Definitivamente, los coches eléctricos son más baratos que los de combustión por este motivo

Definitivamente, los coches eléctricos son más baratos que los de combustión por este motivo

El precio sigue siendo la gran barrera del coche eléctrico, pero el mercado empieza a moverse en una dirección menos evidente de lo que parece. Un estudio del ICCT y Fraunhofer ISI sobre Alemania, el mayor mercado automovilístico de Europa, concluye que los eléctricos de batería comparables son hoy un 18% más baratos en términos reales que en 2020, aunque el precio medio de lista haya subido con fuerza.
A primera vista, el dato parece contradictorio. Entre 2020 y 2025, el precio medio nominal de los coches eléctricos de batería en Alemania pasó de unos 37.000 a 53.000 euros. Esa cifra podría alimentar la idea de que el eléctrico se está alejando del comprador medio.
Pero el estudio matiza esa lectura. El encarecimiento medio se debe sobre todo a un cambio en la oferta: ahora hay muchos más eléctricos en segmentos medios, altos y prémium. Es decir, el mercado ya no está formado principalmente por urbanos y compactos, sino también por SUV, berlinas y modelos de mayor autonomía y potencia.
Para comparar de forma justa, los investigadores analizaron modelos concretos a lo largo del tiempo, corrigiendo la inflación y ajustando variables como peso, potencia y autonomía. Ahí aparece la conclusión importante: a igualdad de características, el eléctrico ha bajado alrededor de un 18% en cinco años.
La comparación con los vehículos de combustión refuerza el cambio. Según el análisis, los precios reales de los coches con motor térmico aumentaron alrededor de un 2% en el mismo periodo.
Esto no significa que todos los eléctricos sean baratos ni que la barrera de entrada haya desaparecido. Pero sí indica que la tecnología está avanzando hacia una mayor competitividad, especialmente si se compara modelo contra modelo y no solo por precio medio de mercado.
Uno de los factores clave es la caída del coste de las baterías. Entre 2020 y 2025, su precio descendió nominalmente entre un 21% y un 24%, desde unos 165-185 euros por kWh hasta unos 130-140 euros. Ajustado por inflación, la reducción equivale a entre el 35% y el 37%.
Sin embargo, esa rebaja no se ha trasladado por completo al precio final del coche. Parte del ahorro se ha utilizado para montar baterías más grandes, mejorar la autonomía, aumentar prestaciones o absorber costes de desarrollo.
El resultado es que los eléctricos son mejores que hace cinco años, pero todavía existe margen para que bajen más.
La oferta también ha cambiado mucho. En Alemania, los modelos eléctricos disponibles pasaron de 38 en 2020 a 159 en 2025. En cambio, los modelos de combustión bajaron de 275 a 194.
El problema está en la parte baja del mercado. En los segmentos mini y compacto solo había 19 eléctricos de batería en 2025, frente a 35 modelos de combustión. Ahí sigue estando una de las grandes carencias para acelerar la adopción masiva: no basta con que haya más eléctricos; hacen falta más eléctricos asequibles.
Alemania funciona como termómetro para el resto del continente. Si los eléctricos comparables ya son más baratos en términos reales, el debate cambia. El problema no es solo tecnológico, sino de oferta, ayudas, infraestructura y disponibilidad de modelos económicos.
La transición no dependerá únicamente de grandes SUV eléctricos con mucha autonomía. También necesitará urbanos y compactos con precios más bajos, baterías más baratas y una red de carga fiable.
El estudio deja una conclusión clara: el coche eléctrico avanza hacia la competitividad, pero todavía no ha terminado de trasladar todo su potencial de ahorro al comprador.
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