Con una batería de 528 kWh y 52 asientos este es el primer autobús 100% eléctrico para explorar glaciares

Con una batería de 528 kWh y 52 asientos este es el primer autobús 100% eléctrico para explorar glaciares

El turismo de aventura y la exploración ártica están a punto de cambiar su banda sonora para siempre. Hasta ahora, el transporte de pasajeros por las superficies heladas de los entornos más extremos dependía de masivos bloques de combustión interna, cuyo ruido y vibraciones rompían la paz de entornos naturales protegidos. Sin embargo, un proyecto pionero en Canadá ha demostrado que la electrificación de alta tensión es totalmente viable incluso en las condiciones geográficas más extremas y exigentes del planeta.
La empresa de experiencias Pursuit ha completado con éxito la transformación de uno de sus icónicos camiones exploradores de la flota que opera en el campo de hielo Columbia. En lugar de construir un bastidor desde cero, los ingenieros optaron por una compleja operación de reconversión mecánica: desmantelaron por completo el tren motriz de gasóleo obsoleto para implementar una arquitectura eléctrica de última generación, abriendo un nuevo camino para la sostenibilidad industrial en zonas protegidas.
El proceso de remodelación técnica exigió un enfoque quirúrgico por parte de los desarrolladores. Del vehículo original únicamente se mantuvo la estructura superior de la carrocería, es decir, la cabina acristalada destinada a alojar a los 52 pasajeros de la expedición. Todo lo que se encuentra por debajo de esa línea, incluyendo los ejes, el sistema de transmisión, las líneas de frenado y el chasis de soporte, se descartó por completo para dar paso a componentes mecánicos de nueva factura.
El nuevo chasis de soporte se diseñó con un enfoque de aligeramiento masivo, logrando reducir el peso total de la estructura en más de un cincuenta por ciento en comparación con el robusto bastidor de acero original. Esta ganancia de ligereza es fundamental para mitigar la presión sobre el hielo de 10.000 años de antigüedad y mejorar la respuesta dinámica del tren de rodaje en pendientes con desniveles pronunciados.
La propulsión del mastodóntico vehículo corre a cargo de un enorme paquete de baterías centralizado que registra una capacidad de almacenamiento de 528 kilovatios hora. Gracias a la gestión del flujo energético y a la retención de los motores eléctricos, este acumulador proporciona suficiente energía para completar entre 30 y 35 viajes de ida y vuelta completos a lo largo del recorrido turístico al famoso glaciar Athabasca en el Parque Nacional Jasper, Alberta, antes de requerir una parada de recarga estática.
La eficiencia del sistema mecánico se complementa con la instalación de 12 paneles solares bifaciales colocados en la zona superior del techo. Estas placas tienen la particularidad mecánica de absorber tanto la radiación lumínica directa del sol como el reflejo de la luz que rebota desde la superficie blanca del hielo inferior. Asimismo, el sistema de frenada regenerativa aprovecha la inercia del vehículo en los descensos prolongados para invertir el funcionamiento del motor, actuando como generador para recuperar electricidad.
El cambio a este formato de movilidad mecánica permite suprimir la emisión de entre 200 y 300 kilogramos de dióxido de carbono por cada jornada de actividad en comparación con los camiones convencionales. Tye Noble, presidente de Noble Northern, empresa encargada de la transformación ha declarado: “hace cinco años, era impensable que un vehículo como este pudiera incorporar seis kilovatios de energía solar. Por eso este proyecto piloto es tan valioso: la tecnología está lista para ser probada en uno de los entornos operativos más exigentes del mundo”.
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