La feroz competencia que vive actualmente la industria automovilística china está obligando a los fabricantes a acelerar el desarrollo de nuevos modelos, reducir costes y acortar los tiempos de producción. Sin embargo, el presidente de Geely, Li Shufu, cree que esta carrera puede acabar teniendo consecuencias muy graves para algunas marcas. Esto le ha valido para confirmar un cambio de rumbo en su propia compañía.
Durante su intervención en el China Automotive Chongqing Forum 2026, el fundador del grupo Geely criticó abiertamente las estrategias basadas en lanzar vehículos al mercado lo más rápido posible sacrificando parte del proceso de desarrollo y validación. En su opinión, la industria corre el riesgo de adoptar la filosofía propia de “la comida rápida» en un producto donde la seguridad y la durabilidad deberían seguir siendo prioritarias.
Li Shufu fue especialmente contundente al hablar de este punto. El directivo defendió que los automóviles son bienes complejos y de alto valor que acompañan a sus propietarios durante muchos años, por lo que no pueden desarrollarse siguiendo criterios exclusivamente financieros o comerciales a corto plazo.
El presidente hizo hincapié en aspectos como la seguridad estructural, la fiabilidad mecánica o la resistencia de los componentes que requieren largos procesos de ingeniería y validación que no deberían verse comprometidos por la presión competitiva. «Los coches afectan directamente a la vida de las personas», apuntó el presidente de Geely durante el encuentro celebrado en Chongqing.
Estas declaraciones llegan en un momento clave para la industria china. La guerra de precios iniciada por algunos fabricantes y la irrupción constante de nuevos modelos han intensificado la presión sobre los departamentos de desarrollo, obligando a muchas compañías a reducir drásticamente los tiempos de lanzamiento.
Para Li Shufu, la única manera de garantizar la supervivencia a largo plazo pasa por construir marcas sólidas basadas en la innovación real y en unos estándares de calidad elevados. El empresario rechazó explícitamente las prácticas centradas en copiar soluciones existentes o en priorizar únicamente los beneficios inmediatos.
El fundador de Geely considera que saltarse determinadas etapas del proceso de ingeniería puede generar problemas difíciles de corregir en el futuro. En un mercado donde la reputación de marca es cada vez más importante, un fallo relacionado con la seguridad o la durabilidad podría tener consecuencias graves.
La reflexión resulta especialmente significativa viniendo de uno de los grupos más importantes del sector automovilístico chino. Bajo el paraguas de Geely se encuentran firmas como Geely Auto, Zeekr, Lynk & Co o Volvo, además de importantes participaciones en otras compañías internacionales. El discurso de Li Shufu también estuvo acompañado de referencias a la propia transformación interna del grupo. Geely está inmersa en un proceso de reorganización destinado a simplificar estructuras, eliminar duplicidades y concentrar recursos en aquellas áreas consideradas estratégicas.
Esta reestructuración forma parte de la denominada ‘Declaración de Taizhou’, un plan orientado a reforzar la competitividad del fabricante ante un escenario cada vez más exigente. El objetivo es optimizar la toma de decisiones y reducir las ineficiencias derivadas de una estructura empresarial extremadamente amplia.
En opinión del directivo, la consolidación será una tendencia inevitable dentro de la industria durante los próximos años. Sólo aquellas compañías capaces de mantener la disciplina financiera y diferenciarse tecnológicamente lograrán sobrevivir a un proceso de selección natural que ya ha comenzado.
Aunque la industria del automóvil ha cambiado profundamente durante la última década, el fundador de Geely sostiene que algunos principios siguen siendo innegociables. La innovación, la rapidez y la capacidad de adaptación son importantes. Pero cuando se trata de un producto destinado a transportar personas durante cientos de miles de kilómetros, la ingeniería rigurosa continúa siendo un requisito indispensable.
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El presidente de Geely, Li Shufu, lo deja claro: "La producción de coches de comida rápida conlleva riesgos irreversibles"

