La marca china Xpeng ha decidido dar un paso que redefine su estrategia a largo plazo. Su fundador, presidente y consejero delegado, ha tomado el control de la división de robótica con una hoja de ruta que busca posicionar a la firma en cabeza de la IA física, un ecosistema donde los coches eléctricos y los robots humanoides comparten ADN.
Al asumir el cargo de CEO de la unidad de robótica con efecto inmediato, He Xiaopeng sitúa a esta división en el centro neurálgico del grupo. La corporación ya no se define solo como una marca de vehículos eléctricos, sino como una entidad de IA aplicada al mundo real. Esta reestructuración coincide con un momento crítico: la proximidad de la producción en masa y la comercialización a gran escala de sus desarrollos. Se trata de un punto de inflexión que el propio directivo compara con los días previos al lanzamiento de su primer coche eléctrico hace casi una década.
A diferencia de modelos como ChatGPT, Claude o Gemini, que operan solo en entornos virtuales, la IA física dota a las máquinas de la capacidad de observar, comprender, e interactuar con el mundo real. El coche autónomo y el robot humanoide son, en esencia, las dos caras de una misma moneda dentro de este paradigma tecnológico.
La ventaja competitiva de un constructor de vehículos eléctricos al entrar en el campo de la robótica radica en las sinergias técnicas. Ambos dispositivos comparten infraestructura de computación, sistemas de chips avanzados, sensores de percepción espacial y, sobre todo, un modelo de comprensión del mundo físico. Los algoritmos que permiten a un coche interpretar un cruce o predecir el movimiento de un peatón son la base para que un robot manipule objetos o se desplace por un espacio. Xpeng aprovecha la inversión y experiencia acumuladas en el desarrollo de sus asistentes avanzados a la conducción para acelerar el aprendizaje de sus humanoides.
El estandarte de esta nueva era en la compañía tiene nombre propio: IRON. Este robot humanoide, que ya ha captado la atención de la industria por la fluidez y naturalidad de sus movimientos, está equipado con chips de IA Turing y ejecuta la tecnología de segunda generación de modelos de visión, lenguaje y acción (VLA). A diferencia de los sistemas tradicionales, este modelo prescinde de las capas lingüísticas humanas intermedias para procesar la información del entorno mediante un lenguaje propio del mundo físico. Esto optimiza la velocidad de respuesta y la capacidad de razonamiento y decisión ante imprevistos en tiempo real.
La arquitectura de IRON destaca por integrar componentes que imitan la fisonomía humana, incluyendo músculos artificiales basados en estructuras reticulares, articulaciones armónicas en las manos y matrices de micrófonos. Lejos de ser un simple ejercicio de ingeniería o un prototipo de exhibición, el plan de despliegue contempla una escalada industrial. Xpeng ya ha iniciado la construcción de instalaciones para su producción masiva en Guangzhou, con el objetivo de alcanzar un ritmo de fabricación que permita iniciar la fase de despliegue comercial.
La hoja de ruta trazada por la dirección de Xpeng establece plazos concretos para la integración de estos asistentes autónomos. El objetivo es empezar con la producción en masa hacia el cuarto trimestre de 2026. Antes de dar el salto al mercado abierto, las primeras unidades se desplegarán en las propias plantas de fabricación de automóviles de la marca y en sus centros logísticos, asumiendo tareas repetitivas y de alta precisión. Esta fase servirá como banco de pruebas para pulir el control de calidad, la fiabilidad del hardware y la robustez del software en entornos reales.
La expansión hacia el sector servicios comenzará a materializarse a principios de 2027, momento en que los robots IRON se introducirán en las tiendas físicas de la marca para realizar labores de recepción, guiado y asistencia comercial a los clientes. Una vez consolidado el ecosistema doméstico y optimizados los costes de producción mediante las economías de escala, Xpeng prevé iniciar la exportación de sus robots a mercados internacionales durante el segundo trimestre de 2027. Las proyecciones a largo plazo apuntan hacia un mercado de volumen masivo para finales de la década, bajo la premisa de que el potencial comercial de la robótica humanoide acabará superando al del propio automóvil convencional a medida que la tecnología alcance su punto de madurez y los costes se equiparen a los de un vehículo medio.
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El CEO de Xpeng quiere que la compañía sea pionera en IA física, y prepara un ejército de robots para conseguirlo
