El 30% de los coches españoles está fuera de la ley, y la multa a la que se enfrentan no es el único problema

El 30% de los coches españoles está fuera de la ley, y la multa a la que se enfrentan no es el único problema

En los últimos años, los datos de la Asociación AECA-ITV revelan una realidad preocupante en las carreteras españolas: alrededor de 3 de cada 10 vehículos obligados a pasar la revisión circulan sin haber cumplido con este trámite legal. Esto coloca a cerca del 30% del parque móvil en una situación irregular, que lejos de reducirse se consolida en un contexto en el que la edad media de los turismos en España no deja de aumentar, superando ya los 14 años de antigüedad.
Circular sin la ITV en regla contraviene la normativa de tráfico y conlleva implicaciones directas para la seguridad de todos los usuarios. Sabemos que es un trámite molesto, pero la falta de este control preventivo incrementa la probabilidad de que circulen automóviles con deficiencias graves.
El primer inconveniente que suele asociarse al incumplimiento de la inspección es la multa de la DGT, que oscila entre los 200 euros en caso de ITV caducada o desfavorable y los 500 euros si se circula con una inspección negativa. Pero este no es el único problema al que se expone el conductor.
El principal problema llega en caso de verse involucrado en un accidente de tráfico. Al no tener la correspondiente inspección en vigor, las aseguradoras pueden acogerse a las cláusulas de sus pólizas y rechazar la cobertura de daños propios, e incluso reclamar al tomador del seguro el importe abonado en concepto de responsabilidad civil a terceros. Esto implica que el propietario del vehículo debe responder con su patrimonio personal ante las indemnizaciones y costes derivados del siniestro, algo que en accidentes graves puede llegar a cifras astronómicas.
El análisis estadístico de los resultados de las inspecciones demuestra que faltar a la ITV no es un simple despiste, sino que está ligada al deterioro mecánico no detectado. Cerca del 75% de defectos graves o muy graves identificados durante las revisiones se concentran en cuatro apartados clave para la dinámica del vehículo: el sistema de alumbrado y señalización, los ejes y neumáticos, la suspensión y los frenos. Se da la circunstancia de que los conductores que más retrasan su visita a la estación son, por norma general, los que acumulan mayor cantidad de fallos graves.
El envejecimiento continuado del parque automovilístico en España acentúa este escenario. Los vehículos con más antigüedad carecen de los avanzados asistentes de conducción que forman parte del equipamiento de los modelos más modernos, por lo que su seguridad depende del correcto mantenimiento de sus componentes mecánicos tradicionales. Mantener un control riguroso no responde solo a una exigencia del marco regulatorio, sino a la necesidad de garantizar que cada automóvil que circula cumple con unos estándares mínimos para prevenir colisiones y proteger a sus ocupantes.
Es verdad que por pasar la ITV no se van a evitar del todo los accidentes, pero sí ayuda a eliminar de la circulación coches con defectos graves antes de que se conviertan en un problema todavía más grande.
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