La saga que rodea al ascenso de Yuki Tsunoda y el descenso de Liam Lawson a Racing Bulls es así: desde hace años, alrededor y a través de los múltiples títulos mundiales de Max Verstappen, Red Bull ha sido un equipo de Fórmula 1 de un solo coche.
Desde la salida de Daniel Ricciardo en 2018, Pierre Gasly, Alex Albon, Sergio Pérez y ahora el neozelandés han intentado y han fracasado en lidiar con la conducción de un monoplaza principalmente preparado para adaptarse el estilo de pilotaje de Max Verstappen. Y ello durante dos eras diferentes de reglamento técnico.
Con un blanco resplandeciente en el RB21, Tsunoda comenzará su intento de evitar unirse a esa lista en el Gran Premio de Japón de este fin de semana. Pero, desde la gravedad de la incapacidad de Pérez para acercarse a Verstappen en 2021 y 2024, lo que le costó a Red Bull dos campeonatos de constructores, en base a una observación irónica desde el paddock de la F1 en el GP de China se insinuó que podría haber una solución rápida para el equipo de Christian Horner.
Dado que Verstappen sugirió en Shanghai que el coche de Racing Bulls es “más fácil de conducir que el nuestro”, entonces… ¿Por qué no sería una solución pintar un VCARB 02 con los colores elegidos para el segundo Red Bull?
Liam Lawson, Red Bull Racing, Isack Hadjar, RB F1 Team
Foto de: Red Bull Content Pool
Las ventajas para los de Milton Keynes serían evidentes. Podrían concentrarse en poner a punto el RB21 para seguir dando a Verstappen el fuerte tren delantero que quiere, pero reduciendo los problemas en la parte trasera que minan la confianza y que ni siquiera el prodigioso talento del neerlandés puede domar cuando aparecen al azar.
Al mismo tiempo, quienquiera que sea el compañero de equipo de Verstappen en un fin de semana determinado -está a punto de tener el tercero en sólo cuatro grandes premios, desde Abu Dhabi el año pasado- tendría que conducir el RB más flexible, con su altura de marcha ligeramente más alta, que normalmente hace que sea más fácil de pilotar.
Incluso, hay ejemplos históricos en la Fórmula 1 en los que los equipos han alineado coches con especificaciones muy diferentes: desde los Red Bull RB20 de baja y alta carga aerodinámica con los que Pérez y Verstappen corrieron respectivamente en el GP de Hungría del año pasado, hasta McLaren, que presentó sus coches M7A habituales (con tres especificaciones diferentes), así como el M9A de tracción a las cuatro ruedas en el GP de Gran Bretaña de 1969.
Obviamente, siendo este un mundo moderno implacablemente real, los rivales de Red Bull en la F1 se opondrían a tal táctica, ya que el campeonato hace tiempo que dejó de permitirlo. Tendrían la base legal para detener este plan en seco (lo que no impide que sea una discusión intrigante en una esfera tan intrincada y fascinante como el automovilismo).
La principal norma que incumpliría un intento de este tipo es el artículo 17.3 (y sus muchas subcategorías) del reglamento técnico de la F1, que trata de los “Componentes de Equipo Listados” (LTC). Esto limita a las escuderías a añadir piezas específicas (incluidas todas las superficies aerodinámicas) a sus coches para su uso en competición que hayan diseñado ellos mismos.
También está el artículo 17.5 sobre componentes transferibles (TRC), que se refiere a las piezas que los equipos pueden fabricar y vender a otros. Esto es particularmente pertinente para la situación de Red Bull/RB, ya que comparten muchas piezas mecánicas, incluida la suspensión para los ejes delantero y trasero, además de las cajas de cambios.
Max Verstappen, Red Bull Racing, Isack Hadjar, RB F1 Team
Foto de: Red Bull Content Pool
El reglamento técnico de la F1 también incluye el suministro de piezas de Componentes de Suministro Estándar (SSC) y Componentes de Fuente Abierta (OSC) que cubren elementos específicos (y que generalmente no influyen en el rendimiento) de los coches que se subcontratan en términos de producción a proveedores. Esto puede incluir a otras escuderías.
Aunque estas normas se han ido modificando a lo largo de los años -sobre todo a raíz de la llegada de Haas como competidor utilizando tantas piezas de la lista producidas por Ferrari como se permitió en 2016-, Red Bull es en realidad la razón principal por la que existen normas que prohíben los coches cliente.
Desde finales de 2005, los de las bebidas energéticas han sido propietarios tanto de su escudería homónima como de su equipo junior, lo que llevó a la compleja prohibición de dos equipos con diseños casi idénticos en 2010. Por si fuera poco, las normas de la F1 (artículos 17.2.4 y 17.2.6 del reglamento técnico de 2025) prohíben a Red Bull incluso transferir personal entre sus dos escuderías para compartir ideas. Y Red Bull ni siquiera podría utilizar imágenes, escaneos o secuencias de vídeo para replicar el paquete compatible de RB para un coche; tendría que utilizar sus propios recursos para llevar a cabo la investigación de tales diseños.
En la era del límite de costes, eso es más difícil que nunca y, realmente, un dolor de cabeza del que Red Bull podría prescindir mientras continúa con su tarea autoimpuesta de proporcionar a Verstappen un coche que se adapte a sus geniales necesidades, y que no destruya las posibilidades de su compañero de garaje. Y, ahora mismo, eso ni siquiera suma el coche más rápido para un solo piloto de Red Bull…
En este artículo
Alex Kalinauckas
Fórmula 1
Red Bull Racing
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