El tira y afloja de Ferrari con el coche eléctrico acaba con su drástico desplome en Bolsa, a pesar de la intervención del Papa León XIV

El tira y afloja de Ferrari con el coche eléctrico acaba con su drástico desplome en Bolsa, a pesar de la intervención del Papa León XIV

Ferrari llevaba años preparando el terreno para el momento más delicado de su historia reciente: lanzar un coche completamente eléctrico sin perder la esencia que convirtió a la marca italiana en un icono mundial.
El problema es que el estreno del nuevo Ferrari Luce no ha generado euforia, sino dudas. Y la reacción del mercado ha sido inmediata.
Las acciones de Ferrari llegaron a caer más de un 8 % en la Bolsa de Milán tras la presentación oficial del modelo, un desplome que refleja el miedo de los inversores a que la electrificación diluya el ADN de la firma italiana.
El Luce representa un cambio radical para Ferrari. No solo es su primer coche 100 % eléctrico, también es el primer cinco plazas de su historia y uno de los modelos más alejados visualmente de los Ferrari tradicionales. Con 1.050 CV, cuatro motores eléctricos, batería de 122 kWh y más de 530 kilómetros de autonomía WLTP, el nuevo modelo acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y supera los 310 km/h.
Pero para entender cómo Ferrari ha llegado hasta aquí hay que retroceder varios años. La electrificación del fabricante italiano comenzó realmente en 2013 con el lanzamiento del Ferrari LaFerrari, un hiperdeportivo híbrido que utilizaba tecnología derivada de la Fórmula 1. Aquel modelo no era enchufable, pero abrió la puerta a una nueva era.
El siguiente gran paso llegó en 2019 con el Ferrari SF90 Stradale, el primer híbrido enchufable de producción de la marca. Con 1.000 CV y tres motores eléctricos, Ferrari demostraba que la electrificación podía convivir con las prestaciones extremas.
Desde entonces, la gama híbrida fue creciendo. Modelos como el Ferrari 296 GTB consolidaron la transición tecnológica mientras la compañía construía en Maranello su nueva “e-building”, una planta diseñada específicamente para futuros eléctricos.
Sin embargo, Ferrari siempre mantuvo una posición prudente frente al coche eléctrico. La compañía llegó a reducir sus previsiones de eléctricos para 2030 hasta apenas el 20 % de sus ventas, manteniendo el protagonismo de los motores de combustión y los híbridos.
El Luce debía demostrar que un Ferrari eléctrico podía seguir siendo emocional. Por eso la marca dedicó cinco años y 40.000 kilómetros de pruebas a desarrollar la experiencia acústica del coche. En lugar de reproducir artificialmente un motor V8 o V12, Ferrari ha creado un sistema que amplifica y procesa el sonido real de los motores eléctricos.
El diseño también rompe con el pasado. El proyecto se desarrolló junto a LoveFrom, el estudio creativo fundado por Jony Ive y Marc Newson. El resultado es un Ferrari mucho más minimalista y tecnológico, con una silueta que algunos analistas comparan más con un gran turismo eléctrico moderno que con un superdeportivo clásico italiano.
Ahí aparece el gran problema para Ferrari. Parte del mercado considera que el Luce se aleja demasiado de la identidad visual y emocional histórica de la marca. Algunos analistas han criticado que el modelo “no parece un Ferrari”, mientras que antiguos directivos y aficionados han mostrado públicamente sus dudas sobre el rumbo de la compañía.
Pese a ello, Ferrari insiste en que el futuro de la marca pasa por ofrecer tres tecnologías simultáneamente: combustión, híbridos y eléctricos. El objetivo no es abandonar los motores tradicionales, sino ampliar el catálogo manteniendo la exclusividad.
Y exclusividad no le falta al Luce. Su precio arranca en unos 550.000 euros y puede acercarse a los 700.000 euros con personalización. Ferrari quiere demostrar que incluso en la era eléctrica sigue jugando en una liga distinta.
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