La certificación UL, durante años un detalle casi invisible en las fichas técnicas de las bicicletas eléctricas, se ha convertido hoy en uno de los elementos clave del sector. Su importancia es tal que ahora está en el centro de una demanda judicial de gran alcance presentada por Amazon y UL contra varios fabricantes y vendedores chinos acusados de utilizar de forma fraudulenta este distintivo de seguridad.
La demanda fue presentada recientemente ante un tribunal federal del estado de Washington y señala a varias empresas por haber comercializado bicicletas eléctricas y patinetes con logotipos de UL sin contar con la autorización necesaria. Según la acusación, estos productos se vendieron durante 2024 y 2025, incluyendo unidades comercializadas directamente a través de la plataforma de Amazon.
Entre los demandados figuran compañías como Jiangmen Meijiasheng Bicycle, Shenzhen Aibosi Sport Technology, Guangzhou Aierfeile Sport Technology y Hong Kong Manchester International Trading, además de un vendedor individual. El escrito judicial identifica al menos siete modelos concretos de bicicletas eléctricas, comercializadas bajo distintas marcas, que supuestamente mostraban sellos de certificación UL inexistentes, según la información recogida por el medio Bicycle Retailer.
Amazon y UL sostienen que estas prácticas no solo infringen los derechos de marca del organismo certificador, sino que también violan las condiciones de venta de la plataforma y engañan deliberadamente a los consumidores, haciéndoles creer que los sistemas eléctricos y las baterías cumplen estándares de seguridad reconocidos.
El creciente protagonismo de UL en el mundo de la movilidad eléctrica está directamente relacionado con los incendios provocados por baterías de litio, poco frecuentes pero muy mediáticos. En respuesta, normas como UL 2849, que evalúa sistemas eléctricos completos de ebikes, o UL 2271, centrada en los paquetes de baterías, se han convertido en referencia obligada para ayuntamientos, aseguradoras, propietarios de viviendas y grandes plataformas de venta online.
Cada vez más ciudades y mercados exigen certificaciones verificables antes de permitir la venta o el uso de estos vehículos, lo que ha elevado el valor comercial del sello UL, como también el interés en falsificarlo.
Uno de los puntos clave del caso es la confusión generalizada sobre qué significa realmente “UL”. Aunque UL publica los estándares técnicos, solo su división comercial puede autorizar el uso de su logotipo. Existen laboratorios independientes que pueden verificar si un producto cumple con esas normas, pero eso no equivale a estar oficialmente certificado por UL ni da derecho a usar su marca.
En muchos casos legítimos, los fabricantes hablan de productos “conformes a UL” o “testados según estándares UL”, pero sin utilizar el sello oficial. El problema, según la demanda, es que los productos investigados habrían mostrado directamente logotipos de UL sin haber pasado por ese proceso.
Amazon y UL solicitan indemnizaciones económicas y la retirada, incautación y destrucción de los productos con certificaciones falsas. Más allá del caso concreto, la demanda lanza un mensaje claro al sector: la seguridad y la transparencia ya no son opcionales en la movilidad eléctrica.
En un mercado cada vez más regulado y vigilado, el uso indebido de sellos de seguridad puede convertirse no solo en un problema comercial, sino también legal.
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Denuncian a varios fabricantes chinos de bicicletas eléctricas y patinetes por falsear los certificados de seguridad obligatorios

