Europa quiere coches eléctricos con paneles solares: podrían cubrir hasta el 80 % de sus necesidades energéticas

Europa quiere coches eléctricos con paneles solares: podrían cubrir hasta el 80 % de sus necesidades energéticas

La integración de paneles solares en los coches electrificados es una solución a la que se ha dado vueltas en más de una ocasión, pero que nunca ha terminado de implantarse. Sin embargo, el proyecto europeo SolarMoves considera que podría convertirse en una de las grandes herramientas para reducir la presión sobre las redes eléctricas durante la próxima década, cuando la presencia de modelos de baterías aumente de manera considerable.
El instituto alemán Fraunhofer ISE ha difundido los datos del estudio, que ha analizado los denominados como ‘Vehicle Integrated Photovoltaics’ (VIPV), es decir, módulos solares integrados directamente en la carrocería de automóviles, furgonetas o camiones para generar electricidad allí mismo donde se consume.
La investigación sostiene que esta tecnología puede desempeñar un papel importante en la descarbonización del transporte y, al mismo tiempo, disminuir la dependencia de la infraestructura eléctrica tradicional. Según los datos recopilados, un coche equipado con paneles solares podría cubrir por sí solo hasta el 55 % de sus necesidades energéticas anuales en Europa Central. En regiones del sur de Europa, donde la radiación solar es mucho mayor, ese porcentaje podría elevarse hasta el 80 %.
El proyecto SolarMoves se ha desarrollado por un consorcio formado por TNO, Fraunhofer ISE, Sono Motors, IM Efficiency y Lightyear, bajo encargo de la Comisión Europea. Para realizar el estudio, los investigadores analizaron datos de 23 tipos distintos de vehículos, desde pequeños urbanos hasta grandes camiones de transporte pesado. También combinaron perfiles reales de conducción con datos meteorológicos y registros obtenidos mediante satélites Meteosat. En total, se examinaron más de 1,3 millones de kilómetros recorridos por vehículos equipados con sensores específicos.
La idea detrás de esta tecnología es relativamente sencilla: aprovechar superficies ya existentes en los vehículos, como el techo, el capó o incluso los laterales, para instalar células solares capaces de producir electricidad durante el uso diario. De este modo, no sería necesario ocupar terreno adicional ni desplegar nuevas infraestructuras de recarga específicas. Además, cuentan con la ventaja de que la generación eléctrica se produce directamente en el punto de consumo, lo que reduce la carga sobre la red eléctrica y la necesidad de llevar a cabo recargas externas.
Uno de los sectores donde el impacto podría ser más relevante es el logístico. Las furgonetas de reparto, los camiones y los remolques disponen de amplias superficies planas y consumen grandes cantidades de energía para alimentar sistemas auxiliares como refrigeración, calefacción o mecanismos hidráulicos. Según el estudio, en el caso de los camiones eléctricos, la integración fotovoltaica podría aumentar hasta un 15 % la autonomía diaria. En remolques equipados también en los laterales, la producción energética durante el verano podría alcanzar entre 90 y 110 kWh diarios, suficiente para alimentar de forma completamente autónoma sistemas de refrigeración o hidráulicos.
Además, la tecnología no sería útil únicamente para modelos eléctricos, también podría beneficiar a vehículos industriales diésel. Al alimentar mediante energía solar sistemas secundarios como el aire acondicionado o la calefacción, el consumo de combustible se reduciría significativamente. Los investigadores calculan incluso que, en determinados escenarios, la inversión necesaria para integrar paneles solares en vehículos comerciales podría amortizarse en menos de dos años.
Más allá del beneficio individual para cada conductor, el estudio subraya el enorme potencial a escala europea. Los investigadores estiman que, si todos los vehículos nuevos comercializados entre 2024 y 2030 incorporaran sistemas VIPV, la demanda de electricidad procedente de la red podría reducirse en 15,6 teravatios hora en 2030. Esa cifra equivale aproximadamente a la producción anual de unas 2.200 turbinas eólicas terrestres de 3 MW.
A pesar de los beneficios que podría aportar, la implantación generalizada de esta tecnología plantea desafíos técnicos y regulatorios. El consorcio SolarMoves recomienda incorporar los sistemas VIPV dentro del procedimiento WLTP para que sus beneficios energéticos y medioambientales puedan reflejarse oficialmente en las homologaciones europeas. También propone desarrollar incentivos fiscales y crear un marco normativo específico dentro de la legislación europea sobre energías renovables.
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