La industria automotriz en China atraviesa una fase de profunda reorganización estratégica. Tras años de expansión acelerada, los principales fabricantes del país viran hacia la consolidación interna, integrando divisiones, racionalizando portafolios y reforzando la gestión centralizada. Esto responde a un entorno marcado por la intensificación de la competencia, el estrechamiento de márgenes y la desaceleración del crecimiento de la demanda.
Uno de los movimientos más representativos ha sido el protagonizado por Geely Automobile Holdings, que a finales de diciembre completó la privatización e integración total de Zeekr Intelligent Technology.
La operación supone la incorporación de Zeekr como filial al 100% del grupo y su retirada de la Bolsa de Nueva York, con el objetivo de reforzar sinergias en áreas clave como el desarrollo de producto, la fabricación y los canales comerciales.
Con esta decisión, Geely culmina un cambio de rumbo respecto a la estrategia seguida en años anteriores, cuando apostó por la creación y adquisición de múltiples marcas. La integración de Geely, Lynk & Co y Zeekr bajo una gestión más unificada da forma a la estrategia conocida como “One Geely”, diseñada para eliminar duplicidades, reducir costes y mejorar la eficiencia operativa.
Desde la dirección del grupo han subrayado que la reorganización permitirá optimizar los recursos en investigación y desarrollo, márketing, administración y compras. Esto ocurre en un contexto en el que la presión sobre los precios y el ritmo de innovación tecnológica exigen estructuras más ágiles y coordinadas.
El caso de Geely no es aislado.
Guangzhou Automobile Group (GAC) anunció también en la segunda mitad de 2025 una profunda reforma organizativa, integrando sus marcas de nueva energía Aion y Haobo dentro de una única unidad de negocio. El proceso, que culminará previsiblemente a comienzos de 2026, incluye la unificación progresiva de los canales de venta y distribución, con el objetivo de reforzar la coherencia estratégica y mejorar la competitividad.
Por su parte, SAIC Motor, el mayor fabricante chino por volumen, ha avanzado en la consolidación de varias de sus divisiones internas, impulsando la cooperación entre marcas y centralizando funciones clave como la I+D y la gestión tecnológica. La compañía busca así fortalecer su posición en un mercado cada vez más exigente, tanto en el segmento de vehículos de combustión como en el de vehículos eléctricos y comerciales.
Este proceso de integración refleja una tendencia más amplia dentro del sector.
A medida que el mercado chino del automóvil, y especialmente el de vehículos de nuevas energías (100% eléctricos e híbridos enchufables), entra en una fase de mayor madurez, los fabricantes priorizan la concentración de recursos y las economías de escala frente a la expansión desordenada de marcas. Analistas del sector coinciden en que el mercado tenderá a consolidarse en torno a un número reducido de grandes grupos capaces de sostener la inversión tecnológica y resistir la competencia en precios.
En este escenario, empresas líderes como BYD mantienen posiciones dominantes, mientras otros actores ajustan sus estrategias para preservar cuota de mercado y rentabilidad. La consolidación interna se perfila así como una herramienta clave para afrontar los retos de un sector en transformación, donde la eficiencia y la resiliencia estratégica resultan cada vez más determinantes.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**