Hay una interesante historia entre bastidores sobre Ferrari que contar tras la 250ª victoria del equipo conseguida por Charles Leclerc en Silverstone. El monegasco lideró todo el Gran Premio de Gran Bretaña (excepto durante la fase de paradas en boxes: de la vuelta 26 a la 35), tras realizar una salida perfecta.
En el paddock se comentaba que Mercedes, tras trabajar en la electrónica, había logrado reducir la diferencia en el momento de apagarse los semáforos, después de que la FIA hubiera concedido una ampliación de cinco segundos para el momento previo a las salidas en las carreras de la Fórmula 1.
El reglamento se modificó expresamente para evitar que los monoplazas quedaran peligrosamente parados o rodando muy lentos en la parrilla, ya que, al carecer ahora del MGU-H (el motor eléctrico que facilitaba el llenado del turbo y reducía el tiempo de respuesta que siempre ha penalizado a los motores sobrealimentados).
Tras eso, Ferrari, que había diseñado su unidad de potencia con una turbina más pequeña (la diferencia es, en realidad, de solo 10 mm de diámetro), para permitir a los pilotos unas mejores salidas, se vio penalizada. En los primeros grandes premios de la temporada se benefició de unas salidas fulminantes, pero luego sus rivales trabajaron para introducir contramedidas y no verse superados por el Cavallino.
La Scuderia llegó a Silverstone tras lamerse las heridas de la decepcionantísima salida de Austria unos días antes. Pero el equipo italiano sacó partido de los datos recogidos en la carrera corta: el sábado, Antonelli salió como una flecha, igualando la salida de Lewis Hamilton desdey anulando la ventaja del turbo más pequeño de Ferrari.
De hecho, la señal no pasó desapercibida: si bien Mercedes aprovechó en la carrera sprint la estrategia de la Scuderia (la liberación de energía eléctrica de la batería se producía en el segundo tramo, mientras que en el W17 el suministro se requería antes), Ferrari se dio cuenta de que la “ventaja” del turbino ya no bastaba y decidió añadir un poco de apoyo del sistema híbrido, algo que el reglamento solo permite a partir de los 50 km/h.
Las celebraciones de Ferrari en Silverstone
Foto de: Steven Tee / LAT Images vía Getty Images
De hecho, Leclerc y Antonelli hicieron ambos una buena salida, al igual que Hamilton, que se adelantó ligeramente y se llevó una penalización de cinco segundos. Pero el resultado fue que, en la primera curva, los dos SF-26 iban en cabeza, con el Mercedes tercero.
Leclerc logró su décima victoria en la F1 también gracias a esa excelente salida, ya que si Antonelli se hubiera puesto en cabeza habría sido más complicado contrarrestar el ritmo del Mercedes en aire limpio.
Al analizar los datos, queda claro que, hasta los 70 km/h, Leclerc y Antonelli seguían prácticamente a la par, mientras que, a partir de ahí, el monegasco y Hamilton pudieron marcar la diferencia.
En Abbey, el piloto de Ferrari alcanzó los 282 km/h, mientras que Antonelli solo llegó a los 260 km/h. Ferrari quiere convertirse en protagonista de este mundial: en Silverstone también “liberó” la potencia del ADUO reduciendo de forma considerable la carga aerodinámica que, en el Red Bull Ring, actuó como un paracaídas, provocando inesperadamente un desgaste anómalo de los neumáticos traseros.
La lección se ha aprendido. ¿Servirá también para Spa-Francorchamps?
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