El goteo de marcas chinas que buscan refugio industrial fuera de sus fronteras se está convirtiendo en un torrente. El último en mover ficha es Dongfeng Motor, uno de los ‘cuatro grandes’ del motor en China y socio histórico de marcas como Renault o el Grupo Stellantis. Según las últimas informaciones, el gigante estatal está en conversaciones avanzadas con su socio local, Marcar, y un grupo de inversores para producir turismos en Turquía.
Como ya se ha analizado anteriormente, el movimiento no es casual.
Turquía no solo tiene una mano de obra cualificada y competitiva, sino que disfruta de un acuerdo de unión aduanera con la Unión Europea. Fabricar allí es, en la práctica, tener un pie dentro de la UE sin sufrir los impuestos a los coches fabricados directamente en China.
Dongfeng no viene a probar suerte con un solo modelo. La marca ya ha anunciado que para 2026 su objetivo es triplicar sus ventas en Europa, alcanzando las 80.000 unidades anuales.
Para lograrlo, desplegará una ofensiva multimarca que incluye desde su firma principal Dongfeng, que en España vende el Dongfeng Box, hasta su marca premium Voyah y la todoterreno M-Hero.
Contar con una fábrica en Turquía sería el pulmón logístico ideal para alimentar los mercados con coches de precio razonable. Hasta ahora, Dongfeng ha apostado por una estrategia de todo eléctrico o todo térmico. Ahora, tal y como apuntan las fuentes, el fabricante chino quiere apostar por otras opciones mecánicas, especialmente híbridos con más de 1.200 kilómetros de autonomía combinada.
Aunque las negociaciones están en curso y aún no hay un contrato firmado, el enfoque de Dongfeng es claro: flexibilidad.
Mientras que marcas como Tesla se centran exclusivamente en el eléctrico puro, Dongfeng apostará por los híbridos (HEV) y los eléctricos de autonomía extendida (EREV). Estos últimos son especialmente interesantes para el mercado del sur de Europa, donde la infraestructura de carga todavía flaquea.
Si Dongfeng consigue cerrar este acuerdo, Turquía se consolidará como el gran hub de la industria china en la región, sumándose a la que BYD ya está levantando en el país. Para los fabricantes europeos, esto supone un desafío logístico y comercial.
Ya no se trata de competir contra barcos que vienen de Asia; ahora se trata de competir contra coches fabricados ‘al lado de casa’ con costes de producción chinos y tecnología de baterías de última generación. Los aranceles europeos no están teniendo el efecto esperado.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**

