Tesla enfrenta nuevos desafíos regulatorios en su principal mercado estadounidense. La compañía de vehículos eléctricos de Elon Musk, que recientemente perdió el liderazgo global ante BYD, concentra ahora sus esfuerzos en áreas como la conducción autónoma. Sus vehículos equipados con sistemas de asistencia avanzada ya circulan por Estados Unidos, mientras las autoridades amenazan con sanciones por la denominación de su sistema Autopilot.
El CEO aspira a convertir a Tesla en referente global de movilidad autónoma. Durante años ha comercializado su paquete de asistentes bajo el nombre Autopilot, que según las autoridades genera falsas expectativas sobre su autonomía. El Departamento de Vehículos a Motor de California (DMV) ha criticado esta terminología, argumentando que los conductores pueden malinterpretar las capacidades reales del sistema.
Se han reportado múltiples incidentes donde conductores, confiando excesivamente en los asistentes, realizan actividades como dormir o leer durante la conducción. Aunque el conductor mantiene la responsabilidad final, las autoridades consideran que Tesla comparte culpa por utilizar una denominación engañosa.
En julio, la compañía recibió una advertencia formal, pero no implementó cambios sustanciales. El DMV ha decidido retrasar 60 días la aplicación de una sanción que prohibiría a Tesla vender vehículos en California durante 30 días. California representa el mayor mercado de Tesla fuera de China, con aproximadamente 135.500 unidades vendidas en los primeros nueve meses de 2025.
El DMV señala que Tesla ha modificado recientemente la terminología de Full Self Driving a Full Self-Driving (Supervised), aclarando que requiere supervisión constante del conductor. La eventual prohibición de ventas en California tendría un impacto significativo en las operaciones de la empresa.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**

