibirlo con antelación. La primera sesión de entrenamientos libres en Canadá sirvió para recopilar datos y opiniones de los pilotos antes de la introducción definitiva de esta nueva codificación.
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