Los autobuses eléctricos cada vez están más presentes en las grandes urbes. Algunas capitales, como Madrid, ya cuentan con numerosas unidades proporcionando servicio diario. Buen ejemplo de esto es el aumento en países como Alemania, donde no sólo circulan ya muchas unidades, sino que el gobierno estatal ha movilizado una importante inversión para reducir las emisiones de carbono en ciudades principales.
En 2025 se produjo un punto de inflexión en el transporte urbano alemán: uno de cada cuatro autobuses urbanos nuevos tenía un sistema de propulsión eléctrico. Según datos del Kraftfahrt-Bundesamt (la autoridad federal de Transporte de Alemania), 1.458 autobuses eléctricos de más de ocho toneladas se matricularon el año pasado, más del doble que en 2024, cuando solo se registraron 635 unidades.
Este crecimiento no solo es un récord absoluto, sino también una señal de que la electrificación de las flotas de transporte público está dejando atrás al diésel. En cifras absolutas, la base de autobuses eléctricos en Alemania superó las 5.000 unidades, con estimaciones gubernamentales que sitúan el parque total (entre todas las motorizaciones) en alrededor de 5.700 vehículos en servicio en 2025.
El liderazgo del mercado también ha cambiado. En 2025, la compañía Daimler Buses consolidó su primer puesto con 664 unidades eléctricas entregadas, representando cerca del 46 % del total de autobuses eléctricos nuevos. MAN se mantuvo en segundo lugar con 386 unidades, mientras que BYD irrumpió en el podio con 167 unidades. Esto destaca la gran presencia de productores globales en Europa.
Este avance alemán forma parte de una tendencia más amplia en toda la Unión Europea. Un informe publicado por Transport & Environment apunta que el 60% de los autobuses urbanos nuevos registrados en la UE en 2025 fueron vehículos de ‘cero emisiones’. De ese total, la mayoría son autobuses eléctricos a batería, aunque también hay una pequeña representación con pila de combustible de hidrógeno.
Además, varias naciones están alcanzando cifras realmente altas en electrificación de transporte público: Bulgaria, Dinamarca, Estonia, Letonia y Eslovenia lograron que todas sus nuevas matriculaciones de autobuses urbanos fueran cero emisiones en 2025, y otros seis países (como los Países Bajos y Finlandia) superaron el 90 %.
Este ritmo de crecimiento sugiere que la meta de 100 % de autobuses urbanos sin emisiones para 2028 podría alcanzarse antes de lo previsto si las tasas actuales se mantienen, un objetivo mucho más ambicioso que el establecido por la directiva europea de vehículos limpios para 2035.
El impacto de esta transición no es solo ambiental. Los autobuses eléctricos ofrecen ventajas operativas claras: niveles de ruido considerablemente más bajos, menores costes de mantenimiento, y una mejor experiencia para pasajeros y conductores. Además, las autoridades europeas estiman que la electrificación de las flotas podría reducir casi un millón de toneladas de CO2 anuales si se combina con electricidad renovable.
No obstante, el proceso aún enfrenta retos, como la financiación de la infraestructura de recarga y la adaptación de rutas más largas. Para 2030, el ejecutivo europeo afirma que al menos la mitad de los autobuses urbanos operen con propulsión eléctrica, marcando el siguiente gran objetivo para seguir reduciendo las emisiones y modernizando el transporte público.
Temas
Casi 1.000.000 de toneladas de CO2 no llegarán a la atmósfera porque el 60% de los autobuses en Europa ya son eléctricos

